Nuestro deslumbrante mundo visto por el telescopio Kepler.
Es el más exitoso cazador de exoplanetas jamás lanzado al espacio, al menos de momento. Su sensibilidad a la luz es tal que le permite captar las casi imperceptibles fluctuaciones luminosas de las estrellas que monitoriza, muchas de ellas generadas por la existencia de otros sistema planetarios, y con la suficiente claridad como para poder extraer de ellas datos sobre los mundos responsables, no solo para confirmar su existencia sino para determinar conceptos como sus parámetros orbitales, tamaño o masa. Si uno tiene en cuenta las magnitudes de las que estamos hablando no podemos sino admirar semejante logro tecnológico.
Una forma de entender rápidamente hasta que punto es sensible este cazador de mundos sería que mirara a la Tierra, actualmente a 151 millones de Kilómetros de distancia. Y precisamente eso es lo que hizo el pasado 10 de Diciembre de 2017, cuando al ajustar su posición para abarcar un nuevo campo de visión, nuestro planeta se deslizó ante sus ojos. El resultado es que nuestro planeta, a pesar de estar tan alejado, creó una saturación similar a un sable de luz, ocultando en el proceso a su compañera La Luna.
Un ejemplo maravilloso y muy instructivo del fotómetro altamente sensible de Kepler, responsable de detectar esas mínimas fluctuaciones es estrellas situadas a decenas o centenares de años-luz de distancia. A sus ojos nuestro mundo, situado a "solo" 151 millones de Kilómetros, es tan brillante que literalmente su resplandor resulta cegador. No resulta extraño, viendo la imagen, que haya sido capaces de descubrir miles de exomundos.
Y seguramente siga haciéndolo un tiempo más, aunque su vida útil estimada ya hace tiempo que se vio superada y los ingenieros han tenido que idear nuevos sistemas de observación para compensar diversos problemas técnicas, fruto del desgaste. Esperemos que lo suficiente para no solo dar el testigo sino incluso acompañar durante un tiempo a sus sucesores. Y el primer de ellos, el TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite), está ya a solo varios meses de distancia, más concretamente el próximo 16 de Abril. Llega la nueva generación, pero nuestro venerable Kepler sigue teniendo una visión excelente.
La extremada sensibilidad de su fotómetro hace que actualmente tenga miles de mundos descubiertos o candidatos a ello. Hasta su llegada algo así era impensable.
La misión K2 fue resultado de un nuevo plan de trabajo desarrollado por los técnicos en tierra para lograr que este telescopio espacial siguiera siendo operativo pese a perder la mayor parte de sus ruedas de reacción, que le ofrecían la estabilidad necesario. Gracias a ello sigue descubriendo nuevos mundos.
El TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite), que será lanzado el próximo Abril y que monitorizará más 200.000 estrellas en busca de nuevos exomundos.
Earth is a Beaming Beacon in Kepler’s Eyes
viernes, marzo 09, 2018
jueves, marzo 08, 2018
Misterios geométricos
Los extraños huracanes polares de Júpiter.
Se tenían grandes esperanzas en la misión Juno, y sobretodo grandes expectativas sobre lo que el mayor de los planetas del Sistema Solar podría ofrecer, de las grandes sorpresas que estarían esperándonos una vez esta sonda se pudiera en órbita. Y a día de de hoy podemos ya afirmar que tan grandes esperanzas se han cumplido y superado. Júpiter está resultado un mundo tan extraño como fascinante, lleno de desafíos constantes a todo lo que creíamos saber de el. Sus zonas polares, hasta ahora nunca observadas, ni desde la Tierra ni por parte de sondas anteriores, sin un ejemplo de ello.
Solo es ahora, con Juno, que hemos tenido esa posibilidad, y sus imágenes en luz visible e infrarroja han revelado cosas increíbles, ciclones gigantes dispuestos en patrones geométricos en ambos polos del planeta. Por ejemplo, en el polo norte habita un huracán de unos 4,000 kilómetros de diámetro, que a su vez está rodeado de otros ochos, cada uno de diámetro similar a su alrededor. Y en el polo sur, otro huracán de 6.400 km está rodeado por otros cinco, con diámetros que se mueven entre los 5.600 y los 7.000 km. Y en cada grupo tan cercas unos del otros como para estar en contacto, algo que es todo un desafío para explicar como pueden no solo existir sino mantenerse en el tiempo mientras mantienen esa formación curiosamente geométrica.
En Saturno la desaparecida Cassini desveló la presencia de un ciclón en cada polo, y los investigadores esperaban hallazgos similares por parte de Juno. Pero no fue así:"Nos equivocamos, ya que los polos de Júpiter son en realidad completamente diferentes", explica el científico planetario Alberto Adriani."A partir de esta experiencia, pero también de otras, hemos aprendido que debemos ser muy cuidadosos al intentar suponer como será un planeta sobre la base de experiencias previas, ya que descubrimos que nuestro conocimiento a menudo no es aplicable". Aún no se sabe cómo persisten estos ciclones sin fusionarse, o cómo evolucionaron para formar patrones geométricos. En misterio a gran escala. Como el propio planeta.
El ciclón del polo norte de Júpiter y su "escolta" de otros ochos, vistos por el instrumento JIRAM (Jovian Infrared Auroral Mapper). Los colores representan el calor radiado.
Polo norte y polo sur de Júpiter, hasta entonces zonas desconocidas de Júpiter, y como vemos ahora, llena de sorpresas.
Los ciclones que habitan en el polo norte y sur de Saturno. Se esperaba algo parecido en Júpiter, pero la realidad resultó aún más compleja.
Weird Cyclones on Jupiter Form Geometric Shapes — But Why?
Se tenían grandes esperanzas en la misión Juno, y sobretodo grandes expectativas sobre lo que el mayor de los planetas del Sistema Solar podría ofrecer, de las grandes sorpresas que estarían esperándonos una vez esta sonda se pudiera en órbita. Y a día de de hoy podemos ya afirmar que tan grandes esperanzas se han cumplido y superado. Júpiter está resultado un mundo tan extraño como fascinante, lleno de desafíos constantes a todo lo que creíamos saber de el. Sus zonas polares, hasta ahora nunca observadas, ni desde la Tierra ni por parte de sondas anteriores, sin un ejemplo de ello.
Solo es ahora, con Juno, que hemos tenido esa posibilidad, y sus imágenes en luz visible e infrarroja han revelado cosas increíbles, ciclones gigantes dispuestos en patrones geométricos en ambos polos del planeta. Por ejemplo, en el polo norte habita un huracán de unos 4,000 kilómetros de diámetro, que a su vez está rodeado de otros ochos, cada uno de diámetro similar a su alrededor. Y en el polo sur, otro huracán de 6.400 km está rodeado por otros cinco, con diámetros que se mueven entre los 5.600 y los 7.000 km. Y en cada grupo tan cercas unos del otros como para estar en contacto, algo que es todo un desafío para explicar como pueden no solo existir sino mantenerse en el tiempo mientras mantienen esa formación curiosamente geométrica.
En Saturno la desaparecida Cassini desveló la presencia de un ciclón en cada polo, y los investigadores esperaban hallazgos similares por parte de Juno. Pero no fue así:"Nos equivocamos, ya que los polos de Júpiter son en realidad completamente diferentes", explica el científico planetario Alberto Adriani."A partir de esta experiencia, pero también de otras, hemos aprendido que debemos ser muy cuidadosos al intentar suponer como será un planeta sobre la base de experiencias previas, ya que descubrimos que nuestro conocimiento a menudo no es aplicable". Aún no se sabe cómo persisten estos ciclones sin fusionarse, o cómo evolucionaron para formar patrones geométricos. En misterio a gran escala. Como el propio planeta.
El ciclón del polo norte de Júpiter y su "escolta" de otros ochos, vistos por el instrumento JIRAM (Jovian Infrared Auroral Mapper). Los colores representan el calor radiado.
Los ciclones que habitan en el polo norte y sur de Saturno. Se esperaba algo parecido en Júpiter, pero la realidad resultó aún más compleja.
Weird Cyclones on Jupiter Form Geometric Shapes — But Why?
miércoles, marzo 07, 2018
Viajando al Sol con el capitán Kirk
Envía tu nombre a bordo de la Parker Solar Probe.
Si William Shatner nos invita a viajar al espacio nadie puede decirle que no. Y si nos ofrece un billete para rozar el Sol, para casi tocar nuestra estrella, aunque sea de forma simbólica a través de nuestros nombres, la oferta es irresistible. Porqué es precisamente esto lo que la NASA, a través de la ambiciosa misión Parker Solar Probe, nos ofrece ahora, y a la que alguién fue todo un icono para muchos de nosotros, un héroe con sus luces y sombras, da su imagen. Una combinación imbatible.
No es la primera vez en que una sonda interplanetaria transporta en su interior un registro de nombres, de personas de todo el mundo que han respondido a la llamada y quieren viajar, aunque solo sea de forma simbólica, a otros mundos, sabiendo que estos posiblemente les sobrevivirán. Pero en esta ocasión estamos hablando de convertirnos en una especie de Icaros modernos, volar hasta el Sol, y esta vez sin el peligro que la cera que mantiene juntas las plumas de nuestras alas se funda. En esta ocasión viajaremos protegido por el más poderoso de los escudos.
A través de esta web podemos ya enviar nuestro nombre, y reservarnos así un lugar para el momento, inicialmente previsto para el próximo 31 de Julio, en que inicie su largo viaje."La primera nave espacial para el sol, Parker Solar Probe de la NASA, se lanzará este año en un curso para orbitar a través de la corona de nuestra estrella, donde las temperaturas son superiores a 1 millón de grados", explica Shatner en un nuevo vídeo sobre este esfuerzo de divulgación pública."La nave también transportará mi nombre y los nombres de todos los que quieran unirse a este viaje de exploración extrema". Un microchip almacenará todos ellos para la posteridad.
No es primera vez que William Shatner se implica en una misión interplanetaria de la NASA, ya que también participó en un proyecto similar para la Mars Insight. En el interior de esta última se almacenen ya 2.4 millones de nombres, entre ellos, como no podía ser de otra forma, del propio Shatner. Ahora se abre una nueva oportunidad para todos aquellos que así lo quieran de enviar una parte de ellos mismos al espacio, hacia el Sol que nos ilumina. Y al lado del capitán Kirk. ¿Que más se puede pedir?
Pilla tu billete rumbo al Sol.
Palabra de Shatner.
Send your name to the Sun.
Si William Shatner nos invita a viajar al espacio nadie puede decirle que no. Y si nos ofrece un billete para rozar el Sol, para casi tocar nuestra estrella, aunque sea de forma simbólica a través de nuestros nombres, la oferta es irresistible. Porqué es precisamente esto lo que la NASA, a través de la ambiciosa misión Parker Solar Probe, nos ofrece ahora, y a la que alguién fue todo un icono para muchos de nosotros, un héroe con sus luces y sombras, da su imagen. Una combinación imbatible.
No es la primera vez en que una sonda interplanetaria transporta en su interior un registro de nombres, de personas de todo el mundo que han respondido a la llamada y quieren viajar, aunque solo sea de forma simbólica, a otros mundos, sabiendo que estos posiblemente les sobrevivirán. Pero en esta ocasión estamos hablando de convertirnos en una especie de Icaros modernos, volar hasta el Sol, y esta vez sin el peligro que la cera que mantiene juntas las plumas de nuestras alas se funda. En esta ocasión viajaremos protegido por el más poderoso de los escudos.
A través de esta web podemos ya enviar nuestro nombre, y reservarnos así un lugar para el momento, inicialmente previsto para el próximo 31 de Julio, en que inicie su largo viaje."La primera nave espacial para el sol, Parker Solar Probe de la NASA, se lanzará este año en un curso para orbitar a través de la corona de nuestra estrella, donde las temperaturas son superiores a 1 millón de grados", explica Shatner en un nuevo vídeo sobre este esfuerzo de divulgación pública."La nave también transportará mi nombre y los nombres de todos los que quieran unirse a este viaje de exploración extrema". Un microchip almacenará todos ellos para la posteridad.
No es primera vez que William Shatner se implica en una misión interplanetaria de la NASA, ya que también participó en un proyecto similar para la Mars Insight. En el interior de esta última se almacenen ya 2.4 millones de nombres, entre ellos, como no podía ser de otra forma, del propio Shatner. Ahora se abre una nueva oportunidad para todos aquellos que así lo quieran de enviar una parte de ellos mismos al espacio, hacia el Sol que nos ilumina. Y al lado del capitán Kirk. ¿Que más se puede pedir?
Pilla tu billete rumbo al Sol.
Send your name to the Sun.
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El Sol,
Los viajeros Estelares
martes, marzo 06, 2018
El cofre del tesoro
La InSight llega a la base de lanzamiento de Vandenberg.
Es la imagen que lo que debería haber tenido lugar en 2016, el testimonio de una misión que ahora mismo debería llevar varios años en la superficie del planeta rojo. Pero como sabemos no pudo ser, ya que un problema técnico en su instrumento más importante, detectado demasiado cerca de la fecha marcada como para corregirlo con garantías, hizo finalmente que su lanzamiento se aplazara para 2018. Se iniciaba un tenso periodo de espera, en que dicho fallo fue reparado, pero donde también flotó en el ambiente la oscura posibilidad de que se cancelara definitivamente. Pero finalmente hemos vuelto al punto de inicio, y esta vez sin que nada pueda aparentemente detenerla.
La InSight, la sonda que debe explorar en interior de Marte, la próxima misión de la NASA al planeta rojo, se encuentra ya en la base de la fuerza aérea de Vandenberg, California. Fue el pasado 28 de Febrero cuando un C-17 aterrizaba en ella, transportado en su interior el "cofre del tesoro", en delicado receptáculo que contenía a la sonda, protegida de todos los factores hostiles del ambiente exterior. Ciertamente parece un tesoro, porque en más de un aspecto es ni más ni menos que eso.
Y con su llegada se iniciaron los pasado finales. Una vez extraída cuidadosamente, la
InSight está ahora mismo pasando las pruebas funcionales para verificar su estado de salud luego del vuelo desde Colorado. Después se cargará el software de vuelo actualizado y tendrán lugar una serie de pruebas, que incluyen el sistema de vuelo y los instrumentos científicos. Y por supuesto, "llenar el depósito", como explica Tom Hoffman, manager del proyecto:"Una de las actividades más importantes antes del lanzamiento es cargar la nave con el combustible necesario para el viaje a Marte. Después se someterá a una prueba de equilibrio para determinar con precisión el centro de masa. Este conocimiento es necesario para asegurarse de que la entrada y el descenso a la atmósfera marciana va según lo planeado".
Si todo sigue el plan previsto, el 5 de Mayo un cohete Atlas V-401 lanzará a la InSight hacia su destino. Y esta vez esperemos que nada la detenga. No quisiéramos verla nuevamente encerrada en su cofre, esperando una nueva oportunidad que quizás esta vez no llegaría. Es ahora o nunca.
Al principio del viaje: El cofre con InSight transportado desde las instalaciones de Lockheed Martin hasta la base de la fuerza área en Buckley, Colorado. De ahí daría el salto hasta California.
NASA InSight Mission to Mars Arrives at Launch Site
InSight Mars Lander Arrives at Vandenberg for First Planetary Launch from West Coast in May
Es la imagen que lo que debería haber tenido lugar en 2016, el testimonio de una misión que ahora mismo debería llevar varios años en la superficie del planeta rojo. Pero como sabemos no pudo ser, ya que un problema técnico en su instrumento más importante, detectado demasiado cerca de la fecha marcada como para corregirlo con garantías, hizo finalmente que su lanzamiento se aplazara para 2018. Se iniciaba un tenso periodo de espera, en que dicho fallo fue reparado, pero donde también flotó en el ambiente la oscura posibilidad de que se cancelara definitivamente. Pero finalmente hemos vuelto al punto de inicio, y esta vez sin que nada pueda aparentemente detenerla.
La InSight, la sonda que debe explorar en interior de Marte, la próxima misión de la NASA al planeta rojo, se encuentra ya en la base de la fuerza aérea de Vandenberg, California. Fue el pasado 28 de Febrero cuando un C-17 aterrizaba en ella, transportado en su interior el "cofre del tesoro", en delicado receptáculo que contenía a la sonda, protegida de todos los factores hostiles del ambiente exterior. Ciertamente parece un tesoro, porque en más de un aspecto es ni más ni menos que eso.
Y con su llegada se iniciaron los pasado finales. Una vez extraída cuidadosamente, la
InSight está ahora mismo pasando las pruebas funcionales para verificar su estado de salud luego del vuelo desde Colorado. Después se cargará el software de vuelo actualizado y tendrán lugar una serie de pruebas, que incluyen el sistema de vuelo y los instrumentos científicos. Y por supuesto, "llenar el depósito", como explica Tom Hoffman, manager del proyecto:"Una de las actividades más importantes antes del lanzamiento es cargar la nave con el combustible necesario para el viaje a Marte. Después se someterá a una prueba de equilibrio para determinar con precisión el centro de masa. Este conocimiento es necesario para asegurarse de que la entrada y el descenso a la atmósfera marciana va según lo planeado".
Si todo sigue el plan previsto, el 5 de Mayo un cohete Atlas V-401 lanzará a la InSight hacia su destino. Y esta vez esperemos que nada la detenga. No quisiéramos verla nuevamente encerrada en su cofre, esperando una nueva oportunidad que quizás esta vez no llegaría. Es ahora o nunca.
Al principio del viaje: El cofre con InSight transportado desde las instalaciones de Lockheed Martin hasta la base de la fuerza área en Buckley, Colorado. De ahí daría el salto hasta California.
NASA InSight Mission to Mars Arrives at Launch Site
InSight Mars Lander Arrives at Vandenberg for First Planetary Launch from West Coast in May
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Marte
domingo, marzo 04, 2018
Post Vintage (260): Bordeando el abismo
El Very Large Telescope de ESO nos muestra el viaje del objeto G2 alrededor del agujero negro supermasivo que habita el corazón de la Vía Láctea.
Sabemos con un alto grado de certeza que está ahí, y aunque no podemos verlo directamente, más allá de las emisiones en radio e infrarrojos, que se consideran fruto de las temperaturas extremas que alcanzan el gas y polvo que se están precipitando hacia el, su tremenda abrazo gravitatorio se extiende a su alrededor, dominando con mano firme un pequeño grupo de estrellas brillantes que giran a su alrededor. Se le calcula una masa equivalente a 4 millones de Soles, concretada en un volumen de apenas unas Horas-Luz. Lo llamamos Sagitario A* y es lo que se conoce como un agujero negro supermasivo. Es el monstruo que vive en el centro de nuestra galaxia.
Uno de los descubrimientos más extraordinarios de los últimos años fue G2, en apariencia una gran nube de gas y polvo que se dirigía hacia este monstruo oscuro. No lo hacia de forma directa, sino siguiendo una órbita que lo llevaría muy cerca del abismo en Mayo de 2014, suficiente para que las grandes fuerzas de marea la destrozara, parte de su material podría alimentar al agujero negro y provocar una súbita explosión de actividad. Por ello, durante años numerosos equipos han utilizado grandes telescopios de todo el mundo con el fin de observar la región del centro galáctico.
Uno de ellos era el liderado por Andreas Eckart (Universidad de Colonia, Alemania), que utilizaron el Very Large Telescope (VLT) para estudiar a G2, incluyendo nuevas observaciones durante el período crítico de Febrero a Septiembre de 2014, justo antes y después del evento de máximo acercamiento. Las imágenes obtenidas, donde puede verse el brillante Hidrógeno, obtenidas en el rango infrarrojo, muestran que la nube era compacta tanto antes como después, tras pivotar alrededor del agujero negro."Estar en el telescopio y ver los datos en tiempo real fue una experiencia fascinante" explica Florian Peissker, responsable de buena parte de estas observaciones."Es sorprendente ver que el resplandor de la nube de polvo permaneció compacto antes y después de bordear al agujero negro" añade Mónica Valencia, encargada de procesas los datos.
Aunque observaciones anteriores sugerían que G2 se estaba estirando, las nuevas no mostraron evidencia alguna de que la nube hubiese sufrido grandes cambios. Igualmente tampoco de detectó la menor señal de cambio en la actividad del agujero negro, mostrando una estabilidad que indica que no le llegó nada del material de esta nube de polvo. Si es que era esa su naturaleza, lo que ahora se pone en duda, ya que su resistencia a la extrema gravedad indica que más que una nube, se trata de material que rodea a un objeto denso con un núcleo masivo: "hemos estudiado todos los datos recientes y, en particular, el período del año 2014 en el que se produjo la mayor aproximación al agujero negro. No podemos confirmar ningún tipo de estiramiento significativo de la fuente. Sin duda, no se comporta como una nube de polvo sin núcleo. Creemos que debe ser una estrella joven envuelta en polvo", concluye Andreas Eckart.
Si este es el caso, si se trata de un bebé estelar aún rodeado de su manto de gas y polvo, podemos decir que ese Mayo de 2014 nació de nuevo, bordeando un oscuro abismo que podría haberla arrastrado facilmente hacia el olvido.
Esta composición con anotaciones muestra el movimiento de la nube de polvo G2 a medida que se acerca y, posteriormente, se aleja, del agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea.Las manchas se han coloreado para mostrar el movimiento de la nube: el rojo indica que el objeto está alejándose y el azul que el objeto se acerca. Antes de la máxima aproximación, se descubrió que la nube se alejaba de la Tierra a unos diez millones de kilómetros por hora y, después de pivotar alrededor del agujero negro, las medidas indicaron que se acercaba a la Tierra a unos 12 millones de kilómetros por hora.
En esta secuencia vemos las observaciones realizadas en el periodo que va del año 2006 al 2014. Las últimas dos imágenes son de febrero y septiembre de 2014, antes y después de que el objeto pasara por su punto de máximo acercamiento al agujero negro.
El viaje de G2 en observaciones anteriores. Se aprecian también las estrellas que me desplazan en órbita alrededor del agujero negro.
La mejor imagen obtenida hasta ahora de una nube de polvo que pasa junto al agujero negro del centro de la galaxia
Sabemos con un alto grado de certeza que está ahí, y aunque no podemos verlo directamente, más allá de las emisiones en radio e infrarrojos, que se consideran fruto de las temperaturas extremas que alcanzan el gas y polvo que se están precipitando hacia el, su tremenda abrazo gravitatorio se extiende a su alrededor, dominando con mano firme un pequeño grupo de estrellas brillantes que giran a su alrededor. Se le calcula una masa equivalente a 4 millones de Soles, concretada en un volumen de apenas unas Horas-Luz. Lo llamamos Sagitario A* y es lo que se conoce como un agujero negro supermasivo. Es el monstruo que vive en el centro de nuestra galaxia.
Uno de los descubrimientos más extraordinarios de los últimos años fue G2, en apariencia una gran nube de gas y polvo que se dirigía hacia este monstruo oscuro. No lo hacia de forma directa, sino siguiendo una órbita que lo llevaría muy cerca del abismo en Mayo de 2014, suficiente para que las grandes fuerzas de marea la destrozara, parte de su material podría alimentar al agujero negro y provocar una súbita explosión de actividad. Por ello, durante años numerosos equipos han utilizado grandes telescopios de todo el mundo con el fin de observar la región del centro galáctico.
Uno de ellos era el liderado por Andreas Eckart (Universidad de Colonia, Alemania), que utilizaron el Very Large Telescope (VLT) para estudiar a G2, incluyendo nuevas observaciones durante el período crítico de Febrero a Septiembre de 2014, justo antes y después del evento de máximo acercamiento. Las imágenes obtenidas, donde puede verse el brillante Hidrógeno, obtenidas en el rango infrarrojo, muestran que la nube era compacta tanto antes como después, tras pivotar alrededor del agujero negro."Estar en el telescopio y ver los datos en tiempo real fue una experiencia fascinante" explica Florian Peissker, responsable de buena parte de estas observaciones."Es sorprendente ver que el resplandor de la nube de polvo permaneció compacto antes y después de bordear al agujero negro" añade Mónica Valencia, encargada de procesas los datos.
Aunque observaciones anteriores sugerían que G2 se estaba estirando, las nuevas no mostraron evidencia alguna de que la nube hubiese sufrido grandes cambios. Igualmente tampoco de detectó la menor señal de cambio en la actividad del agujero negro, mostrando una estabilidad que indica que no le llegó nada del material de esta nube de polvo. Si es que era esa su naturaleza, lo que ahora se pone en duda, ya que su resistencia a la extrema gravedad indica que más que una nube, se trata de material que rodea a un objeto denso con un núcleo masivo: "hemos estudiado todos los datos recientes y, en particular, el período del año 2014 en el que se produjo la mayor aproximación al agujero negro. No podemos confirmar ningún tipo de estiramiento significativo de la fuente. Sin duda, no se comporta como una nube de polvo sin núcleo. Creemos que debe ser una estrella joven envuelta en polvo", concluye Andreas Eckart.
Si este es el caso, si se trata de un bebé estelar aún rodeado de su manto de gas y polvo, podemos decir que ese Mayo de 2014 nació de nuevo, bordeando un oscuro abismo que podría haberla arrastrado facilmente hacia el olvido.
Esta composición con anotaciones muestra el movimiento de la nube de polvo G2 a medida que se acerca y, posteriormente, se aleja, del agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea.Las manchas se han coloreado para mostrar el movimiento de la nube: el rojo indica que el objeto está alejándose y el azul que el objeto se acerca. Antes de la máxima aproximación, se descubrió que la nube se alejaba de la Tierra a unos diez millones de kilómetros por hora y, después de pivotar alrededor del agujero negro, las medidas indicaron que se acercaba a la Tierra a unos 12 millones de kilómetros por hora.
La mejor imagen obtenida hasta ahora de una nube de polvo que pasa junto al agujero negro del centro de la galaxia
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viernes, marzo 02, 2018
Las hermanas del viejo mundo
Mars Express y ExoMars, listas para trabajar mano a mano.
La carrera espacial europea afronta este 2018 un acontecimiento único en su historia, como es el tener a dos sondas activas en el planeta. Algo en lo que la NASA tiene cierta experiencia, pero que para la ESA, con una capacidad mucho más limitada para lanzar nuevos proyectos interplanetarios, es la primera vez que ocurre. Es una situación hasta cierto punto inesperada, ya que nadie podía esperar que 15 años después la Mars Express estuviera aún plenamente activa, y en su momento la idea de la ambiciosa ExoMars era un sueño lejano, y en ocasiones destinado a quedarse en nada. Pero finalmente ambas se han encontrado, y ante los científicos de ambas misiones se abren ahora grandes oportunidades que no podrían esperar alcanzar por si solar. Es la hora de la colaboración.
Y es que dos aspectos clave en el estudio del planeta,la presencia de metano y su climatología y ciclo del agua, sus observaciones son complementarias. Mars Express, en los quince años que lleva operativa, ha ofrecido una imagen global del planeta, desde el subsuelo hasta su atmósfera, mientras que ExoMars TGO está diseñada para el estudio de aspectos más concretos. Alejandro Cardesín, experto en misiones marcianas de la ESA, apunta que "buscamos ver qué se ha aprendido de Mars Express para aplicarlo en TGO, cómo se pueden coordinar observaciones entre ambas para hacer más ciencia"
Para Miguel Ángel López Valverde, coinvestigador de ambas misiones en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, "es importante tener observaciones continuadas en el tiempo con instrumentos similares", explica. Los 15 años de estudios de Mars Express le permiten tener, probablemente, la base de datos más completa sobre la climatología del planeta, conseguida gracias a observaciones continuadas, y ExoMars las va a complementar con su particular punto de vista, ya que su órbita no es tan elíptica y está más próxima a la superficie. Esto permite que la primera tome imágenes amplias que ofrezcan contexto y la segunda mida un aspecto específico más de cerca y, quizás, de manera simultánea.
Evidentemente encontrar una respuesta al enigma del metano marciano es uno de los grandes objetivos. La señal espectral detectada por Mars Express era muy débil, por lo que se espera que ExoMars pueda confirmar, o no, su existencia, ya que está diseñada específicamente para detectarlo incluso en niveles extremadamente bajos, utilizando la luz del Sol y las bandas de absorción que su presencia genera."Si se observa metano en un determinado lugar, lo ideal sería mapearlo, ver su distribución y su evolución en los siguientes días. TGO tiene instrumentación para medir en nadir también, como Mars Express. Ambas pueden darse cobertura geométrica y temporal en la misma región espectral que complemente los datos. Entre las dos representan la mejor sinergia. Una vez detectado el metano por Mars Express, TGO puede hacer seguimiento de la posible nube", explica López Valverde.
En definitiva, y gracias al trabajo conjunto de ambas sondas, hermanas que ahora se encuentran en otro mundo, se espera tener un conocimiento integral de Marte, y con ello encontrarnos con nuevas sopresas. Y es que como dice el propio Lopez Valverde, "nuestro nivel de ignorancia hace que la sorpresa esté garantizada".
La flota interplanetaria europea, incluyendo la ya desaparecida Venus Express y las futuras Bebicolombo y Juice. Lejos de lo que la NASA, y en sus buenos tiempos, Rusia, puede ofrecer, pero que sigue su propio camino, y ahora afronta la novedosa experiencia de tener dos sondas trabajando de forma conjunta.
MarsExpress y ExoMars estudian Marte de forma integral
La carrera espacial europea afronta este 2018 un acontecimiento único en su historia, como es el tener a dos sondas activas en el planeta. Algo en lo que la NASA tiene cierta experiencia, pero que para la ESA, con una capacidad mucho más limitada para lanzar nuevos proyectos interplanetarios, es la primera vez que ocurre. Es una situación hasta cierto punto inesperada, ya que nadie podía esperar que 15 años después la Mars Express estuviera aún plenamente activa, y en su momento la idea de la ambiciosa ExoMars era un sueño lejano, y en ocasiones destinado a quedarse en nada. Pero finalmente ambas se han encontrado, y ante los científicos de ambas misiones se abren ahora grandes oportunidades que no podrían esperar alcanzar por si solar. Es la hora de la colaboración.
Y es que dos aspectos clave en el estudio del planeta,la presencia de metano y su climatología y ciclo del agua, sus observaciones son complementarias. Mars Express, en los quince años que lleva operativa, ha ofrecido una imagen global del planeta, desde el subsuelo hasta su atmósfera, mientras que ExoMars TGO está diseñada para el estudio de aspectos más concretos. Alejandro Cardesín, experto en misiones marcianas de la ESA, apunta que "buscamos ver qué se ha aprendido de Mars Express para aplicarlo en TGO, cómo se pueden coordinar observaciones entre ambas para hacer más ciencia"
Para Miguel Ángel López Valverde, coinvestigador de ambas misiones en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, "es importante tener observaciones continuadas en el tiempo con instrumentos similares", explica. Los 15 años de estudios de Mars Express le permiten tener, probablemente, la base de datos más completa sobre la climatología del planeta, conseguida gracias a observaciones continuadas, y ExoMars las va a complementar con su particular punto de vista, ya que su órbita no es tan elíptica y está más próxima a la superficie. Esto permite que la primera tome imágenes amplias que ofrezcan contexto y la segunda mida un aspecto específico más de cerca y, quizás, de manera simultánea.
Evidentemente encontrar una respuesta al enigma del metano marciano es uno de los grandes objetivos. La señal espectral detectada por Mars Express era muy débil, por lo que se espera que ExoMars pueda confirmar, o no, su existencia, ya que está diseñada específicamente para detectarlo incluso en niveles extremadamente bajos, utilizando la luz del Sol y las bandas de absorción que su presencia genera."Si se observa metano en un determinado lugar, lo ideal sería mapearlo, ver su distribución y su evolución en los siguientes días. TGO tiene instrumentación para medir en nadir también, como Mars Express. Ambas pueden darse cobertura geométrica y temporal en la misma región espectral que complemente los datos. Entre las dos representan la mejor sinergia. Una vez detectado el metano por Mars Express, TGO puede hacer seguimiento de la posible nube", explica López Valverde.
En definitiva, y gracias al trabajo conjunto de ambas sondas, hermanas que ahora se encuentran en otro mundo, se espera tener un conocimiento integral de Marte, y con ello encontrarnos con nuevas sopresas. Y es que como dice el propio Lopez Valverde, "nuestro nivel de ignorancia hace que la sorpresa esté garantizada".
La flota interplanetaria europea, incluyendo la ya desaparecida Venus Express y las futuras Bebicolombo y Juice. Lejos de lo que la NASA, y en sus buenos tiempos, Rusia, puede ofrecer, pero que sigue su propio camino, y ahora afronta la novedosa experiencia de tener dos sondas trabajando de forma conjunta.
MarsExpress y ExoMars estudian Marte de forma integral
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Marte
jueves, marzo 01, 2018
Destellos de Tritón
Siguiendo una extraordinaria ocultación estelar de la gran luna de Neptuno.
Es actualmente el mejor recurso para estudiar otro mundo del Sistema Solar en caso de disponer de una sonda interplanetaria que lo visite, algo que desgraciadamente es lo habitual. Y especialmente doloroso cuando hablamos de la gran luna de Neptuno, Tritón, un mundo tan complejo como Plutón, con una atmósfera con fuertes vientos, volcanes activos y casquetes polares. Se le considera un planeta enano que fue capturado por el gigante azul, algo delatado por su órbita, que se mueve en sentido opuesto al resto de lunas del Sistema Solar. Y también es la clave de su destino, ya que con el tiempo se acercará tanto a Neptuno que terminará destrozado por sus fuerzas gravitatorias. Las mismas que explican que actualmente sea tan geológicamente activo. En resumen, un lugar fascinante.
El pasado 5 de Octubre de 2017 ese gran recuso se pudo aplicar a Tritón, y con el apoyo del observatorio GAIA, que permitió ajustar con mayor precisión la posición estelar, tuvo lugar una amplia campaña de observación desde nuestro planeta por parte de diversos equipos de astrónomos. Ya lo habíamos visto recientemente con la serie de ocultaciones estelares protagonizada por MU69, pero en este caso existía un extra: No solo se quería observar la ocultación de la estrella, sino también captar el llamado "destello central".
Con ese nombre se conoce una rápida ráfaga luminosa que aparece justo en el momento de oscuridad plena, y que es fruto de la refracción de la luz de la estrella por las capas más profundas de su atmósfera, a unos 10 Kilómetros por encima de la superficie. Algo muy valioso, ya que contiene información sobre ella y la posible presencia de nieblas. Valiosa y esquiva, ya que solo sería visible desde la Tierra en una franja de unos 100 km de anchura. De ahí que fuera tan necesaria la ayuda de GAIA, capaz de ofrecer datos muy precisos sobre la posición de la estrella elegida. Y ciertamente necesaria, ya que gracias a sus datos se pudo precisar donde se podría capar el destello central, que era 300 kilómetros más al sur de lo que se había predicho anteriormente.
Como resultado de todo ello tenemos ahora la espectacular imagen de este fenómeno, en que la estrella de va desvaneciendo a medida que Tritón se situada por delante ella, pero que justo cuando el eclipse alcanza su momento culminante reaparece de forma tan fugaz como intensa, aunque en realidad es la atmósfera de la luna la que provoca el fenómeno, hermoso y fugaz, lleno de belleza, pero también de información.
La ocultación de una estrella por parte de Tritón, y el destello central generado por su atmósfera.
Cazando un destello estelar.
A la caza de un destello estelar con la ayuda de Gaia
Es actualmente el mejor recurso para estudiar otro mundo del Sistema Solar en caso de disponer de una sonda interplanetaria que lo visite, algo que desgraciadamente es lo habitual. Y especialmente doloroso cuando hablamos de la gran luna de Neptuno, Tritón, un mundo tan complejo como Plutón, con una atmósfera con fuertes vientos, volcanes activos y casquetes polares. Se le considera un planeta enano que fue capturado por el gigante azul, algo delatado por su órbita, que se mueve en sentido opuesto al resto de lunas del Sistema Solar. Y también es la clave de su destino, ya que con el tiempo se acercará tanto a Neptuno que terminará destrozado por sus fuerzas gravitatorias. Las mismas que explican que actualmente sea tan geológicamente activo. En resumen, un lugar fascinante.
El pasado 5 de Octubre de 2017 ese gran recuso se pudo aplicar a Tritón, y con el apoyo del observatorio GAIA, que permitió ajustar con mayor precisión la posición estelar, tuvo lugar una amplia campaña de observación desde nuestro planeta por parte de diversos equipos de astrónomos. Ya lo habíamos visto recientemente con la serie de ocultaciones estelares protagonizada por MU69, pero en este caso existía un extra: No solo se quería observar la ocultación de la estrella, sino también captar el llamado "destello central".
Con ese nombre se conoce una rápida ráfaga luminosa que aparece justo en el momento de oscuridad plena, y que es fruto de la refracción de la luz de la estrella por las capas más profundas de su atmósfera, a unos 10 Kilómetros por encima de la superficie. Algo muy valioso, ya que contiene información sobre ella y la posible presencia de nieblas. Valiosa y esquiva, ya que solo sería visible desde la Tierra en una franja de unos 100 km de anchura. De ahí que fuera tan necesaria la ayuda de GAIA, capaz de ofrecer datos muy precisos sobre la posición de la estrella elegida. Y ciertamente necesaria, ya que gracias a sus datos se pudo precisar donde se podría capar el destello central, que era 300 kilómetros más al sur de lo que se había predicho anteriormente.
Como resultado de todo ello tenemos ahora la espectacular imagen de este fenómeno, en que la estrella de va desvaneciendo a medida que Tritón se situada por delante ella, pero que justo cuando el eclipse alcanza su momento culminante reaparece de forma tan fugaz como intensa, aunque en realidad es la atmósfera de la luna la que provoca el fenómeno, hermoso y fugaz, lleno de belleza, pero también de información.
A la caza de un destello estelar con la ayuda de Gaia
martes, febrero 27, 2018
Enanas furiosas
ALMA detecta intensas llamaradas en Próxima Centauri.
Las enanas rojas son las estrellas más pequeñas y frías que existen, apenas con masa suficiente como para mantener las reacciones de fusión en sus núcleos. Pero al mismo tiempo son capaces de tener tremendos "ataques de furia", de desencadenar enormes llamaras, en comparación a las cuales las del Sol (por suerte para nosotros) son poca cosa. Es una curiosa combinación entre debilidad general y fuerza puntual. Curiosa y al mismo tiempo potencialmente letal, ya que cualquier sistema planetario que exista en torno a ellas vive siempre bajo la mortal amenazada de una llamarada que arrase sus superficies, cortando de raíz cualquier opción de mantener condiciones adecuadas para la vida.
Posiblemente esta es la dura historia de Próxima b, el exoplaneta situado más cerca de la Tierra. Seguramente ya ha sufrido en numerosas ocasiones la devastadora furia de su estrella, Proxima Centauri, pero para nosotros, habitantes de un mundo bañado por la luz de un Sol mucho más grande y luminoso, pero paradójicamente mucho más tranquilo, es la primera vez que lo presenciamos. Gracias al observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) hemos tenido la oportunidad de ser testigos de lo que realmente fue un mal día para el pequeño planeta terrestre.
"Es probable que Próxima b haya recibido intensos golpes de radiación durante esta llamarada", explica MacGregor, y agrega que ya se sabía que Próxima Centauri experimentaba regularmente llamaradas de rayos X, aunque más pequeñas."Durante los miles de millones de años que transcurrieron desde que se formó Próxima b, estas pudieron haber evaporado cualquier atmósfera u océano y esterilizado la superficie, lo cual significa que las condiciones de habitabilidad pueden depender de más factores que la simple distancia entre el planeta y su estrella y la presencia de agua líquida".
A no ser que Próxima b disponga de una densa atmósfera y un potente campo magnético resulta improbable que haya podido generar condiciones habitable. Cualquier movimiento en esa dirección posiblemente fue abortada desde los mismos inicios por su pequeño y violento Sol. Los sueños de un mundo habitable a las puertas de casa quizás son solo eso, y nuestra búsqueda deberá mirar hacia metas más lejanas.
El brillo de Próxima Centauri observado por ALMA durante los dos minutos que duró el evento del 24 de marzo de 2017. La gran erupción estelar se muestra en rojo, con una erupción más pequeña en naranja. En el punto más alto la estrella aumentó su brillo en mil veces, Las zonas coloreadas por encima y por debajo de la línea representan el margen de incertidumbre.
Las enanas rojas, pequeñas, casi eternas, muy frías, pero en ocasiones capaces de desatar una furia mucho más devastadora que sus hermanas mayores.
Así son las enanas rojas, pequeñas pero matonas.
ALMA detecta intensas llamaradas en estrella Próxima Centauri
lunes, febrero 26, 2018
Un recuerdo que se desvanece
Observando las huellas de la Mars Phoenix una década después.
El tiempo es implacable, nada escapa a su inexorable paso, incluso en aquellos lugares que parecen casi estar situados más allá de su influencia. Marte podría dar la sensación de ser uno de estas islas eternas, pero nada más lejos de la realidad, aunque ahí, en un mundo sin placas tectónicas que renueven la superficie, grandes masas de agua o copiosas lluvias que la modifiquen ni una desbordada actividad biológica que "devore" todo rastro del pasado, todo sucede a otro ritmo. Pero sucede, y a su estilo, va borrando las huellas del ayer.
La Mars Phoenix aterrizó con éxito cerca de la zona polar norte del planeta rojo. Fue una misión de corta duración, cuyo destino estaba sellado desde el momento en que dependía de la energía solar para su funcionamiento, ya que en latitudes tan septentrionales la llegada del Invierno implicaba la de una permanente oscuridad. Fue una carrera contrareloj, donde hubo contratiempos, pero que al final completó sus objetivos y que nos dio alguna de las imágenes más icónicas de la historia de la exploración marciana, como aquellas que mostraba hielo que había quedado al descubierto por los impulsores de la nave durante los últimos segundos del aterrizaje. Y después llegó el silencio eterno.
Desde esos días finales hasta la actualidad hemos visitado periódicamente el lugar de la mano de la Mars Reconnaissance Orbiter. Gracias a ello hemos podido observar los cambios que se han ido produciendo tanto sobre la ya silenciosa sonda como por sus restos y huellas, no solo por simple curiosidad, sino porque ofrecen una valiosa información de los patrones climáticos de esa zona del planeta, datos de los vientos y el polvo por ellos transportados, delatados por sus efecto sobre objetivos de los que conocemos perfectamente su tamaño y composición. Auténticos observatorios meteorológicos improvisados, si se quiere ver así.
Pero también para observar como, poco a poco, pero de forma implacable, Marte va borrando su existencia. Cuando se tomaron las imágenes más recientes, el pasado 21 de Diciembre de 2017, las oscuras manchas creadas por el aterrizaje de la Mars Phoenix, así como por el impacto de su escudo delantero y el del trasero, aún anclado a su paracaídas, han desaparecido casi por completo, así como estos dos últimos, cubiertos por el polvo. Incluso la sonda, aunque aún en pie, apenas se distingue ya demasiado del entorno.
Si no fuera porque sabemos que está ahí pasarían inadvertidas, y nunca seríamos conscientes de lo que allí ocurrio. Solo quedarían las imágenes para recordar. La impacable mano del tiempo se habría cobrado su tributo definitivo.
Tributo a la Mars Phoenix.
Alguna de las imágenes más incónicas de la misión Mars Phoenix: Hielo al descubierto por los impulsores de la sonda, hielo descubierto por su pala excabadora y que se sublima al quedar al descubierto y la intrigante posibilidad de que exista agua líquida.
Nearly a Decade After Mars Phoenix Landed, Another Look
El tiempo es implacable, nada escapa a su inexorable paso, incluso en aquellos lugares que parecen casi estar situados más allá de su influencia. Marte podría dar la sensación de ser uno de estas islas eternas, pero nada más lejos de la realidad, aunque ahí, en un mundo sin placas tectónicas que renueven la superficie, grandes masas de agua o copiosas lluvias que la modifiquen ni una desbordada actividad biológica que "devore" todo rastro del pasado, todo sucede a otro ritmo. Pero sucede, y a su estilo, va borrando las huellas del ayer.
La Mars Phoenix aterrizó con éxito cerca de la zona polar norte del planeta rojo. Fue una misión de corta duración, cuyo destino estaba sellado desde el momento en que dependía de la energía solar para su funcionamiento, ya que en latitudes tan septentrionales la llegada del Invierno implicaba la de una permanente oscuridad. Fue una carrera contrareloj, donde hubo contratiempos, pero que al final completó sus objetivos y que nos dio alguna de las imágenes más icónicas de la historia de la exploración marciana, como aquellas que mostraba hielo que había quedado al descubierto por los impulsores de la nave durante los últimos segundos del aterrizaje. Y después llegó el silencio eterno.
Desde esos días finales hasta la actualidad hemos visitado periódicamente el lugar de la mano de la Mars Reconnaissance Orbiter. Gracias a ello hemos podido observar los cambios que se han ido produciendo tanto sobre la ya silenciosa sonda como por sus restos y huellas, no solo por simple curiosidad, sino porque ofrecen una valiosa información de los patrones climáticos de esa zona del planeta, datos de los vientos y el polvo por ellos transportados, delatados por sus efecto sobre objetivos de los que conocemos perfectamente su tamaño y composición. Auténticos observatorios meteorológicos improvisados, si se quiere ver así.
Pero también para observar como, poco a poco, pero de forma implacable, Marte va borrando su existencia. Cuando se tomaron las imágenes más recientes, el pasado 21 de Diciembre de 2017, las oscuras manchas creadas por el aterrizaje de la Mars Phoenix, así como por el impacto de su escudo delantero y el del trasero, aún anclado a su paracaídas, han desaparecido casi por completo, así como estos dos últimos, cubiertos por el polvo. Incluso la sonda, aunque aún en pie, apenas se distingue ya demasiado del entorno.
Si no fuera porque sabemos que está ahí pasarían inadvertidas, y nunca seríamos conscientes de lo que allí ocurrio. Solo quedarían las imágenes para recordar. La impacable mano del tiempo se habría cobrado su tributo definitivo.
Alguna de las imágenes más incónicas de la misión Mars Phoenix: Hielo al descubierto por los impulsores de la sonda, hielo descubierto por su pala excabadora y que se sublima al quedar al descubierto y la intrigante posibilidad de que exista agua líquida.
Nearly a Decade After Mars Phoenix Landed, Another Look
domingo, febrero 25, 2018
Post Vintage (259): La balada de las fugitivas
Spitzer y WISE nos revelan las ondas de choque generadas por las estrellas más rápidas de nuestra galaxia.
Se las conoce como "runaway", cuerpos estelares que me desplazan mucho más rápido que el resto de las habitantes galácticas, tanto que en muchos casos está ya desligadas gravitatoriamente de la Vía Láctea, destinadas a perderse más allá de sus límites, y convertirse finalmente en un punto de luz rodeadas de la oscuridad más absoluta y profunda, la que se extiende entre las galaxias. Aceleradas por el campo gravitatorio de un cúmulo estelar con el que se cruzaron, o miembro de un antiguo sistema binario cuyo compañero desapareció en forma de supernova, impulsando a su desolada compañera a un viaje hacia la eternidad son las explicaciones más probables para lo que no deja de ser un drama celeste, el de una estrella que nos abandona para siempre.
Nuestro Sol de desplaza alrededor del núcleo de la Vía Láctea a un ritmo moderado, hasta el punto de que no está claro si crea un arco de choque a medida que cruza el espacio interestelar. En comparación, una runaway masiva es como un proyectil, que literalmente comprime y caliente el gas que se encuentra por delante de su trayectoria, generando ondas de choque claramente detectables. Este es el caso la enorme Zeta Ophiuchi (o Zeta Oph), 20 veces más masivas que el Sol y que se mueve a 24 kilómetros por segundo en relación con su entorno. Un ejemplo clásico
Spitzer y Wise, que observan el cosmos en infrarrojo, son ideales para detectarlas, ya que el gas interestelar, comprimido por los fuertes vientos solares de estrella fugitiva, se comprimen, calientan y brillan tenuemente en esta parte del espectro. En realidad son tantas las que aparecen en sus imágenes que muchas han permanecido sin descubrirse realmente , perdidas en los enormes archivos acumulados ya por ambos observatorios. Por ello un grupo de astrónomos se sumergió recientemente en ellos, sacando a la luz varios centenares de estrellas fugitivas, aunque también evidencias de que no todas los identificados como arcos de choque lo son en realidad. Algunos se pueden relacionar con simples nubes de polvo estelar o "guarderías estelares", nebulosas donde se están formando nuestras estrellas.
"Estamos utilizando los arcos de choque para encontrar estrellas masivas y / o fugitivas", explicó uno de los participantes en el proyecto, el astrónomo Henry "Chip" Kobulnicky, de la Universidad de Wyoming. "Estas son nuevos laboratorios para su estudio y responder preguntas sobre su destino y evolución".
Otro grupo de investigadores, dirigido por Cintia Peri, del Instituto Argentino de Radioastronomía, también está utilizando los datos de Spitzer y WISE para encontrar nuevos arcos de choque en el espacio, aunque siguiendo el camino opuesto: Primero buscan estrellas que se conoce que se están desplazando a gran velocidad, para luego buscarlos."WISE y Spitzer nos han dado las mejores imágenes de arcos de choque hasta ahora", dijo Peri. "En muchos casos se habían visto muy difuminados, pero ahora podemos verlos con más detalle, y distinguir algunos nuevos detalles de su estructuras".
Las "fugitivas" nos recuerdan dos realidades. La primera es que las estrellas distan de estar fijas y firmes en sus posiciones actuales, por mucho que solamos llamar "firmamento". Bien al contrario formamos parte de un colosal río estelar en constante fluir, del que nosotros solo vemos un instante a escala temporal cósmica, como los fotogramas aislados de una película, creando una ilusión de inmovilidad es que es solo eso, una ilusión. Y la segunda que es que algunas de ellas, víctimas de las enormes interacciones gravitatorias que tiene lugar en su interior, como gotas de agua expulsadas por una corriente de agua embravecida, son condenadas a un viaje sin retorno hacia la oscuridad y el aislamiento más absoluto.
Ondas de choque brillando en el infrarrojo, vistas por Spitzer y WISE. Muchas de ella son tan tenues que habían permanecido en sus archivos sin descubrirse hasta ahora.
Zeta Ophiuchi es quizás el ejemplo más conocido y espectacular de una runaway, ya que su gran tamaño y su velocidad está generando una onda de choque espectacular en el polvoriento medio en que se encuentra actualmente,
La Estrella de Barnard es un ejemplo cercano, ya que se mueve tan rápido que su cambio de posición es visible en el plano de años y décadas. A diferencia de Zeta, una estrella muy pequeña, una enana roja mucho menos masiva que el Sol.
WISE y Spitzer, los dos observatorios de infrarrojos orbitales protagonistas de esta historia.
Runaway Stars Leave Infrared Waves in Space
Se las conoce como "runaway", cuerpos estelares que me desplazan mucho más rápido que el resto de las habitantes galácticas, tanto que en muchos casos está ya desligadas gravitatoriamente de la Vía Láctea, destinadas a perderse más allá de sus límites, y convertirse finalmente en un punto de luz rodeadas de la oscuridad más absoluta y profunda, la que se extiende entre las galaxias. Aceleradas por el campo gravitatorio de un cúmulo estelar con el que se cruzaron, o miembro de un antiguo sistema binario cuyo compañero desapareció en forma de supernova, impulsando a su desolada compañera a un viaje hacia la eternidad son las explicaciones más probables para lo que no deja de ser un drama celeste, el de una estrella que nos abandona para siempre.
Nuestro Sol de desplaza alrededor del núcleo de la Vía Láctea a un ritmo moderado, hasta el punto de que no está claro si crea un arco de choque a medida que cruza el espacio interestelar. En comparación, una runaway masiva es como un proyectil, que literalmente comprime y caliente el gas que se encuentra por delante de su trayectoria, generando ondas de choque claramente detectables. Este es el caso la enorme Zeta Ophiuchi (o Zeta Oph), 20 veces más masivas que el Sol y que se mueve a 24 kilómetros por segundo en relación con su entorno. Un ejemplo clásico
Spitzer y Wise, que observan el cosmos en infrarrojo, son ideales para detectarlas, ya que el gas interestelar, comprimido por los fuertes vientos solares de estrella fugitiva, se comprimen, calientan y brillan tenuemente en esta parte del espectro. En realidad son tantas las que aparecen en sus imágenes que muchas han permanecido sin descubrirse realmente , perdidas en los enormes archivos acumulados ya por ambos observatorios. Por ello un grupo de astrónomos se sumergió recientemente en ellos, sacando a la luz varios centenares de estrellas fugitivas, aunque también evidencias de que no todas los identificados como arcos de choque lo son en realidad. Algunos se pueden relacionar con simples nubes de polvo estelar o "guarderías estelares", nebulosas donde se están formando nuestras estrellas.
"Estamos utilizando los arcos de choque para encontrar estrellas masivas y / o fugitivas", explicó uno de los participantes en el proyecto, el astrónomo Henry "Chip" Kobulnicky, de la Universidad de Wyoming. "Estas son nuevos laboratorios para su estudio y responder preguntas sobre su destino y evolución".
Otro grupo de investigadores, dirigido por Cintia Peri, del Instituto Argentino de Radioastronomía, también está utilizando los datos de Spitzer y WISE para encontrar nuevos arcos de choque en el espacio, aunque siguiendo el camino opuesto: Primero buscan estrellas que se conoce que se están desplazando a gran velocidad, para luego buscarlos."WISE y Spitzer nos han dado las mejores imágenes de arcos de choque hasta ahora", dijo Peri. "En muchos casos se habían visto muy difuminados, pero ahora podemos verlos con más detalle, y distinguir algunos nuevos detalles de su estructuras".
Las "fugitivas" nos recuerdan dos realidades. La primera es que las estrellas distan de estar fijas y firmes en sus posiciones actuales, por mucho que solamos llamar "firmamento". Bien al contrario formamos parte de un colosal río estelar en constante fluir, del que nosotros solo vemos un instante a escala temporal cósmica, como los fotogramas aislados de una película, creando una ilusión de inmovilidad es que es solo eso, una ilusión. Y la segunda que es que algunas de ellas, víctimas de las enormes interacciones gravitatorias que tiene lugar en su interior, como gotas de agua expulsadas por una corriente de agua embravecida, son condenadas a un viaje sin retorno hacia la oscuridad y el aislamiento más absoluto.
Ondas de choque brillando en el infrarrojo, vistas por Spitzer y WISE. Muchas de ella son tan tenues que habían permanecido en sus archivos sin descubrirse hasta ahora.
La Estrella de Barnard es un ejemplo cercano, ya que se mueve tan rápido que su cambio de posición es visible en el plano de años y décadas. A diferencia de Zeta, una estrella muy pequeña, una enana roja mucho menos masiva que el Sol.
WISE y Spitzer, los dos observatorios de infrarrojos orbitales protagonistas de esta historia.
Runaway Stars Leave Infrared Waves in Space
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