Recreando las horas culminantes del encuentro con este mundo desconocido.
New Horizons está ya observando Plutón y sus compañeros de viaje, ofreciendo imágenes que están superando finalmente a las logradas por el Hubble. Son unas pocas gotas de información, emocionantes por lo que representan, pero que forman parte de una etapa aún muy inicial dentro del encuentro propiamente dicho. Con el paso de las semanas, aunque con pausas debido a que debe repartir su tiempo entre la captación de datos y su envío a la Tierra (cosa que no puede hacer de forma simultanea debido a su configuración), la actividad irá en aumento y sus instrumentos afrontarán el reto por el que fueron construidos: Desvelar en un rápido sobrevuelo tanto como puedan de este pequeño mundo.
Pero serán en las 48 horas que rodearán el 14 de Julio cuando la sonda, actuando de forma completamente autónoma, entrará en una fase de actividad total, donde cada minuto valdrá su precio (científico) en oro. Evidentemente ya tendremos un tesoro visual y científico acumulado durante las semanas previas, y seguirá tomando datos maravillosos las semanas posteriores, pero será en estas horas críticas cuando la New Horizons deberá mostrar toda su valía, el momento en que toda esta misión, que tanta paciencia necesitó por parte de todos, habrá tenido sentido. Serán horas de silencio, ya que estará completamente centrada en la observación de Plutón, Caronte y las (de momento) 4 pequeñas lunas que los acompañan. El programa online de la NASA, Eyes on theSolar System, nos ofrece la posibilidad no ya solo de seguir en tiempo real el viaje de la New Horizons, sino de adelantarnos y presenciar como serán esas horas críticas, observando como la sonda no deja de maniobrar una y otra vez para apuntar sus instrumentos hacia cada objetivo, y como estos se activan y desactivan sin descanso siguiendo las ordenes de la propia sonda.
Sabiendo que para transmitir información a la Tierra su relativamente pequeña antena debe estar orientada hacia nosotros, y que se necesita mucho tiempo en completar el envío de una sola imagen de alta resolución debido a la distancia, se comprende mucho mejor el porque del corte en las comunicaciones. Todo su energía, como no podía ser de otra forma, estará centrada en aquello que realmente importa. Lo demás, como se suele decir, puede esperar un poco más.
Después de tantos años de viaje, nos aproximamos al momento crítico, concentrado en unas pocas horas frenéticas.
Una inusual formación de 3 rocas sorprende a los científicos de la misión Rosetta.
En la Tierra se las conoce como "rocas de equilibrio", ya que en muchos casos eso es precisamente su estado, manteniéndose sobre la superficie subyacente con sólo una pequeña fracción de su
superficie y, a menudo se ven como si pueden inclinar o caerse en
cualquier momento, generando la sensación de que una mano invisible las hubiera depositado ahí de forma expresa por motivos desconocidos. Y en no pocas ocasiones, en el caso de las de mayor tamaño, generaron en otras épocas mitos y leyendas, una reacción humana inevitable cuando encuentra con algo que no puede explicar. Hoy día conocemos los mecanismos que se esconden detrás de ellas, pero siguen siendo todo un espectáculo digno de verse. ¿Pero cual es el motivo de su existencia en un lugar tan diferente, y bajo fuerzas ambientales tan opuesta, como es un cometa? Esa es la pregunta que los científicos de la misión Rosetta se están haciendo ante uno de los últimos descubrimientos realizados gracias a su potente cámara OSIRIS."Ya habíamos notado que esta formación estaba en imágenes anteriores, sin embargo, en un primer momento los cantos rodados no parecían diferir sustancialmente de otros que habíamos visto", dice el científico Sebastien Besse de la ESA, el primero que se dio cuenta de ellas.
"¿Cómo se formaron estas aparente rocas de equilibrio sobre el cometa?", se pregunta el investigador principal de OSIRIS, Holger Sierks, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (MPS) en Alemania. En la Tierra el transporte por parte de los glaciares, que después al retirarse después de la última glaciación, dejaron todo un rastro de ellas, es la explicación para la mayoría de ellas, a lo que se le suma el efecto de la erosión por parte del viento y el agua, que pueden arrastrar los materiales más débiles de una formación rocosa y dejar solo una estrecha base de materiales más resistentes. Pero ninguna de estas fuerzas está presente en Churyumov-Gerasimenko. Otra cosa las debió desplazar hasta su posición actual. Si es que esa es realmente su naturaleza, y no simplemente estamos siendo engañados por la perspectiva y el juego de luz y sombras. Rocas dispersas se pueden ver en muchos lugares en la superficie del cometa, a veces en regiones por ora parte relativamente suaves. Uno de los más grandes conocidas - Keops - mide aproximadamente 45 metros de tamaño y se asienta en medio de una zona muy lisa de la región conocida como Imhotep, en la parte inferior del lóbulo grande del cometa. En otras regiones, es más común ver montones de escombros formados cientos de cantos rodados.
"La interpretación de las imágenes de la superficie del cometa puede ser algo muy complicado", añade Sierks. Dependiendo del ángulo de visión, la iluminación, y cambios en la resolución, que puede variar mucho de una observación a otra, a veces se pueden generar impresiones engañosas. Por ejemplo, en una imagen tomada el 16 de agosto 2014, a una distancia de 105 kilómetros, una de rocas que forman parte de este trío de rocas de equilibrio (etiquetada como '2') en la formación rocosa de equilibrio parecía sobresalir como un pilar. Sin embargo, esta impresión desapareció en una imagen de la misma región tomada el 19 de septiembre 2014, a una distancia de solo 29 kilómetros. Del mismo modo, a causa del cambio en la perspectiva, el aspecto de la mayor de ellas también cambia de forma drástica, incluso entre imágenes tomadas con solo 3 días de diferencia, entre el 16 y 19 de septiembre.
Deberemos, por tanto, esperar nuevas imágenes para generar una visión más clara sobre la auténtica naturaleza de esta curiosa formación de grandes rocas, y si se confirma que estamos ante rocas de equilibrio, buscar los mecanismos que los llevaron hasta ahí. En la Tierra existen grandes fuerzas capaces de ello, como glaciares, grandes inundaciones o intensos procesos de erosión natural. Pero nada es tan diferente a nuestro planeta como un cometa. Un misterio más que la Rosetta deberá intentar responder a lo largo de los próximos meses.
El extraño trío de rocas observados por OSIRIS. la imagen mide unos 285 metros de ancho y la mayor de ellas, la 3, mide unos 30 metros.
Las rocas de equilibrio están presentes por todo el mundo, y en la mayor parte de los casos se consideran que fueron antiguos glaciares, que se extendía hasta latitudes bajas durante la última glaciación, los que las arrastraron y depositaron en su posición actual al retirarse. En otros casos no son rocas independientes, sino formaciones geológicas que la erosión dejó con una base muy fina.
¿Que hace tan diferentes el amanecer y el atardecer de La Tierra y Marte? Recientemente Curiosity nos asombró de nuevo, en esta ocasión fotografiando el atardecer marciano. No es la primera vez que lo hace, ni la primera sonda o rover que nos ofrece algo parecido (Spirit, Opportunity y Phoenix ya lo lograron en su momento), pero siendo las mejores tomas logradas por el vehículo con las mejores cámaras enviadas a la superficie del planeta, su calidad va más allá de todo lo visto hasta ahora. Y en ellas nos ofrecía una visión hermosa, casi mágica, de las luces del ocaso extendiéndose por Gale, mientras el Sol lentamente desaparecida por detrás del horizonte. Una escena familiar, pero al mismo tiempo con notables diferencias que nos recordaban que estábamos en otro mundo. Y es inevitable la pregunta: Cual es el motivo de estas diferencias? Porque tiene una paleta de colores opuesta? Como se vería si estuviéramos en la superficie? La respuesta la encontramos, como no podía ser de otra forma, en su atmósfera, tenue y llena de polvo, y su mayor distancia al Sol.
Para empezar, el Sol sólo ilumina Marte con el equivalente a lo que sería una tarde muy nublada en la Tierra, ya que la distancia que lo separa de nuestra estrella es mucho mayor.
No sólo eso, sino que el disco solar se reduce su tamaño aparente desde los 0.5 ° (el equivalente a una Luna llena) a los que estamos acostumbrados hasta los 0,35 ° en Marte. Como resultado el resplandor del ocaso es menor y menos brillante. ¿Qué pasa con el color? En la Tierra el polvo y otras partículas finas en la atmósfera dispersan los azules y verdes del Sol naciente (o poniente) para colorearlo de amarillo, naranja y rojo. Cuando estos se reflejan en las nubes, los colores se amplifican y se extienden por el cielo, dando lugar a espectaculares explosiones de luz y color de belleza sobrecogedora.
Las cosas son un poco diferentes en Marte. El omnipresente polvo fino en la atmósfera marciana absorbe la luz azul y dispersa los colores más cálidos, coloreando el cielo que se encuentra lejos del Sol con la ya familiar tonalidad rojiza. Al mismo tiempo, las partículas de polvo situadas justo en su dirección desde el punto de vista del observador, dispersan la luz azul, creando una aureola de dicho color a su alrededor, aunque solo cuando está cerca del horizonte, el momento en que su luz pasa a través una mayor cantidad de atmósfera y polvo. En la Tierra, la luz azul del Sol es dispersada por las moléculas de aire y se propaga por todo el cielo, dotándolo de este característico color. Pero Marte tiene menos del 1% de la atmósfera terrestre, por lo que este efecto solo se manifiesta precisamente en el ocaso, cuando mayor es la cantidad de aire que esta debe atravesar. Aunque no deja de ser un eco lejano de lo que un día pudo ser. Igualmente tampoco existe en Marte el efecto "deformador" que vemos en el amanecer o atardecer terrestre, con la refracción atmosférica aplastando la imagen del Sol justo cuando se encuentra en el horizonte, como como si fuera un melón. El aire, simplemente, es demasiado tenue para producir ese efecto, al menos que sea perceptible por las cámaras de las diversas sondas y rovers que han aterrizado en el planeta rojo. Pero no todo es menor en Marte, ya que la presencia continua de polvo en suspensión en las capas más altas de la atmósfera, impulsados por las continuas tormentas que recorren la superficie, seguirían reflejando la luz solar mucho más allá de su desaparición por detrás del horizonte, alargando las luces del ocaso durante 2 horas, quizás incluso más. Para los futuros exploradores humanos, por no decir los primeros que se instalen definitivamente en el planeta rojo, el espectáculo, aunque menos deslumbrante, durará mucho más tiempo. Así son los ocasos marcianos, nos recuerdan a la Tierra, pero al mismo tiempo nos resultan extraños. Y cada uno de ellos, en un planeta y en otro, tiene su propia belleza.
Atardecer en Gale. Un Sol más pequeño que el que vemos en la Tierra, rodeado por un halo de luz azul mientras los tonos rojizos cubren el resto del firmamento.
En la Tierra el Sol parece deformarse cuando está cerca del horizonte a causa de la distorsión atmosférica. En Marte, al menos hasta donde llegan las imágenes, la atmósfera, apenas del 1% de grosor de la terrestre, no es capaz de generar dicho efecto.
En la Tierra la atmósfera dispersa la luz azul, dando a nuestro cielo su color característico, al mismo tiempo que dota al ocaso de sus tonos rojizos. La situación en Marte es algo distinta, como podemos ver.
Otro ejemplo de atardecer marciano, en este caso observado por el ya legendario Opportunity.
NOMAD, el instrumento en parte construido en España que buscará señales de vida marciana. En enero de 2016 la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará, en colaboración con Rusia, la sonda ExoMars, diseñada para entrar en órbita alrededor de Marte y estudiar en profundidad la atmósfera y el subsuelo del planeta rojo, buscando señales de gases que pudieran tener un origen biológica, y más específicamente Metano, un gas que en la Tierra producen sobre todo los seres vivos y cuyo hallazgo en este planeta supuso una sorpresa en 2004, y que después de diversas dudas, anuncios y desmentidos, finalmente fue confirmado recientemente por Curiosity, añadiendo además una extraña y desconcertante variabilidad a lo largo de su avance por Gale. ¿Cual es su origen? porque es tan variable? Donde se sitúan sus fuentes? Como se distribuye? Para encontrar respuestas la ExoMars estará equipada por el espectógrafo NOMAD (Nadir and Occultation for MArs Discovery), en parte construido por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y que acaba de enviarse a la ESA para su integración en la misión.
"Los datos de 2004 sobre el Metano en Marte no eran concluyentes, porque mostraban una variabilidad imposible", afirma José Juan López Moreno, investigador del IAA que lidera la participación española en NOMAD. "El metano tarda siglos en degradarse, de modo que su abundancia debería ser constante en el tiempo. En cambio, vimos cómo las grandes cantidades de metano que había hallado la misión Mars Express desaparecían a los pocos meses, y no entendemos los procesos que puedan que puedan llevar a su destrucción en tan poco tiempo".
Por su parte, la misión Curiosity, tras más de un año de búsqueda, confirmaba finalmente en 2014 la existencia de trazas de Metano."Hasta este descubrimiento se trataba de medidas locales realizadas por instrumentos no diseñados específicamente para estudiar metano, y el problema estaba algo abandonado porque no había explicaciones plausibles. La detección y su variabilidad nos vuelve a plantear el desafío de buscar explicaciones satisfactorias, que por el momento no tenemos", apunta Miguel Ángel López Valverde, también investigador del IAA que participa en la misión. "De ahí la importancia de NOMAD, que tendrá la llave para solucionar por fin las incógnitas sobre el metano en Marte". NOMAD tiene una altísima capacidad para medir compuestos minoritarios (hasta cien veces mayor que cualquier otro enviado a Marte hasta la fecha) que empleará la técnica de la ocultación solar. Esta consiste en captar y analizar la luz solar que alcance la sonda cuando, desde su punto de vista, el Sol se está ocultando o saliendo por detrás del limbo del planeta, permitiendo deducir los componentes que forman la atmósfera con una precisión sin precedentes. "No solo generará el primer mapa global y preciso de metano en la atmósfera de Marte, sino que también lo rastreará, observándolo contra la superficie del planeta rojo para hallar la fuente de producción o desaparición del gas", señala López Moreno (IAA-CSIC). Entre las fuentes de Metano que barajan los científicos se hallan procesos geológicos, y NOMAD será capaz de distinguir también la composición su isotópica para comprobar si tiene este origen o si bien, lo que sería un momento trascendental para nuestra historia, este es biológico.
The Solar Occultation mode (SO) funciona mediante la observación de hasta seis pequeños fragmentos de la gama espectral completa cada segundo. Esto permite observar varios diferentes moléculas que absorben diferentes longitudes de onda.The Limb, Nadir and Occultation mode (LNO) es sensible a los niveles de luz más bajos, facilitando el estudio de la composición de la atmósfera, además de examinar características de la superficie de Marte, tales como el hielo y la escarcha.
The Ultraviolet and Visible mode (UVIS) abarcará longitud de onda de entre 200 y 650 nm, proporcionando más información acerca de varias moléculas interesantes, como el ozono, ácido sulfúrico y los aerosoles en la atmósfera.
ExoMars es una misión compuesta de una sonda y un rover de superficie. De momento el lanzamiento de la primera parece claro y decidido para principios de 2016, mientras que aún existen dudas con respecto al segundo, inicialmente previsto para 2018 pero que podría ser retrasado para 2020 por problemas presupuestarios.
El misterio del Metano marciano, uno de los grandes enigmas del planeta rojo que ExoMars buscará responder.
El largo camino entre las imágenes recién llegadas y las que finalmente vemos en todo su esplendor
Hay fotografías destinadas a perdurar, sobrecogedoras, hermosas o simplemente que han sido capaces de plasmar un momento fugaz pero trascendental, que representan en su máximo esplendor nuestra capacidad de plasmar la realidad que nos rodea e inmortalizarla para el futuro. Pero por cada una de estas elegidas hay muchas más que se quedan por el camino, que por diversas razones no cumplieron las aspiraciones de quienes las tomaron y han quedado apartadas de los ojos de la historia. Es inevitable que no todas puedan alcanzar la excelencia, y la exploración espacial, donde las posibilidades, pero también los obstáculos, son mayores que en ningún otro campo, no es una excepción a esta regla. No todo lo que nos llega de las diversas sondas interplanetarias es tan increíble como podemos pensar al ver algunas de las fotografías publicadas, ni todas merecen ser portada en el National Geographic. Estas últimas conforman el resultado final de un largo proceso de selección y trabajo para sacar lo mejor de ellas, las ganadores de una carrera por la historia que muchas no llegan a completar. De hecho incluso las mejores requieren un poco de limpieza, eliminación de las manchas de ruido digital o corrección de color para aproximarse más a lo que veríamos con nuestros propio ojo si uno pudiera estar en Marte o cualquier otro lugar. Otras, simple y llanamente, son un puro desastre. Y es que hacer fotografías espaciales implica superar numerosos desafíos, en general asociados a temas "clásicos" como la exposición, el encuadre y el enfoque, pero todo ello magnificado por los cambios extremos en las condiciones de iluminación y que estamos hablando de cámaras situadas en plataformas que se mueven a miles de kilómetros por hora en relación con sus objetivos. Otros problemas son propios de los viajes espaciales, como los rayos cósmicos y otras formas de radiación que interfiere con el sensor de la cámara, o los errores que puedan surgir en los sistemas informáticos de a bordo de la nave espacial o en las antenas de recepción terrestre.
Pero siguen siendo imágenes de otros mundos, de lugares situados a cientos o miles de millones de Kilómetros de nuestro hogar, y por ello incluso las peores son examinadas una y otra vez, buscando extraer información hasta del último píxel. Pero más importante, estos "errores" transmiten mucho mejor que las "vencedoras", en ocasiones tan perfectas que hasta podrían pasar por simples creaciones artísticas, mostrando la realidad del duro trabajo que afrontan tanto estos exploradores como de toda la gente implicada en ellos, para conseguir que aunque solo sea una parte del total sea capaz de alcanzar nuestro corazón. Son esas imágenes que vemos como si estuviéramos detrás de través de un cristal sucio y empañado, en ocasiones feas e incompletas, pero por eso mismo más cercanas a la realidad.
Ruido digital en una de las imágenes enviadas por la Voyager 2 en su sobrevuelo de Urano en 1986.
El Sol aún no estaba del todo eclipsado por Saturno, por lo que la luz solar, a esas distancias aún 1.000 veces más intensa que el brillo de la Luna Llena, saturó la cámara.
En ocasiones errores en el almacenado en la memoria del vehículo o durante la transmisión a La Tierra hace que algunas fotografías queden incompletas, como es el caso de esta fotografía tomada por la cámara de visión microscópica de Opportunity.
Incluso muchas de las que de por si no tiene errores están lejos de ser las maravillas que finalmente vemos, necesitando ser calibradas posteriormente para sacar todo su potencial.
Los débiles anillos de Júpiter, vistos aquí por la New Horizons a través de todo tipo de defectos visuales.
La luna de Júpiter, Io, en una fotografía de la New Horizons saturada de impacto de rayos cósmicos y otro tipo de ruidos.
Una imagen "en bruto" de la Voyager 2, sin ningún tipo de tratamiento, desde Neptuno.
Detectados por primera vez grandes cambios atmosféricos en un exoplaneta rocoso.
55 Cancri e es lo que se conoce como una súper Tierra' Un exoplaneta rocoso alrededor de dos veces el tamaño y ocho veces la masa de la Tierra. Es uno de los cinco que orbitan alrededor de una estrella similar al Sol en la constelación de Cáncer, aunque en esta caso tan cerca de su estrella madre que un año dura menos de 3 días terrestres. El planeta también está sujeto, como no podía ser de otra forma dada la cercanía de su estrella, a un anclaje gravitatorio, lo que significa que gira de forma más parecida a como lo hace la Luna con respecto a nuestro planeta, siempre tiene el mismo hemisferio mirando hacia su estrella y otro siempre sumergido en una noche eterna. Pero lo más importante es que, gracias a su cercanía a nosotros, apenas de 40 años-luz, es uno de los mejores candidatos exoplanetas rocosos para observaciones detalladas de la superficie y las condiciones atmosféricas . Y es por ello no resulta extraño que sea precisamente en 55 Cancri e donde astrónomos terrestres han detectado por primera vez, gracias a los datos del telescopio Spitzer, señales de una enorme variabilidad en su resplandor, que posiblemente implica cambios igualmente grandes en su atmósfera. "Esta es la primera vez que hemos visto cambios tan drásticos en la luz emitida por un exoplaneta, que destaca sobre todo por ser una súper Tierra", explica el doctor Nikku Madhusudhan del Instituto de Astronomía de Cambridge y co-autor de este nuevo estudio."Ninguna firma en las emisiones térmicas o algún tipo de actividad superficial jamás se había detectado en ninguna otra superTierra hasta la fecha". No solo un cambio en su resplandor, sino también se observó grandes cambios en su temperatura en un período de dos años. Aunque los investigadores se apresuran a señalar que la causa de la variabilidad es todavía bajo investigación, creen que podría ser debido a enormes columnas de gas y polvo que en ocasiones cubren la superficie, que puede estar parcialmente fundida. Eso implicaría altas tasas de actividad volcánica, más alta que lo que se ha observado en Io, una de las lunas de Júpiter y el cuerpo más geológicamente activo en el sistema solar.
"Hemos visto un cambio del 300 por ciento en la señal que viene de este planeta, es la primera vez que hemos visto un enorme nivel de variabilidad tal en un exoplaneta", señala Brice-Olivier, autor principal. "Si bien no podemos estar completamente seguros, pensamos que una probable explicación de esta variabilidad es actividad a gran escala en la superficie, posiblemente vulcanismo, que está arrojando grandes volúmenes de gas y polvo, que en ocasiones cubren la emisión térmica del planeta".
Observaciones anteriores de 55 Cancri e apuntaban a una gran cantidad de carbono, lo que sugiere que el planeta estaba compuesto nada menos que de diamantes, literalmente, desde el punto de vista humano, de una gigantesca joya mayor que nuestro planeta. De ahí que se le conociera de forma coloquial como "planeta diamante". Sin embargo, estos nuevos resultados han enturbiado esas observaciones anteriores considerablemente y abierto nuevas preguntas.
"Cuando identificamos este planeta, las mediciones apoyaron un modelo rico en carbono. Pero ahora estamos encontrando que esas medidas están cambiando en el tiempo. El planeta aún podría ser rico en carbono, pero ahora no estamos tan seguros. La presente variabilidad es algo que nunca hemos visto en ningún otro lugar, así que no hay explicación convencional sólida. Pero eso es lo divertido de la ciencia, las pistas pueden venir de lugares inesperados. Las presentes observaciones abren un nuevo capítulo en nuestra capacidad para estudiar las condiciones en exoplanetas rocosos utilizando grandes telescopios actuales y futuros". De momento son "solo" las de un mundo de fuego y cenizas. Un día, quizás, sea de algo mucho, mucho más importante.
Una recreación, a partir de los datos de luminosidad y temperatura, de lo que podía estar ocurriendo en este mundo infernal, con gigantescas erupciones volcánicas que lo cubren periódicamente de cenizas, bloqueando su emisión térmica y bajando sus temperaturas en su hemisferio diurno, de 2700 Cº hasta unos más "fríos" 1000 Cº.
Una de las ideas más sorprendentes surgidas de los primeros datos que se conocieron sobre 55 Cancri e es que podría estar formado en buena parte de diamantes, al ser un planeta rico en carbono sometido a tremendas temperaturas y presiones. Ahora, estos nuevos datos, ponen interrogantes sobre esta posibilidad.
El Large Binocular Telescope Observatory (LBTO) observa los volcanes y lagos de lava de Io con un detalle sin precedentes. ¿Hasta donde nos llevarán la futura generación de grandes telescopios ópticos terrestres, los gigantes que deberán tomar forma los próximos años y décadas? Aún queda tiempo para tener ante nuestros ojos la respuesta, pero algunos de los ya existentes nos pueden ofrecer un pequeño adelante de lo que está por venir, un futuro que, viendo estos ejemplos, no puede ser clasificado como nada menos que brillante. Como la luna Io y sus mares de fuego. La más interna de las cuatro lunas de Júpiter descubiertos por Galileo en Enero de 1610, es sólo un poco más grande que nuestra Luna, pero es el cuerpo geológicamente más activa en todo nuestro Sistema Solar. Cientos de zonas volcánicas salpican su superficie, totalmente cubierta con azufre y dióxido de azufre, en una furia alimentada por las mareas gravitatorias del planeta y los otros satélites, permaneciendo en un estado de resonancia que genera por fricción un flujo de calor inagotable.
La mayor de estas características volcánicas, conocida como Loki, es una depresión volcánica llamada patera, en la que la corteza de lava que cubre el propio lago de lava se hunde episódicamente produciendo un aumento de la emisión térmica que se ha observado con regularidad. Pero el propio Loki, de "solo" 200 kilómetros de diámetro y como mínimo 600 millones de kilómetros de distancia, era, hasta hace poco, demasiado pequeño para ser examinada en detalle por cualquier telescopio óptico / infrarrojo situado en La Tierra. Con sus dos espejos de 8,4 metros, separados por unos 6 metros de distancia, el Gran Telescopio Binocular (LBT), utilizó la técnica de la interferometría, que permite combinar dos imágenes tomadas de forma independiente por dos observadores, para obtener una imagen equivalente a un solo telescopio con una lente que tuviera de mismo diámetro que la distancia que separa ambos, para ser capaz de observar Loki Patera como nunca antes se había visto desde la Tierra."Combinamos la luz de los dos grandes espejos para que sean como un solo y enorme espejo" explica Al Conrad, autor principal de este estudio."De esta manera, por primera vez, podemos medir el brillo proveniente de diferentes regiones dentro del lago". Con las primeras observaciones detalladas, mediante interferometría, de un lago de lava en una luna de Júpiter, el Large Binocular Telescope Observatory se pone a sí mismo como el precursor de la próxima generación de telescopios que están por venir, y que irán incluso más allá de lo ahora ofrecido.
La imagen LBT de Loki Patera (naranja) sobre una imagen de las Voyager de la caldera volcánica. La actividad se localiza principalmente en la esquinas sur del lago.
La brillante Io eclipsada por la oscura Europa.
La interferometría permite combinar las imágenes de diversos telescopios individuales para genera una imagen de calidad equivalente a lo que ofrecería un telescopio tan grande como la distancia que los separa.
Las oscuras líneas de Europa podría ser sal marina llegada desde el océano interior.
Son una de sus características más conocidas, pero también uno de sus mayores misterios, a su vez, posiblemente, relacionado con el océano de agua que parece esconderse debajo de ella y que tanto han atraído el interés de los científicos desde el viaje de la sonda Galileo. Asociado a terrenos jóvenes, esto parece indicar que el material que las componen llegó desde el interior, pero los escasos datos disponibles dificulta tener una idea clara sobre su composición. Intentando dar con una respuesta que encaje con las observaciones de la Galileo y telescopios terrestres, y partiendo de la certeza de que la superficie de Europa está bañada por una intensa radiación, fruto de su posición muy en el interior del campo magnético de Júpiter, científicos del JPL han buscado reproducir lo visto en ella, sometiendo muestras de diversos materiales, entre ellos de sal común (cloruro de sodio), junto con mezclas de sal y
agua, en su cámara de vacío a temperatura equivalente a las que se registran en la fría superficie de esta luna, a -173ºC. Luego bombardearon las muestras con un haz de
electrones para simular la intensa radiación. "Lo llamamosnuestro'Europaen una lata'", explicó Kevin Hand, uno de los líderes del equipo."La instalaciónimitalas condicionesdela superficieentérminos de temperatura, presión y exposición a la radiación. Los espectrosde estos materialespueden sercomparados conlos recogidospor la nave espacialytelescopios" Tras decenas de horas de exposición a este duro ambiente, que equivaldría a un siglo terrestre, la sal común, que eran inicialmente blanca, adquirió un tono pardo amarillento, notablemente parecido a lo que vemos en Europa. Y cuanto más tiempo transcurría, su aspecto era aún más oscuro y parecido a lo que pudo, captando su espectro de luz, observar la Galileo. Estudios anteriores, utilizando los datos disponibles, atribuyeronlasdecoloracionesenla superficie a los compuestosque contienenazufre ymagnesio.Pero mientras que este primero, sometido a fuerte radiación, puede explicar algunos de los colores observados, losnuevos experimentosrevelanque las salesirradiadospodrían explicarel colordentro de las regionesmás jóvenes dela superficie de la luna. La presencia de la sal del mar en superficie de Europa sugiere que el océano estaría interactuando con su fondo marino rocoso, una consideración importante en la determinación de si la luna helada podría sustentar la vida."Si es sólo la sal del océano, sería una solución simple y elegante para el misterio del material oscuro", explicó Kevin Hand, científico planetario del JPL. "Tenemos muchas preguntas sobre Europa, pero la más importante y más difícil de contestar es si hay vida en ella. Este tipo de investigación es importante porque se centra en preguntas que definitivamente podemos responder, como si Europa es habitable", explica Curt Niebur, del programa científico de la NASA en Washington. "Una vez que tengamos esas respuestas, podemos hacer frente a la gran pregunta sobre la vida en el océano que existe bajo capa de hielo". Aunque no dejan de ser resultados indirectos, que muestran que este podría ser la explicación a lo observado, redoblan el interés por Europa, algo especialmente importante ahora mismo, cuando la NASA y toda la comunidad científica de los EEUU está luchando para hacer realidad una misión de exploración a esta luna, y que después de no pocas negativas por parte de una administración de la Casa Blanca poco interesada en estos temas, ahora si parece que está dando los primeros pasos para ser una realidad.
Las oscuras líneas de Europa es una de sus características más destacables dentro de una superficie llena de indicios de lo que ocurre bajo ella. Este nuevo estudio parece señalar que podría ser sal marina llegada desde el océano y oscurecida por la intensa radiación.
El interior de Europa es uno de los lugares señalados por los astrobiólogos como clave en la búsqueda de vida.
¿Que se esconde en esta luna? A principios de la próximo década varias sondas deberán partir de La Tierra para explorarla. Una de ellas es ya segura, la otra ahora probable, y quizás China podría dar la sorpresa.
New Horizons capta ya todas las lunas conocidas. La cuenta atrás para su encuentro sigue adelante, las distancias se acortan algo más de 1 millón de Kilómetros diarios, y nos encontramos ya en el umbral de nuevos descubrimientos, en realidad entrando en un terreno desconocido más allá de lo que el Hubble y cualquier otro gran observatorio terrestre puede ofrecer. Las imágenes presentadas días atrás mostraba indicios de un posible casquete polar, quizás, si se confirma, el primer gran hallazgo de esta misión histórica. Ahora, finalmente, la New Horizons está ya cruzando esta invisible pero transcendental frontera, y ya es capaz de observar todas las lunas conocidas de Plutón. A partir de ahora, todo aquello que vea será nuevo y desconocido. "New Horizons está ahora en el umbral del descubrimiento", subraya John Spencer, científico de la misión del Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado."Si la sonda observa alguna otra luna a medida que nos acercamos a Plutón, serán mundos que nadie ha visto antes". Las imágenes de Kerberos y Styx, las más pequeñas conocidas, fueron tomadas entre el 25 de abril y el 1 de Mayo con la cámara LORRI. Cada observación consta de cinco exposiciones de 10 segundos que se han agregado en una secuencia. Las imágenes fueron tratadas para reducir el resplandor brillante de Plutón y Caronte, que impide la observación de las lunas pequeñas, y también eliminar el denso campo de estrellas de fondo.
"La detección de estas diminutas lunas desde una distancia de más de 88 millones de kilómetros es increíble y un reconocimiento para el equipo que construyó nuestra cámara Lorri y el equipo de cazadores de anillos de John Spencer", agrega el investigador principal de la misión, Alan Stern.
Con la detección de Kerberos y Styx la familia de 5 lunas está ya a la vista.¿Queda alguna otra, aún más pequeña y tenue, esperando nuestra llegada? Los próximos díasla New Horizons iniciará la búsqueda de nuevas lunas y quizás incluso anillos, cualquier cosa que pudiera representar una amenaza para la sonda y que hiciera necesaria un cambio de trayectoria. Estamos cruzando el umbral del descubrimiento.
La detección de Kerberos y Styx. Debido a lo pequeñas y tenues que son las 4 nuevas lunas de Plutón, quedan ocultas por el resplandor de Plutón y Caronte, por lo que fue necesario tratar las imágenes para hacerlas claramente visibles.
Sigue el misterio de los puntos blancos, mientras Dawn inicia su descenso hacia su segunda órbita científica.
"El equipo científico de la misión ahora se puede concluir que el intenso brillo de estos puntos se debe al reflejo de la luz del Sol por un material altamente reflectante en la superficie, posiblemente hielo". Posiblemente, pero no completamente seguros. Lo cierto es que, a la espera de mejores y más cercanas imágenes, el misterioso punto blanco doble, ahora multiplicado con la aparición de otros más pequeños alrededor de los principales, sigue siendo una fuente de fascinante y sano misterio, algo siempre bienvenido en cualquier misión interplanetaria. Dawn completó recientemente su primera órbita científica, situada a unos 13.800 Kilómetros de altura, realizando la primera campaña de observación de Ceres, dentro del cual se incluyen las imágenes de esta ya famosa y brillante estructura superficial. Ahora, nuevamente con su motor iónico en activo desde este pasado 9 de Mayo, la sonda está reduciendo las distancias lentamente, dirigiéndose hacia la que será su segunda órbita científica, a unos 4.400 Kilómetros, y que alcanzará este próximo 6 de Junio. Entonces tendremos imágenes mucho más detalladas, datos mucho más precisos, y finalmente una respuesta definitiva. ¿Que pueden ser estos puntos blancos? Aunque las opciones parecen llevar a depósitos de hielo o otros minerales reflectantes, y que aparecen brillantes tanto por reflejar mayor cantidad de luz solar como por contraste con una superficie muy oscura, lo cierto es que dichas explicaciones también abren otras opciones igual de enigmáticas. En Ceres las condiciones y temperaturas reinantes no permite que el hielo de agua expuesto en la superficie permanezca estable, y tiende a sublimarse (de sólido a gas sin pasar por la etapa líquida) con el tiempo. Eso implicría que su presencia no podría ser muy antigua (a escala cósmica, claro está), y que "algo" debería haberlo transportado hasta ahí (criovulcanismo) o dejarlo al descubierto (un impacto) a partir de depósitos subterráneos, lo que no resultaría extraño si tenemos en cuenta que el hielo es uno de los componentes principales de este pequeño mundo. ¿Y si son depósitos de sales, minerales algo más blancos que el entorno, y de ahí que parezcan tan brillantes? Eso implicaría las mismas posibilidades que si fuera hielo de agua, ya que algo debió llevarlos ahí, quizás antiguas erupciones de agua llegadas desde un manto líquido ahora quizás ya congelado. En definitiva, tanto una como otra opción, sea cual sea, abre las puertas a cosas incluso más emocionantes. Y eso sin tener en cuenta de que existen otros "puntos blancos", menos famosos pero igualmente enigmáticos, que también esperan una explicación. Que sea la misma para todos, o existan diferentes orígenes y naturalezas, es algo que Dawn nos deberá ir respondiendo las próximas semanas y meses.
Los blancos "habitantes" de Ceres. Aunque posiblemente, más pronto que tarde, tendremos una respuesta definitiva, de momento podemos vivir con la emoción de este pequeño misterio.
Observando Ceres desde 14.000 Kilómetros de distancia.
Hasta ahora Dawn se encontraba en la órbita RC3, pero desde hace unos días está ya en viaje hasta la que será su segunda órbita, Survey, que la situará a solo 4424 Km de distancia de Ceres. Y esta solo será una etapa de paso hacia otras aún más cercanas