La última opción para Opportunity.
La tormenta se desvanecen, la luz retorna a la superficie marciana, pero el silencio permanece. Y con ellas las esperanzas decrecen en igual medida. Todos queremos que regrese de nuevo, pero lo cierto es que los recursos y el tiempo son demasiado valiosos para la NASA, cuyas redes de seguimiento ofrecen cobertura tanto a su amplia flota de sondas interplanetarias como a las de otros países, como Japón y India. Por ello fue necesario marcar un punto de no retorno, una fecha a partir de la cual se pusiera punto final a los esfuerzos de recuperación, y eso es lo que hizo la agencia espacial norteamericana: 45 días terrestres, unas 6 semanas a partir de hoy.
Durante este periodo de tiempo, y unas 3 veces por semana, se enviarán comandos a Opportunity, para obligarlo, de estar aún operativo, a crear y enviar una señal a una frecuencia específica si es capaz de desperat y no está fatalmente dañado por estos meses de sueño sin fin. Todo ello basado en la esperanza de que el rover esté ahora mismo vivo y acumulando energía en sus baterías, siguiendo las instrucciones que tiene en su memoria. Si después de 45 días no hay respuesta los esfuerzos activos cesarán por completo, y las antenas de la DSN se limitará a una escucha pasiva hasta Enero. Y entonces, si sigue el silencio, se le dará por muerto definitivamente.
No todos están conformes con este plan. Algunos científicos afiliados a la misión expresaron su preocupación de que vincular este período de escucha activa a la opacidad atmosférica iniciaría la cuenta atrás para Opportunity demasiado pronto. Y es que si bien los cielos se están limpiando a pasos agigantados, eso significa que el polvo se está depositando sobre la superficie, o lo que es lo mismo, sobre los panales solares del rover, lo que podría retrasar el momento en que pudiera tener suficiente energía para despertar. lOS "diablos de polvo", remolinos en la tenue atmósfera marciana, los han limpiado en más de una ocasión, siendo claves para explicar su larga vida. Pero la temporada en que estos aparecen comienza en Noviembre, por lo que el plazo de 45 días podría quedarse corto.
Sin embargo hay una realidad evidente, y es que pese a todo el cariño y aprecio que se le tiene, para la NASA y su programa de exploración interplanetaria Opportunity ya cumplió con creces y debería haber acabado hace años, pero su negativa a morir la obliga a invertir unos millones de dólares anuales en cobertura que seguramente preferirían redirigir a otras misiones más actuales. En definitiva, se encuentra en una disyuntiva clara: Por un lado no lo importaría ponerle un punto final, considerando que ya llevaba activo 14 años y con todos los objetivos cubiertos, y por otra se da cuenta de que es es ya una auténtica leyenda a muchos niveles, y nadie en la agencia seguramente quiere cargar con el terrible peso mediático de matar una leyenda. La solución, aprovechando esta letal tormenta marciana, es dar un plazo razonable para recuperarlo y una vez superado, fin.
Un razonamiento de lógica fría, aunque comprensible si se mira en su conjunto. Pero tanto para su equipo, que creen que aún puede dar más de sí, y para los que lo vemos desde fuera, para los cuales forma parte ya de una importante parte de sus vidas, nuestras esperanzas estás puestas en estos 45 días. Porque la esperanza, como se suele decir, es lo último que debe perderse.
Nunca rendirse, nunca perder la esperanza. A tu lado hasta el fin.
NASA Starts 45-Day Clock to Contact Mars Rover Opportunity as Dust Storm Wanes
jueves, septiembre 13, 2018
martes, septiembre 11, 2018
Aquellos que sobrevivieron al caos
Los troyanos de Júpiter y la agitada historia temprana del Sistema Solar.
La sonda Lucy, que se lanzará durante la segunda mitad de 2021, tiene por delante un objetivo muy concreto, adentrarse en los troyanos de Júpiter, la familia de pequeños asteroides que lo acompaña en su viaje alrededor del Sol, arremolinados en los puntos de Lagrange 4 y 5, o lo que es lo mismo, precediendo y siguiendo al gigante. En total, en una amplia campaña que hasta 2033 le llevará a sobrevolar 6 de ellos. Estaremos abriendo las puertas de un reino inexplorado por completo, en el que los astrónomos esperan encontrar respuestas a los enigmas que aún permanecen sobre la formación del Sistema Solar, y especialmente como fueron sus primeras etapas, antes que se estabilizara tal como es hoy día.
Y es que se cree que "los troyanos probablemente fueron capturados durante un período dramático de inestabilidad dinámica, cuando se produjo una escaramuza entre los planetas gigantes del sistema solar, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno", tal como describe David Nesvorny, científico del Instituto SwRI. Es lo que se conoce como la migración de los planetas gigantes, que impulsaron hacia el exterior a Urano y Neptuno, inicialmente más cerca del Sol, en un viaje que llevó el caos gravitatorio a toda esa lejana región, barriendo la inmensa población de pequeños cuerpos helados que la ocupaban. Como resultado muchos terminaron el lo que hoy se conoce como Cinturón de Kuiper, otros quizás se perdieron en el espacio interestelar, y otros muchos se precipitaron hacia el interior. El intenso bombardeo que sufrieron los planetas terrestres, y cuyas huellas podemos ver aún en La Luna y Marte, fue una consecuencia de ello.
¿Pero cuando ocurrió esa sacudida? Determinar en que momento tuvo lugar se considera clave para entender la evolución temprana del Sistema Solar, y para ello unos de los objetivos de Lucy puede tener la clave. Se los conoce como Patroclus y Menoetius, y son un asteroide binario, el único de su clase que se conoce entre los troyanos jovianos. Una pareja que, para los científicos del Instituto SwRI, indica que esa fase caótica tuvo que ocurrir dentro de los primeros 100 millones de años de existencia del Sistema Solar.
"Las observaciones del cinturón de Kuiper de hoy muestran que los binarios como estos eran bastante comunes en la antigüedad.Solo unos pocos de ellos ahora existen dentro de la órbita de Neptuno. La pregunta es cómo interpretar a los sobrevivientes", explica William Bottke, coautor de este estudio, junto con David Nesvorny. La respuesta que proponen es que dicho movimiento planetario debió ocurrir durante estos 100 millones de años mencionados, ya que de haber tenido lugar más tarde, como sugerían algunos modelos previos, las colisiones dentro del disco primordial habrían "abortado" todos los binarios, que son cuerpos cuyos lazos gravitatorios son muy frágiles. La "limpieza" de esos primeros detuvo el proceso a tiempo para que quedaran algunos, los suficientes para que al menos uno de ellos se integrara en los troyanos de Júpiter.
Todo ello ilustra porque explorarlos se considera tan importante, y el motivo por el que se dio luz verde a la sonda Lucy, que visitará a Patroclus y Menoetius en 2033, en lo que será el momento culminante de su viaje de 12 años, el último y definitivo objetivo que ahora, con este estudio, adquiere aún mayor relevancia. Muchos son los secretos que parecen esconder los compañeros helenos del dios Júpiter, aquellos que sobrevivieron al caos primigenio.
Lucy es una misión ambiciosa, que a lo largo de 12 años explorará troyanos tanto del grupo que precede a Júpiter como del que lo sigue. Patroclus y Menoetius representarán la culminación de esta aventura.
Los troyanos y griegos de Júpiter, en referencia a la mitología helena. Conocido como troyanos en conjunto, son una amplia familia de asteroides que se concentran en los Puntos de Lagrange 4 y 5. También existen en otros planetas, como Marte o Neptuno, pero nada comparable a la gigantesca "armada" del gigante joviano.
Evidencia de una sacudida planetaria temprana en el Sistema Solar
SwRI scientists find evidence for early planetary shake-up
La sonda Lucy, que se lanzará durante la segunda mitad de 2021, tiene por delante un objetivo muy concreto, adentrarse en los troyanos de Júpiter, la familia de pequeños asteroides que lo acompaña en su viaje alrededor del Sol, arremolinados en los puntos de Lagrange 4 y 5, o lo que es lo mismo, precediendo y siguiendo al gigante. En total, en una amplia campaña que hasta 2033 le llevará a sobrevolar 6 de ellos. Estaremos abriendo las puertas de un reino inexplorado por completo, en el que los astrónomos esperan encontrar respuestas a los enigmas que aún permanecen sobre la formación del Sistema Solar, y especialmente como fueron sus primeras etapas, antes que se estabilizara tal como es hoy día.
Y es que se cree que "los troyanos probablemente fueron capturados durante un período dramático de inestabilidad dinámica, cuando se produjo una escaramuza entre los planetas gigantes del sistema solar, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno", tal como describe David Nesvorny, científico del Instituto SwRI. Es lo que se conoce como la migración de los planetas gigantes, que impulsaron hacia el exterior a Urano y Neptuno, inicialmente más cerca del Sol, en un viaje que llevó el caos gravitatorio a toda esa lejana región, barriendo la inmensa población de pequeños cuerpos helados que la ocupaban. Como resultado muchos terminaron el lo que hoy se conoce como Cinturón de Kuiper, otros quizás se perdieron en el espacio interestelar, y otros muchos se precipitaron hacia el interior. El intenso bombardeo que sufrieron los planetas terrestres, y cuyas huellas podemos ver aún en La Luna y Marte, fue una consecuencia de ello.
¿Pero cuando ocurrió esa sacudida? Determinar en que momento tuvo lugar se considera clave para entender la evolución temprana del Sistema Solar, y para ello unos de los objetivos de Lucy puede tener la clave. Se los conoce como Patroclus y Menoetius, y son un asteroide binario, el único de su clase que se conoce entre los troyanos jovianos. Una pareja que, para los científicos del Instituto SwRI, indica que esa fase caótica tuvo que ocurrir dentro de los primeros 100 millones de años de existencia del Sistema Solar.
"Las observaciones del cinturón de Kuiper de hoy muestran que los binarios como estos eran bastante comunes en la antigüedad.Solo unos pocos de ellos ahora existen dentro de la órbita de Neptuno. La pregunta es cómo interpretar a los sobrevivientes", explica William Bottke, coautor de este estudio, junto con David Nesvorny. La respuesta que proponen es que dicho movimiento planetario debió ocurrir durante estos 100 millones de años mencionados, ya que de haber tenido lugar más tarde, como sugerían algunos modelos previos, las colisiones dentro del disco primordial habrían "abortado" todos los binarios, que son cuerpos cuyos lazos gravitatorios son muy frágiles. La "limpieza" de esos primeros detuvo el proceso a tiempo para que quedaran algunos, los suficientes para que al menos uno de ellos se integrara en los troyanos de Júpiter.
Todo ello ilustra porque explorarlos se considera tan importante, y el motivo por el que se dio luz verde a la sonda Lucy, que visitará a Patroclus y Menoetius en 2033, en lo que será el momento culminante de su viaje de 12 años, el último y definitivo objetivo que ahora, con este estudio, adquiere aún mayor relevancia. Muchos son los secretos que parecen esconder los compañeros helenos del dios Júpiter, aquellos que sobrevivieron al caos primigenio.
Los troyanos y griegos de Júpiter, en referencia a la mitología helena. Conocido como troyanos en conjunto, son una amplia familia de asteroides que se concentran en los Puntos de Lagrange 4 y 5. También existen en otros planetas, como Marte o Neptuno, pero nada comparable a la gigantesca "armada" del gigante joviano.
Evidencia de una sacudida planetaria temprana en el Sistema Solar
SwRI scientists find evidence for early planetary shake-up
lunes, septiembre 10, 2018
Una última visita a Cerealia Facula
Observando el mar salino del cráter Occator desde solo 35 kilómetros de altura.
Dawn está a las puertas de su final, y con ello se pondrá punto final una de las misiones más importantes de la historia de la exploración interplanetaria, la primera que exploró el Cinturón de Asteroides y visitó dos de sus principales habitantes, Vesta y Ceres. Será este último su hogar definitivo, donde, una vez agotado su combustible y incapaz ya de maniobrar y comunicarse con la Tierra, permanecerá por tiempo indefinido como una nueva y pequeña luna de esta planeta enano. Estamos disfrutando de sus últimos momentos, y su equipo está haciendo todo lo posible para que sea por todo lo alto.
Cerealia Facula, el famoso "punto brillante" del cráter Occator que tanto llamó la atención de los científicos de la misión así como del público en general, se reveló pronto como una enorme acumulación de sales brillantes, fruto de la emersión de agua líquida desde el interior de Ceres, una actividad geológica reciente y que quizás no concluida aún. La serie de panorámicas realizadas a lo largo de los 3 años que lleva acompañando a este mundo no han dejado de mostrar lo espectacular que resulta, sobretodo si se tiene en cuenta su origen. Y cada vez lo fueron más a medida que, paso a paso, fue descendiendo a órbitas más bajas. Hasta alcanzar la última y definitiva.
Apenas 35 Kilómetros de altura. Esta es su posición actual, una atalaya desde donde puede observar los detalles de la superficie con un detalle sin precedentes. Y Carealia no podía faltar. Recientemente se hizo público el que será con seguridad la mejor vista que tendremos en mucho tiempo de ella, una combinación de diversas tomas aplicadas sobre un modelo de topografía basado en imágenes obtenidas durante una órbita anterior, a unos 385 km de altitud. El resultado, al que no se le aplicó ninguna exageración vertical para resaltar la orografía circunda te, permite apreciar Cerealia Facula en todo su esplendor.
Es solo una gota más en el inmenso mar que representa todo el legado visual y científico que dejará Dawn para la posteridad, pero posiblemente este mar de sal, resplandeciente bajo la luz del lejano Sol, será la imagen icónica que permanecerá en el recuerdo, y a la que todo regresaremos siempre que recordemos a esta sonda. Y es que ninguna otra representa mejor la complejidad que se esconde en el reino de los mundos más pequeños del Sistema Solar. Como Plutón, Ceres demostró que nada es tan sencillo como parece.
Los "puntos brillantes" están presentes en todo Ceres, testimonios de un mundo activo y cambiante, aunque ninguno llega al nivel de espectacularidad de Cerealia Facula.
El atardecer llega para la sonda Dawn (amanecer). Su legado, haber explorado por primera vez el Cinturón de Asteroides y descubrir la complejidad de mundos como Vesta y Ceres.
Bright Spots On Ceres
Dawn está a las puertas de su final, y con ello se pondrá punto final una de las misiones más importantes de la historia de la exploración interplanetaria, la primera que exploró el Cinturón de Asteroides y visitó dos de sus principales habitantes, Vesta y Ceres. Será este último su hogar definitivo, donde, una vez agotado su combustible y incapaz ya de maniobrar y comunicarse con la Tierra, permanecerá por tiempo indefinido como una nueva y pequeña luna de esta planeta enano. Estamos disfrutando de sus últimos momentos, y su equipo está haciendo todo lo posible para que sea por todo lo alto.
Cerealia Facula, el famoso "punto brillante" del cráter Occator que tanto llamó la atención de los científicos de la misión así como del público en general, se reveló pronto como una enorme acumulación de sales brillantes, fruto de la emersión de agua líquida desde el interior de Ceres, una actividad geológica reciente y que quizás no concluida aún. La serie de panorámicas realizadas a lo largo de los 3 años que lleva acompañando a este mundo no han dejado de mostrar lo espectacular que resulta, sobretodo si se tiene en cuenta su origen. Y cada vez lo fueron más a medida que, paso a paso, fue descendiendo a órbitas más bajas. Hasta alcanzar la última y definitiva.
Apenas 35 Kilómetros de altura. Esta es su posición actual, una atalaya desde donde puede observar los detalles de la superficie con un detalle sin precedentes. Y Carealia no podía faltar. Recientemente se hizo público el que será con seguridad la mejor vista que tendremos en mucho tiempo de ella, una combinación de diversas tomas aplicadas sobre un modelo de topografía basado en imágenes obtenidas durante una órbita anterior, a unos 385 km de altitud. El resultado, al que no se le aplicó ninguna exageración vertical para resaltar la orografía circunda te, permite apreciar Cerealia Facula en todo su esplendor.
Es solo una gota más en el inmenso mar que representa todo el legado visual y científico que dejará Dawn para la posteridad, pero posiblemente este mar de sal, resplandeciente bajo la luz del lejano Sol, será la imagen icónica que permanecerá en el recuerdo, y a la que todo regresaremos siempre que recordemos a esta sonda. Y es que ninguna otra representa mejor la complejidad que se esconde en el reino de los mundos más pequeños del Sistema Solar. Como Plutón, Ceres demostró que nada es tan sencillo como parece.
Los "puntos brillantes" están presentes en todo Ceres, testimonios de un mundo activo y cambiante, aunque ninguno llega al nivel de espectacularidad de Cerealia Facula.
El atardecer llega para la sonda Dawn (amanecer). Su legado, haber explorado por primera vez el Cinturón de Asteroides y descubrir la complejidad de mundos como Vesta y Ceres.
Bright Spots On Ceres
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Ceres,
Los viajeros Estelares
domingo, septiembre 09, 2018
Post Vintage (283): La frontera entre dos destinos
Definiendo la "Zona de Venus" alrededor de las estrellas.
Un planeta cuyo tamaño se aproxime al terrestre dentro de lo que definimos como "zona habitable" de otra estrella podría ser facilmente considerado como un firme candidato a mundo habitable, a una "nueva Tierra" en el sentido de disponer de condiciones aptas para la vida tal y como la conocemos. Sin embargo, si giramos la mirada hacia nuestro propio Sistema Solar vemos que las cosas no son tan sencillas, ya que en el encontramos dos casi idénticos en su diámetro, ambos situados en lo que podríamos considerar zona habitable del Sol, pero opuestos como el día y la noche en sus condiciones ambientales.
Así son La Tierra y Venus, mundos hermanos en tamaño, pero que son como los Dr. Jekyll y Mr. Hyde del reino de los planetas. Uno es un oasis para la vida, el otro uno de los lugares más hostiles a ella. Uno mantiene una temperatura moderada, capaz de sustentar el agua en todos sus estados, el otro en lo más parecido a un enorme horno planetario, con presiones enormes y nubes de ácido sulfúrico. Posiblemente, y hay indicios en Venus que señalan en esa dirección, tuvieron en sus primeras etapas de existencia una evolución atmosférica parecida, siendo hermanos también en este aspecto. Puede que incluso este último tuviera océanos y, llevando la especulación un paso más allá, incluso se dieran en los primeros pasos de la vida. Pero en algún momento algo cambió de forma fatal, desatándose un efecto invernadero fuera de control que lo transformó en lo que es hoy.
La causa más probable es el mismo Sol, que desde su nacimiento ha ido aumentado su luminosidad de forma gradual. Venus estaba demasiado cerca para asumir este factor y su sistema climático finalmente colapso ante esta realidad. Por tanto, si esto es así, ¿donde se encuentra la frontera entre una zona auténticamente habitable y lo que podríamos llamar una "Zona de Venus", allí donde es más probable que cualquier exomundo de tamaño terrestre se parezca más a este último que a nuestra canica azul? En una época donde se están descubriendo infinidad de planetas en otras estrellas, pero donde nuestra capacidad de observación, al menos de momento, está casi limitada a deducir su masa y diámetro, y con ello, a partir de la distancia a su estrella, imaginar sus posibles condiciones climáticas, esto resulta especialmente importante, y por ello un equipo de astrónomos, liderados por Stephen Kane, de la Francisco State University, ofrecen ahora una posible respuesta.
Utilizando la cantidad de energía estelar que recibe un planeta Kane y su equipo definieron los límites interiores y exteriores de la "Zona de Venus". Allí donde la atmósfera experimentaría un efecto invernadero desbocado de los gases de invernadero como podemos ver en Venus, correspondería al límite exterior, y que en nuestro Sistema Solar se situaría justo por dentro de la órbita terrestre. El punto en que la atmósfera del planeta sería completamente erosionada por el viento solar marcaría el límite interior.
Con esta nueva definición, si los astrónomos descubren un planeta similar en tamaño al nuestro, pero ubicado dentro de los límites que conforman la zona de Venus, eso podría indicar que es más similar a este último que a La Tierra. Los futuros telescopios que están en camino deberán ser capaces de obtener datos de las atmósferas de estos exoplanetas, ayudando a confirmar si son Venus o Tierras. Si lo que se descubre es que, efectivamente, todos ellos tienen efectos de invernadero fuera de control, se demostrará de forma casi definitiva que la distancia de un planeta a su estrella es un factor determinante para su evolución atmosférica, lo que ayudará también a comprender mejor la historia entre Venus y La Tierra.
La ubicación de la "Zona de Venus", el área alrededor de una estrella en la que un planeta es probable que presente las condiciones atmosféricas y de superficie similares. La zona se expresa en términos de la cantidad de energía solar que recibe en relación con la energía solar recibida por la Tierra.
Venus y La Tierra, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde del Sistema Solar, casi idénticos en tamaño, con condiciones ambientales que pudieron ser parecidas en sus inicios. Pero algo fue terriblemente mal con el primero.
Astronomers pinpoint 'Venus Zone' around stars
Astrónomos describen una “zona de Venus”
Un planeta cuyo tamaño se aproxime al terrestre dentro de lo que definimos como "zona habitable" de otra estrella podría ser facilmente considerado como un firme candidato a mundo habitable, a una "nueva Tierra" en el sentido de disponer de condiciones aptas para la vida tal y como la conocemos. Sin embargo, si giramos la mirada hacia nuestro propio Sistema Solar vemos que las cosas no son tan sencillas, ya que en el encontramos dos casi idénticos en su diámetro, ambos situados en lo que podríamos considerar zona habitable del Sol, pero opuestos como el día y la noche en sus condiciones ambientales.
Así son La Tierra y Venus, mundos hermanos en tamaño, pero que son como los Dr. Jekyll y Mr. Hyde del reino de los planetas. Uno es un oasis para la vida, el otro uno de los lugares más hostiles a ella. Uno mantiene una temperatura moderada, capaz de sustentar el agua en todos sus estados, el otro en lo más parecido a un enorme horno planetario, con presiones enormes y nubes de ácido sulfúrico. Posiblemente, y hay indicios en Venus que señalan en esa dirección, tuvieron en sus primeras etapas de existencia una evolución atmosférica parecida, siendo hermanos también en este aspecto. Puede que incluso este último tuviera océanos y, llevando la especulación un paso más allá, incluso se dieran en los primeros pasos de la vida. Pero en algún momento algo cambió de forma fatal, desatándose un efecto invernadero fuera de control que lo transformó en lo que es hoy.
La causa más probable es el mismo Sol, que desde su nacimiento ha ido aumentado su luminosidad de forma gradual. Venus estaba demasiado cerca para asumir este factor y su sistema climático finalmente colapso ante esta realidad. Por tanto, si esto es así, ¿donde se encuentra la frontera entre una zona auténticamente habitable y lo que podríamos llamar una "Zona de Venus", allí donde es más probable que cualquier exomundo de tamaño terrestre se parezca más a este último que a nuestra canica azul? En una época donde se están descubriendo infinidad de planetas en otras estrellas, pero donde nuestra capacidad de observación, al menos de momento, está casi limitada a deducir su masa y diámetro, y con ello, a partir de la distancia a su estrella, imaginar sus posibles condiciones climáticas, esto resulta especialmente importante, y por ello un equipo de astrónomos, liderados por Stephen Kane, de la Francisco State University, ofrecen ahora una posible respuesta.
Utilizando la cantidad de energía estelar que recibe un planeta Kane y su equipo definieron los límites interiores y exteriores de la "Zona de Venus". Allí donde la atmósfera experimentaría un efecto invernadero desbocado de los gases de invernadero como podemos ver en Venus, correspondería al límite exterior, y que en nuestro Sistema Solar se situaría justo por dentro de la órbita terrestre. El punto en que la atmósfera del planeta sería completamente erosionada por el viento solar marcaría el límite interior.
Con esta nueva definición, si los astrónomos descubren un planeta similar en tamaño al nuestro, pero ubicado dentro de los límites que conforman la zona de Venus, eso podría indicar que es más similar a este último que a La Tierra. Los futuros telescopios que están en camino deberán ser capaces de obtener datos de las atmósferas de estos exoplanetas, ayudando a confirmar si son Venus o Tierras. Si lo que se descubre es que, efectivamente, todos ellos tienen efectos de invernadero fuera de control, se demostrará de forma casi definitiva que la distancia de un planeta a su estrella es un factor determinante para su evolución atmosférica, lo que ayudará también a comprender mejor la historia entre Venus y La Tierra.
La ubicación de la "Zona de Venus", el área alrededor de una estrella en la que un planeta es probable que presente las condiciones atmosféricas y de superficie similares. La zona se expresa en términos de la cantidad de energía solar que recibe en relación con la energía solar recibida por la Tierra.
Venus y La Tierra, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde del Sistema Solar, casi idénticos en tamaño, con condiciones ambientales que pudieron ser parecidas en sus inicios. Pero algo fue terriblemente mal con el primero.
Astronomers pinpoint 'Venus Zone' around stars
Astrónomos describen una “zona de Venus”
sábado, septiembre 08, 2018
Una última luz
Kepler despierta de nuevo para su última campaña de caza de exoplanetas.
Es la historia de un superviviente nato, al nivel o quizás por encima de Opportunity. Todo su amplio equipo humano no han dejado de trabajar para reinventarlo cuando llegaba a un aparente muro, y esa es la clave para que aún hoy, años después de que su misión como tal llegara a un final aparentemente inevitable, siga trabajando. Pero su suerte, o lo que es lo mismo su combustible, se agota a pasos agigantados y el final está llamado a la puerta.
El pasado Agosto parecía que el momento había llegado. El día 9 se decidió usar el poco combustible que le queda para enviar los datos de su campaña número 18 a la Tierra, así como un diagnostico de su estado, que mostró problemas en el comportamiento de uno de sus impulsores, así como cierto punto de degradación en su sistema de guiado. De los niveles de combustible disponible la información era incierta, no hay sensores interno que lo midan, y todo depende de cálculos estimativos, bastante precisos, pero no del todo. Y con toda esta información, el 24 de Agosto, Kepler fue puesto nuevamente en hibernación. Bien puedo ser para siempre.
Pero no será el caso, al menos de momento. El pasado 29 de Agosto, una vez revisados los datos y con un diagnóstico claro del estado de los sistemas, la NASA dio luz verde para despertarlo de nuevo y ponerlo a trabajar. Se iniciaba así la campaña 19 de caza de exoplanetas. No sabemos hasta cuando, ya que todo depende de un combustible del que sabemos está muy cerca del agotamiento total, pero no exactamente cuando queda. Podría terminarse mañana, o aún tener suficiente para completar la actual campaña, o quizás incluso una hipotética campaña 20. No lo sabemos. Disfrutemos de estos momentos.
La "segunda vida" de Kepler, conocida como K2, permitió extender su vida hasta ahora, superando sus problemas técnicos. La última barrera, el agotamiento de su combustible, es sin embargo imposible de superar.
Cada campaña del Kepler se centró en una región diferente del Firmamento, con unos objetivos definidos. Por ello cada día que dure esta última campaña es un tesoro.
El Telescopio Espacial Kepler vive sus últimos momentos antes de quedarse sin combustible
Es la historia de un superviviente nato, al nivel o quizás por encima de Opportunity. Todo su amplio equipo humano no han dejado de trabajar para reinventarlo cuando llegaba a un aparente muro, y esa es la clave para que aún hoy, años después de que su misión como tal llegara a un final aparentemente inevitable, siga trabajando. Pero su suerte, o lo que es lo mismo su combustible, se agota a pasos agigantados y el final está llamado a la puerta.
El pasado Agosto parecía que el momento había llegado. El día 9 se decidió usar el poco combustible que le queda para enviar los datos de su campaña número 18 a la Tierra, así como un diagnostico de su estado, que mostró problemas en el comportamiento de uno de sus impulsores, así como cierto punto de degradación en su sistema de guiado. De los niveles de combustible disponible la información era incierta, no hay sensores interno que lo midan, y todo depende de cálculos estimativos, bastante precisos, pero no del todo. Y con toda esta información, el 24 de Agosto, Kepler fue puesto nuevamente en hibernación. Bien puedo ser para siempre.
Pero no será el caso, al menos de momento. El pasado 29 de Agosto, una vez revisados los datos y con un diagnóstico claro del estado de los sistemas, la NASA dio luz verde para despertarlo de nuevo y ponerlo a trabajar. Se iniciaba así la campaña 19 de caza de exoplanetas. No sabemos hasta cuando, ya que todo depende de un combustible del que sabemos está muy cerca del agotamiento total, pero no exactamente cuando queda. Podría terminarse mañana, o aún tener suficiente para completar la actual campaña, o quizás incluso una hipotética campaña 20. No lo sabemos. Disfrutemos de estos momentos.
La "segunda vida" de Kepler, conocida como K2, permitió extender su vida hasta ahora, superando sus problemas técnicos. La última barrera, el agotamiento de su combustible, es sin embargo imposible de superar.
Cada campaña del Kepler se centró en una región diferente del Firmamento, con unos objetivos definidos. Por ello cada día que dure esta última campaña es un tesoro.
El Telescopio Espacial Kepler vive sus últimos momentos antes de quedarse sin combustible
viernes, septiembre 07, 2018
Unos pisos por encima del ático
Japón ultima el primer experimento real de un futuro ascensor espacial.
El concepto parece tan futurista, y al mismo tiempo está tan presente en no pocas obras de ciencia ficción, que es fácil desecharlo como un concepto ilusorio. Pero en realidad, desde que el físico ruso Konstantin Tsiolkovsky formulara esta idea hace ya más de 100 años, nunca ha sido olvidada por completo, y no poca gente han trabajado desde entonces para que algún día se convierta en realidad. No es para menos, ya que aunque los obstáculos son inmensos, también lo son los posibles beneficios, que se pueden resumir básicamente en un acceso rápido y sencillo al espacio exterior, literalmente abrirlo al mundo. No es extraño que se siga persiguiendo este sueño.
Hasta ahora todo el trabajo existió solo en el terreno teórico, en la mesa de diseño y las discusiones entre expertos. Pero ahora Japón, de la mano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Shizuoka, se dispone a dar el salto al mundo real, aunque sea de forma modesta: Dos satélites cúbicos ultrapequeños (apenas 10 centímetro cada uno) ligados por cable de acero de aproximadamente 10 metros de largo, por el que se moverá un pequeño módulo de un lado a otro, recreando el desplazamiento del futuro ascensor espacial, y que servirá para comprobar, mediante toda una serie de sensores, su movimiento, o lo que es lo mismo como se comporta en un ambiente de microgravedad. No es gran cosa, especialmente si pensamos en lo elevadores que alcancen la órbita geoestacionaria y más allá que solemos imaginar, pero es un primer paso en el mundo real. Un inicio, si queremos verlo con optimismo.
Está planeado que este experimento llegue a la ISS a bordo de un carguero H-IIB-7 japonés, que está programado para su lanzamiento desde el Centro Espacial Tanegashima el 11 de septiembre. De ahí se desplegará en órbita, iniciando así esta primera prueba, modestísima pero real, de un concepto increíble.
No resulta extraño el interés que despierta, y del que Japón está en primera línea, ya que de hacerse realidad algún día implicaría poder transportar gente y todo tipo de elementos y suministros a la órbita terrestre, geostacionaria e incluso más lejana, de forma rápida y sencilla, y sobretodo mucho más barata que de forma convencional."En teoría, un ascensor espacial es altamente plausible. Los viajes espaciales pueden convertirse en algo popular en el futuro",explica Yoji Ishikawa, quien dirige el equipo de investigación. Ciertamente subirse a un "ascensor", aunque representará un viaje de unos días, resultaría para muchos más atractiva que los cohetes.
Nuevamente remarcar que es eso un primer y modesto paso. Los desafíos que aún se tiene por delante son enormes, como encontrar o fabricar un material con la suficiente ligereza al mismo tiempo que resistencia a las tensiones inevitables en tal despliegue, y que den forma a los cables (los nanotubos de carbono son ahora un candidato), así como la fuente de energía para mover todo el complejo o como evitar posibles impactos con basura espacial. Apenas estamos al principio del camino, de uno que ni sabemos si llegará hasta sus últimas consecuencias o por el contrario se quedará en el camino, como muchos otros. Pero la idea misma es emocionante.
Representación teórica de lo que podría ser un ascensor espacial.
Quién le guiste el manga y haya leído "Alita, ángel de combate"(o Gunnm en su nombre original) estará familiarizado con el concepto, ya que la ciudad flotante de Salem es la parte inferior de un antiguo ascensor espacial ahora desconectado de la superficie.
Japón ultima el primer experimento real de un 'ascensor espacial'
Next stop space: Researchers to carry out 'cosmic elevator' experiment
El concepto parece tan futurista, y al mismo tiempo está tan presente en no pocas obras de ciencia ficción, que es fácil desecharlo como un concepto ilusorio. Pero en realidad, desde que el físico ruso Konstantin Tsiolkovsky formulara esta idea hace ya más de 100 años, nunca ha sido olvidada por completo, y no poca gente han trabajado desde entonces para que algún día se convierta en realidad. No es para menos, ya que aunque los obstáculos son inmensos, también lo son los posibles beneficios, que se pueden resumir básicamente en un acceso rápido y sencillo al espacio exterior, literalmente abrirlo al mundo. No es extraño que se siga persiguiendo este sueño.
Hasta ahora todo el trabajo existió solo en el terreno teórico, en la mesa de diseño y las discusiones entre expertos. Pero ahora Japón, de la mano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Shizuoka, se dispone a dar el salto al mundo real, aunque sea de forma modesta: Dos satélites cúbicos ultrapequeños (apenas 10 centímetro cada uno) ligados por cable de acero de aproximadamente 10 metros de largo, por el que se moverá un pequeño módulo de un lado a otro, recreando el desplazamiento del futuro ascensor espacial, y que servirá para comprobar, mediante toda una serie de sensores, su movimiento, o lo que es lo mismo como se comporta en un ambiente de microgravedad. No es gran cosa, especialmente si pensamos en lo elevadores que alcancen la órbita geoestacionaria y más allá que solemos imaginar, pero es un primer paso en el mundo real. Un inicio, si queremos verlo con optimismo.
Está planeado que este experimento llegue a la ISS a bordo de un carguero H-IIB-7 japonés, que está programado para su lanzamiento desde el Centro Espacial Tanegashima el 11 de septiembre. De ahí se desplegará en órbita, iniciando así esta primera prueba, modestísima pero real, de un concepto increíble.
No resulta extraño el interés que despierta, y del que Japón está en primera línea, ya que de hacerse realidad algún día implicaría poder transportar gente y todo tipo de elementos y suministros a la órbita terrestre, geostacionaria e incluso más lejana, de forma rápida y sencilla, y sobretodo mucho más barata que de forma convencional."En teoría, un ascensor espacial es altamente plausible. Los viajes espaciales pueden convertirse en algo popular en el futuro",explica Yoji Ishikawa, quien dirige el equipo de investigación. Ciertamente subirse a un "ascensor", aunque representará un viaje de unos días, resultaría para muchos más atractiva que los cohetes.
Nuevamente remarcar que es eso un primer y modesto paso. Los desafíos que aún se tiene por delante son enormes, como encontrar o fabricar un material con la suficiente ligereza al mismo tiempo que resistencia a las tensiones inevitables en tal despliegue, y que den forma a los cables (los nanotubos de carbono son ahora un candidato), así como la fuente de energía para mover todo el complejo o como evitar posibles impactos con basura espacial. Apenas estamos al principio del camino, de uno que ni sabemos si llegará hasta sus últimas consecuencias o por el contrario se quedará en el camino, como muchos otros. Pero la idea misma es emocionante.
Representación teórica de lo que podría ser un ascensor espacial.
Quién le guiste el manga y haya leído "Alita, ángel de combate"(o Gunnm en su nombre original) estará familiarizado con el concepto, ya que la ciudad flotante de Salem es la parte inferior de un antiguo ascensor espacial ahora desconectado de la superficie.
Japón ultima el primer experimento real de un 'ascensor espacial'
Next stop space: Researchers to carry out 'cosmic elevator' experiment
miércoles, septiembre 05, 2018
Las otras lunas de nuestro mundo
A la caza de diminutos satélites de la Tierra.
Nuestro planeta tiene una gran luna, su única y permanente compañera de viaje. Tan grande que en ocasiones les considera más un planeta doble, tal como ocurre con Plutón y Caronte. No parece haber mucho lugar para compañeras extra, para otras lunas, que quizás existieron en el pasado, o quizás no existieron nunca. Si la idea que tenemos sobre la formación de La Luna es correcta, en su nacimiento estaba mucho más cerca de lo que se encuentra actualmente, por lo que en su lento alejamiento quizás fue barriendo cualquier otro habitante de la órbita terrestre. Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que solo tenemos una luna, enorme y solitaria.
Pero eso así hasta cierto punto. El diminuto asteroide 2006 RH120 nos lo demostró ese año, cuando durante unos meses, desde Septiembre hasta Junio de 2007, fue atrapado por la gravedad terrestre y se convirtió en la segunda luna de la Tierra. Finalmente las mareas gravitatorias de nuestro mundo, la Luna y el Sol terminaron por romper sus frágiles ataduras y siguió su camino, no sin antes determinarse que su órbita alrededor del Sol hace que se aproxime cada 20 años, durante el cual una captura temporal es posible. En resumen, seguramente no era la primera vez que ocurría ni la última. Y si le ocurre a RH120, nada impida que haya otros.
La idea de pequeños asteroides en órbita terrestre, aunque sea de forma temporal, siempre se han visto con un potencial científico enorme, ya que implicaría tener fácil acceso a estos restos de la formación del Sistema Solar sin necesidad de embarcarse en largos y costosos viajes. Recordemos que una de los últimos proyectos de la NASA, que finalmente no vio la luz, fue precisamente la de capturar una de estas rocas y llevarla hasta la órbita terrestre, desde donde se podría estudiar con detalle. Ahora, quizá, debemos plantear la posibilidad que esto este ocurriendo por si solo, y que ahí fuera, quizás indetectables por ser diminutas.
Al menos así lo señala un nuevo estudio liderado por Robert Jedicke, astrónomo de la University of Hawaii, que indica que aunque hasta ahora solo se conoce a 2006 RH120, es posible que haya muchos más que son demasiado pequeñas (1 a 2 metros) para ser detectadas."Las mini-lunas son pequeñas, se mueven por el cielo mucho más rápido de lo que la mayoría de las observaciones de asteroides pueden detectar", explica Jedicke. Para ello confían en que el futuro Large Synoptic Survey Telescope (LSST) pueda confirmar su existencia y definir sus órbitas. Si es que están ahí, claro está.
De ser así, el interés por ellas es evidente:"Las mini-lunas pueden proporcionar bancos de pruebas interesantes de ciencia y tecnología en el espacio cercano a la Tierra. Estos asteroides llegan a la Tierra desde el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter a través de interacciones gravitacionales con el Sol y los planetas. El desafío radica en encontrar estos pequeños objetos, a pesar de su proximidad. En la actualidad no comprendemos del todo de qué están hechos los asteroides", agrega el Dr. Mikael Granvik, coautor, y afiliado tanto a la Universidad de Tecnología de Luleå, Suecia, como a la Universidad de Helsinki, Finlandia."Las misiones normalmente devuelven solo pequeñas cantidades de material a la Tierra. Los meteoritos proporcionan una forma indirecta de analizar los asteroides, pero la atmósfera de la Tierra destruye los materiales más débiles. Las mini-lunas son el objetivo perfecto para traer de regreso fragmentos significativos de material de asteroides, protegidos por una nave espacial, que luego podría estudiarse detalladamente".
Nuestro firmamento está presidido por una única y gran luna. Pero entre las sombras pueden esconderse muchas otras. Diminutos y temporales, y quizás un futuro objetivo de exploración.
2006 RH120 se convirtió en una luna temporal de la Tierra antes de seguir su camino. Otros diminutos objetos podrían estar ahí fuera en la misma situación.
El Large Synoptic Survey Telescope, con el que se espera descubrir más de estas minilunas terrestres.
Earth Has 'Minimoons,' and They May Solve Asteroid Mysteries
Nuestro planeta tiene una gran luna, su única y permanente compañera de viaje. Tan grande que en ocasiones les considera más un planeta doble, tal como ocurre con Plutón y Caronte. No parece haber mucho lugar para compañeras extra, para otras lunas, que quizás existieron en el pasado, o quizás no existieron nunca. Si la idea que tenemos sobre la formación de La Luna es correcta, en su nacimiento estaba mucho más cerca de lo que se encuentra actualmente, por lo que en su lento alejamiento quizás fue barriendo cualquier otro habitante de la órbita terrestre. Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que solo tenemos una luna, enorme y solitaria.
Pero eso así hasta cierto punto. El diminuto asteroide 2006 RH120 nos lo demostró ese año, cuando durante unos meses, desde Septiembre hasta Junio de 2007, fue atrapado por la gravedad terrestre y se convirtió en la segunda luna de la Tierra. Finalmente las mareas gravitatorias de nuestro mundo, la Luna y el Sol terminaron por romper sus frágiles ataduras y siguió su camino, no sin antes determinarse que su órbita alrededor del Sol hace que se aproxime cada 20 años, durante el cual una captura temporal es posible. En resumen, seguramente no era la primera vez que ocurría ni la última. Y si le ocurre a RH120, nada impida que haya otros.
La idea de pequeños asteroides en órbita terrestre, aunque sea de forma temporal, siempre se han visto con un potencial científico enorme, ya que implicaría tener fácil acceso a estos restos de la formación del Sistema Solar sin necesidad de embarcarse en largos y costosos viajes. Recordemos que una de los últimos proyectos de la NASA, que finalmente no vio la luz, fue precisamente la de capturar una de estas rocas y llevarla hasta la órbita terrestre, desde donde se podría estudiar con detalle. Ahora, quizá, debemos plantear la posibilidad que esto este ocurriendo por si solo, y que ahí fuera, quizás indetectables por ser diminutas.
Al menos así lo señala un nuevo estudio liderado por Robert Jedicke, astrónomo de la University of Hawaii, que indica que aunque hasta ahora solo se conoce a 2006 RH120, es posible que haya muchos más que son demasiado pequeñas (1 a 2 metros) para ser detectadas."Las mini-lunas son pequeñas, se mueven por el cielo mucho más rápido de lo que la mayoría de las observaciones de asteroides pueden detectar", explica Jedicke. Para ello confían en que el futuro Large Synoptic Survey Telescope (LSST) pueda confirmar su existencia y definir sus órbitas. Si es que están ahí, claro está.
De ser así, el interés por ellas es evidente:"Las mini-lunas pueden proporcionar bancos de pruebas interesantes de ciencia y tecnología en el espacio cercano a la Tierra. Estos asteroides llegan a la Tierra desde el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter a través de interacciones gravitacionales con el Sol y los planetas. El desafío radica en encontrar estos pequeños objetos, a pesar de su proximidad. En la actualidad no comprendemos del todo de qué están hechos los asteroides", agrega el Dr. Mikael Granvik, coautor, y afiliado tanto a la Universidad de Tecnología de Luleå, Suecia, como a la Universidad de Helsinki, Finlandia."Las misiones normalmente devuelven solo pequeñas cantidades de material a la Tierra. Los meteoritos proporcionan una forma indirecta de analizar los asteroides, pero la atmósfera de la Tierra destruye los materiales más débiles. Las mini-lunas son el objetivo perfecto para traer de regreso fragmentos significativos de material de asteroides, protegidos por una nave espacial, que luego podría estudiarse detalladamente".
Nuestro firmamento está presidido por una única y gran luna. Pero entre las sombras pueden esconderse muchas otras. Diminutos y temporales, y quizás un futuro objetivo de exploración.
2006 RH120 se convirtió en una luna temporal de la Tierra antes de seguir su camino. Otros diminutos objetos podrían estar ahí fuera en la misma situación.
El Large Synoptic Survey Telescope, con el que se espera descubrir más de estas minilunas terrestres.
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martes, septiembre 04, 2018
El legado del viajero imposible
Recontruyendo la agitada vida del asteroide Itokawa.
La Hayabusa 2 está iniciando la exploración de Ryugu, una misión compleja que promete ir mucho más que su predecesora, el primer intento de la JAXA por alcanzar y traer muestras de un asteroide a la Tierra para su análisis. Esa sonda sufrió todo los problemas imaginables, hasta el punto que lograr hacerla regresar fue en si mismo el mayor de los éxitos, y como recompensa por no rendirse nunca, ella entregó un regalo inesperado, muestras del asteroide. Inesperado porque el propio proceso de aproximación y recogida de muestras tuvo serios problemas, por lo que se esperaba que la cápsula que llegara a la Tierra estuviera vacía. Y lo estaba, aunque no del todo. Y ese "no del todo", marcó la diferencia.
Unas pocas muestras de polvo, pero que siguen siendo estudiadas hoy día y que han permitido a los científicos reconstruir una historia detallada del asteroide. En concreto gracias a unas pequeñas partículas de un mineral rico en fosfato, del cual se midió el Uranio que contenían y medir en que proporción se había descompuesto en plomo, una reacción que ocurre a un ritmo determinado. Eso les dio una imagen clara de una vida ciertamente compleja y violenta.
El análisis sugiere que Itokawa nació de un cuerpo más grande que se formó hace 4.600 millones de años. Luego, hace unos 1.500 millones de años, una gran colisión lo fragmentó y algunos de los restos finalmente se unieron para formar el actual asteroide, algo que encaja con las extrañas diferencias de densidad entre las diferentes partes del asteroide, y que se explicaría precisamente por ser, básicamente, un montón de restos ligados por su gravedad común. Pero todo eso sucedió en el Cinturón de Asteroides: Fue expulsado hacia la Tierra hace solo entre 100.000 y 400.000 años. Y debido a que los objetos no tienden a sobrevivir mucho tiempo en órbitas como la que tiene actualmente, el equipo estima que no durará mucho más, quizás expulsado de nuevo por un encuentro gravitatorio con alguno de los planetas interiores, o por una colisión directa contra alguno de ellos.
Un logro extraordinario, especialmente porque pasaron innumerables incidentes cualquiera de los cuales hubiera sido suficiente para que eso no ocurriera nunca Poco después de su lanzamiento en 2003, fue dañado por una gran llamarada solar. Se dirigió como pudo hacia su objetivo, fallando varias de sus ruedas de reacción, luchando contra todo por lograr aproximarse al asteroide. Y los problemas siguieron, con el fracasado despliegue del módulo de aterrizaje y el falló del sistema de disparo del pequeño proyectil que debía levantar material suficiente para que la Hayabusa, a pocos metros de la superficie, pudiera capturadas, y incluso esa maniobra de aproximación tuvo serios problemas, hasta el punto que la sonda directamente se posó sobre la superficie durante unos momentos.
Curiosamente esto último fue la calve para salvar la misión, ya que gracias a ello algunos granos de polvo, levantados por la propia sonda, terminaron dentro del recipiente de recolección. Y unas muestras tan frágiles que seguramente no habrían sobrevivido intactas de haberse seguido el plan previsto y el impactador hubiera hecho su trabajo, lo que facilitó estos últimos hallazgos. Un golpe de suerte en la desgracia continua que permitió a Hayabusa pasar a la historia. Por ser capaz de regresar y de entregar algo que se creía ya imposible cuando todo parecía derrumbarse. Hayabusa 2 deberá hacer un gran trabajo para superar el mito de su predecesora.
Una muestra del asteroide Itokawa traído a la Tierra por la Hayabusa. Los minerales de fosfato marcados en la imagen ayudaron a los científicos a comprender mejor su historia.
La Hayabusa, la sonda que logró lo imposible, sobrevivir y cumplir su misión pese a todos los fallos.
How Old Is Asteroid Itokawa? Scientists Say They Finally Know
La Hayabusa 2 está iniciando la exploración de Ryugu, una misión compleja que promete ir mucho más que su predecesora, el primer intento de la JAXA por alcanzar y traer muestras de un asteroide a la Tierra para su análisis. Esa sonda sufrió todo los problemas imaginables, hasta el punto que lograr hacerla regresar fue en si mismo el mayor de los éxitos, y como recompensa por no rendirse nunca, ella entregó un regalo inesperado, muestras del asteroide. Inesperado porque el propio proceso de aproximación y recogida de muestras tuvo serios problemas, por lo que se esperaba que la cápsula que llegara a la Tierra estuviera vacía. Y lo estaba, aunque no del todo. Y ese "no del todo", marcó la diferencia.
Unas pocas muestras de polvo, pero que siguen siendo estudiadas hoy día y que han permitido a los científicos reconstruir una historia detallada del asteroide. En concreto gracias a unas pequeñas partículas de un mineral rico en fosfato, del cual se midió el Uranio que contenían y medir en que proporción se había descompuesto en plomo, una reacción que ocurre a un ritmo determinado. Eso les dio una imagen clara de una vida ciertamente compleja y violenta.
El análisis sugiere que Itokawa nació de un cuerpo más grande que se formó hace 4.600 millones de años. Luego, hace unos 1.500 millones de años, una gran colisión lo fragmentó y algunos de los restos finalmente se unieron para formar el actual asteroide, algo que encaja con las extrañas diferencias de densidad entre las diferentes partes del asteroide, y que se explicaría precisamente por ser, básicamente, un montón de restos ligados por su gravedad común. Pero todo eso sucedió en el Cinturón de Asteroides: Fue expulsado hacia la Tierra hace solo entre 100.000 y 400.000 años. Y debido a que los objetos no tienden a sobrevivir mucho tiempo en órbitas como la que tiene actualmente, el equipo estima que no durará mucho más, quizás expulsado de nuevo por un encuentro gravitatorio con alguno de los planetas interiores, o por una colisión directa contra alguno de ellos.
Un logro extraordinario, especialmente porque pasaron innumerables incidentes cualquiera de los cuales hubiera sido suficiente para que eso no ocurriera nunca Poco después de su lanzamiento en 2003, fue dañado por una gran llamarada solar. Se dirigió como pudo hacia su objetivo, fallando varias de sus ruedas de reacción, luchando contra todo por lograr aproximarse al asteroide. Y los problemas siguieron, con el fracasado despliegue del módulo de aterrizaje y el falló del sistema de disparo del pequeño proyectil que debía levantar material suficiente para que la Hayabusa, a pocos metros de la superficie, pudiera capturadas, y incluso esa maniobra de aproximación tuvo serios problemas, hasta el punto que la sonda directamente se posó sobre la superficie durante unos momentos.
Curiosamente esto último fue la calve para salvar la misión, ya que gracias a ello algunos granos de polvo, levantados por la propia sonda, terminaron dentro del recipiente de recolección. Y unas muestras tan frágiles que seguramente no habrían sobrevivido intactas de haberse seguido el plan previsto y el impactador hubiera hecho su trabajo, lo que facilitó estos últimos hallazgos. Un golpe de suerte en la desgracia continua que permitió a Hayabusa pasar a la historia. Por ser capaz de regresar y de entregar algo que se creía ya imposible cuando todo parecía derrumbarse. Hayabusa 2 deberá hacer un gran trabajo para superar el mito de su predecesora.
Una muestra del asteroide Itokawa traído a la Tierra por la Hayabusa. Los minerales de fosfato marcados en la imagen ayudaron a los científicos a comprender mejor su historia.
La Hayabusa, la sonda que logró lo imposible, sobrevivir y cumplir su misión pese a todos los fallos.
How Old Is Asteroid Itokawa? Scientists Say They Finally Know
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lunes, septiembre 03, 2018
Avanzado hacia la otra Luna
China anuncia para Diciembre el lanzamiento de su misión a la cara oculta.
Como todos sabemos, La Luna nos muestra siempre el mismo hemisferio (en realidad un poco más debido a la libración), ya que su periodo de rotación coincide con el que tarda en las una vuelta alrededor de nuestro planeta, algo que evidentemente no es una casualidad, sino fruto de las mareas gravitatorias terrestres, que con el tiempo terminaron "atrapando" la rotación lunar. En realidad ocurre con casi todos las lunas del Sistema Solar, por lo que, lejos de ser una anomalía extraña, entra dentro de la normalidad. Aunque nada de eso impidió fantasear sobre lo que podría haber al otro lado.
El inicio de la carrera espacial y las primeras sondas volando más allá de La Luna acabaron con todo tipos de sueños y fantasías, mostrando que era igual que la cara visible. Pero no del todo. Y es que en ella los llamados "mares lunares", las grandes y oscuras llanuras volcánicas que dan al rostro lunar que conocemos su característico aspecto en el firmamento, están casi ausentes. En su lugar tenemos una superficie acribillada a cráteres, algunos de tamaño colosal, como la cuenca de impacto Aitken, la segunda mayor del Sistema Solar. La cara oculta, como vemos, tiene una historia propia que merece ser explorada.
Hasta ahora todas las sondas enviadas a la superficie, sobretodo durante la era de la Guerra Fría, había aterrizado en la cara visible por razones evidentes, como es permitir una comunicación directa entre estas y la Tierra. Pero China, en sus crecientes ambiciones espaciales, está dispuesta a ser la primera potencia terrestre en hacerlo. Y ahora sabemos que este momento histórico tendrá lugar el próximo Diciembre. Con la sonda orbital Queqia que debe actual como enlace ya lanzada y en posición el siguiente paso debía ser inminente. Y así será. La Chang’e-4, que ya parece haber completado todo el proceso de pruebas y ensamblaje, está a unos meses de abrir las puertas de la cara oculta.
La Chang’e-4 es muy parecida a la Chang’e-3, que protagonizó el primer alunizaje exitoso de China. Y no es casualidad, porque esa primer nació como una sonda de "remplazo", en caso que la segunda fallara en su intento. Cosa que no ocurrió. Fue entonces cuando se decidió aprovecharla y reacondicionarla para afrontar un viaje a la cara oculta. Por ello tendremos una misión muy parecida, con un módulo de aterrizaje y un rover, hermanos casi gemelos de Chang’e-3 y Yutu, aunque con algunas diferencias en su instrumental. Su objetivo probable, Aitken. La posibilidad de acceder a capas internas de La Luna, que quedaron expuestas por la gigantesca colisión, explica la elección.
En Diciembre La Luna y China regresarán a primera línea mediática, y por primera vez seremos testigos de un alunizaje allí donde nunca nadie lo hizo antes, al otro lado del cielo que una vez nos pareció inalcanzable.
Chang’e-4 nació como hermana gemela de la 3, como forma de tener un remplazo en caso de pérdida de esta última, aunque ahora, preparada para ello, afrontará un viaje mucho más ambicioso.
Para cualquier explorador situado al otro lado de La Luna nuestro planeta estaría fuera de su vista de forma permanente. De ahí la necesidad de una sonda de enlace, la Queqia, que ya se encuentra situada en el punto de Lagrange 2 del sistema Tierra-Luna lista para ofrecer cobertura.
La otra cara de La Luna, con un aspecto que denota una historia propia, quizás fruto, en buena parte, de su anclaje gravitatorio. La misión china seguramente aterrizará en algún lugar de la cuenca Aitken, que podemos ver en la parte inferior.
China's mission to the far side of the Moon will launch in December
Como todos sabemos, La Luna nos muestra siempre el mismo hemisferio (en realidad un poco más debido a la libración), ya que su periodo de rotación coincide con el que tarda en las una vuelta alrededor de nuestro planeta, algo que evidentemente no es una casualidad, sino fruto de las mareas gravitatorias terrestres, que con el tiempo terminaron "atrapando" la rotación lunar. En realidad ocurre con casi todos las lunas del Sistema Solar, por lo que, lejos de ser una anomalía extraña, entra dentro de la normalidad. Aunque nada de eso impidió fantasear sobre lo que podría haber al otro lado.
El inicio de la carrera espacial y las primeras sondas volando más allá de La Luna acabaron con todo tipos de sueños y fantasías, mostrando que era igual que la cara visible. Pero no del todo. Y es que en ella los llamados "mares lunares", las grandes y oscuras llanuras volcánicas que dan al rostro lunar que conocemos su característico aspecto en el firmamento, están casi ausentes. En su lugar tenemos una superficie acribillada a cráteres, algunos de tamaño colosal, como la cuenca de impacto Aitken, la segunda mayor del Sistema Solar. La cara oculta, como vemos, tiene una historia propia que merece ser explorada.
Hasta ahora todas las sondas enviadas a la superficie, sobretodo durante la era de la Guerra Fría, había aterrizado en la cara visible por razones evidentes, como es permitir una comunicación directa entre estas y la Tierra. Pero China, en sus crecientes ambiciones espaciales, está dispuesta a ser la primera potencia terrestre en hacerlo. Y ahora sabemos que este momento histórico tendrá lugar el próximo Diciembre. Con la sonda orbital Queqia que debe actual como enlace ya lanzada y en posición el siguiente paso debía ser inminente. Y así será. La Chang’e-4, que ya parece haber completado todo el proceso de pruebas y ensamblaje, está a unos meses de abrir las puertas de la cara oculta.
La Chang’e-4 es muy parecida a la Chang’e-3, que protagonizó el primer alunizaje exitoso de China. Y no es casualidad, porque esa primer nació como una sonda de "remplazo", en caso que la segunda fallara en su intento. Cosa que no ocurrió. Fue entonces cuando se decidió aprovecharla y reacondicionarla para afrontar un viaje a la cara oculta. Por ello tendremos una misión muy parecida, con un módulo de aterrizaje y un rover, hermanos casi gemelos de Chang’e-3 y Yutu, aunque con algunas diferencias en su instrumental. Su objetivo probable, Aitken. La posibilidad de acceder a capas internas de La Luna, que quedaron expuestas por la gigantesca colisión, explica la elección.
En Diciembre La Luna y China regresarán a primera línea mediática, y por primera vez seremos testigos de un alunizaje allí donde nunca nadie lo hizo antes, al otro lado del cielo que una vez nos pareció inalcanzable.
Chang’e-4 nació como hermana gemela de la 3, como forma de tener un remplazo en caso de pérdida de esta última, aunque ahora, preparada para ello, afrontará un viaje mucho más ambicioso.
Para cualquier explorador situado al otro lado de La Luna nuestro planeta estaría fuera de su vista de forma permanente. De ahí la necesidad de una sonda de enlace, la Queqia, que ya se encuentra situada en el punto de Lagrange 2 del sistema Tierra-Luna lista para ofrecer cobertura.
La otra cara de La Luna, con un aspecto que denota una historia propia, quizás fruto, en buena parte, de su anclaje gravitatorio. La misión china seguramente aterrizará en algún lugar de la cuenca Aitken, que podemos ver en la parte inferior.
China's mission to the far side of the Moon will launch in December
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domingo, septiembre 02, 2018
Post Vintage (282): Un mundo sin escudo
MAVEN confirma y cuantifica la pérdida de atmósfera marciana por el efecto del viento solar.
Es invisible a nuestros ojos, y a la práctica totalidad de nuestros sentidos, pero es vital para nuestra existencia y de la vida en si misma. Solo la tecnología, empezando por las primeras brújulas, que funcionaban a la hora de señalar el Norte, seguramente sin que sus primeros propietarios supieran realmente el motivo, hasta los actuales instrumentos situados en tierra y en órbita, permitieron descubrir, definir y explicar el campo magnético terrestre, sin el cual las cosas serían muy distintas para este planeta azul.¿Como de distintas? La respuesta lo podemos encontrar en un aún más pequeño planeta rojo, que quizás tiempo atrás fue también azul, pero que, precisamente por su pequeño tamaño, perdió una posible envoltura magnética global y quedó expuesto al verdadero rostro del Sol, una estrella no tan amistosa como podemos creer desde nuestro oasis planetario.
Lanzada hacia y puesta en órbita alrededor de Marte con el objetivo de conocer mejor la atmósfera marciana, y aún más importante, los mecanismos que llevaron a un mundo en apariencia cálido y húmedo, quizás no tanto como la Tierra pero claramente más que el frío y seco desierto que vemos ahora, a su estado actual, MAVEN está realizando una serie de "zambullidas" en las capas altas de la atmósfera marciana, con el objetivo de responder a la pregunta clave: Que llevó a esta última desde un estado suficientemente denso como para soportar agua líquida en la superficie durante largos periodos de tiempo, hasta tener apenas el 1% de la densidad terrestre. ¿Donde se fue todo ese gas? Quedó atrapado en las rocas, bajo la superficie, o se perdió en el espacio, quizás fruto de la acción del viento solar en un mundo sin un escudo magnético capaz de repelerlo?
Aunque en general esta segunda opción parecía la más probable, era necesario observar y cuantificar el proceso para validad los modelos en este sentido, saber como es el proceso, así como tener una idea más clara sobre el ritmo al que se produce, lo que permitiría a su vez disponer de una imagen más definida sobre cuanto tiempo Marte pudo ser un mundo habitable antes de que muriera como tal. Y sabiendo más o menos la duración de esa fase, también sabríamos las posibilidades que podría haber tenido de desarrollar algún tipo de vida simple. Y ahora, gracias a MAVEN, tenemos los datos necesario para ello.
Estos indican que en la actualidad el viento solar arranca unos 100 gramos de atmósfera marciana cada segundo. Puede parecer algo insignificante, y en realidad lo es, pero su efecto acumulativo a lo largo de miles de millones de años es devastador, como ir sacando unas pocas monedas de una caja fuerte llena de miles de millones de ellas. Al principio ni se nota, pero a lo largo del tiempo, de periodos de tiempo astronómicos, terminarías por vaciarla casi por completo. Algo que en el caso de Marte, de seguir a este ritmo podría ocurrir en 2.000 millones de años.
Evidentemente siguen habiendo factores extra que hacen que este calculo tenga un considerable margen de error: El Sol en su juventud era mucho más activo y violento, sacudiendo el Sistema Solar con grandes tormentas, capaces de acelerar el ritmo de pérdida, hasta por 10 si tomamos como referencia el efecto de las actuales cuando golpean al planeta rojo, y que MAVEN pudo presenciar. Por otro lado suponemos que existió un campo magnético global por los campos magnéticos locales que aún se detectan, y que se consideran restos de lo que una vez fue, pero de ser así cuando se vino abajo? En que momento la atmósfera marciana perdió este escudo protector y quedó sola y expuesta? Las actuales estimaciones indican que esto ocurrió hace 4.200 millones de años, pero eso es algo que aún estamos lejos de poder fechar con previsión. También podría haber ocurrido un gran impacto que la arrancara de forma traumática, o una fase de vulcanismo extremo que inyectara más gases y compensara las pérdidas. En esto último InSight, que llegará en 2016 para medir el calor interno existente actualmente, podría darnos un poco de luz.
Es sin dudas el mecanismo principal, aunque no único."La erosión solar es importante para la pérdida de la atmósfera, y era lo suficientemente importante como para dar cuenta de un cambio significativo en el clima de Marte", explica Joe Grebowsky, científico del proyecto MAVEN."La sonda también está estudiando otros procesos de pérdida - como el debido a impacto de iones o el escape de átomos de hidrógeno - y ésto sólo aumentará la importancia de fuga atmosférica".
Aunque este es su objetivo principal, también se han publicando otros resultados de MAVEN, como la detección de auroras por el espectrógrafo de imágenes ultravioletas durante una tormenta solar, fruto de la interacción del viento solar con los remanentes magnético que aún existen, polvo a altitudes de entre 150 a 1.000 kilómetros, sin que existen por ahora mecanismos conocidos que puedan explicarlo, un importante gradiente de temperatura vertical, entre los 140 y 170 km, así como una mezcla estable de dióxido de carbono, argón y dióxido de nitrógeno, así como cantidades más altas de oxígeno de las estimadas hasta ahora.
A punto de cumplir un año en órbita, completada ya su misión primaria y afrontando su primera extensión en el tiempo, MAVEN se encuentra en buena forma y está cumpliendo con todos sus objetivos, el principal de los cuales será seguir profundizando en lo que ya descubierto, extendiendo la observación a lo largo del tiempo, algo que otras sondas han mostrado lo tremendamente revelador que puede ser, así como intentar responder a los nuevos enigmas que se plantean. Su vida activa, que esperamos sea larga y provechosa, apenas acaba de comenzar.
Mientras tanto nosotros, afortunados terrestres, podemos coger una brújula y mirarla con atención: La fuerza que la mueve, deberíamos ser conscientes, es la misma que nos permite existir. Un pequeño mundo rojizo nos recuerda el profundo significado de estas palabras.
Así afecta el viento solar a la atmósfera marciana, ionizando sus átomos para después arrastrarlos con el gracias al campo magnético solar que lo impregna. Un desgaste lento que se acumula con el tiempo.
La diferencia clave entre Marte y la Tierra. Esta última tiene una magnetosfera global amplia y potente, con sus altibajos pero que lleva ahí desde hace varios miles de millones de años evitando lo peor del Viento Solar. Marte perdió la suya hace tiempo y su atmósfera sufre directamente el impacto de esta.
Una visión de como pudo ser Marte en tiempos pasados, aunque sea quizás exageradamente cercana a la Tierra según algunos científicos, antes de que la lenta pérdida de la atmósfera lo convirtiera en el desierto que es hoy día.
MAVEN, la sonda actualmente en órbita marciana para estudiar la atmósfera del planeta.
NASA Mission Reveals Speed of Solar Wind Stripping Martian Atmosphere
Es invisible a nuestros ojos, y a la práctica totalidad de nuestros sentidos, pero es vital para nuestra existencia y de la vida en si misma. Solo la tecnología, empezando por las primeras brújulas, que funcionaban a la hora de señalar el Norte, seguramente sin que sus primeros propietarios supieran realmente el motivo, hasta los actuales instrumentos situados en tierra y en órbita, permitieron descubrir, definir y explicar el campo magnético terrestre, sin el cual las cosas serían muy distintas para este planeta azul.¿Como de distintas? La respuesta lo podemos encontrar en un aún más pequeño planeta rojo, que quizás tiempo atrás fue también azul, pero que, precisamente por su pequeño tamaño, perdió una posible envoltura magnética global y quedó expuesto al verdadero rostro del Sol, una estrella no tan amistosa como podemos creer desde nuestro oasis planetario.
Lanzada hacia y puesta en órbita alrededor de Marte con el objetivo de conocer mejor la atmósfera marciana, y aún más importante, los mecanismos que llevaron a un mundo en apariencia cálido y húmedo, quizás no tanto como la Tierra pero claramente más que el frío y seco desierto que vemos ahora, a su estado actual, MAVEN está realizando una serie de "zambullidas" en las capas altas de la atmósfera marciana, con el objetivo de responder a la pregunta clave: Que llevó a esta última desde un estado suficientemente denso como para soportar agua líquida en la superficie durante largos periodos de tiempo, hasta tener apenas el 1% de la densidad terrestre. ¿Donde se fue todo ese gas? Quedó atrapado en las rocas, bajo la superficie, o se perdió en el espacio, quizás fruto de la acción del viento solar en un mundo sin un escudo magnético capaz de repelerlo?
Aunque en general esta segunda opción parecía la más probable, era necesario observar y cuantificar el proceso para validad los modelos en este sentido, saber como es el proceso, así como tener una idea más clara sobre el ritmo al que se produce, lo que permitiría a su vez disponer de una imagen más definida sobre cuanto tiempo Marte pudo ser un mundo habitable antes de que muriera como tal. Y sabiendo más o menos la duración de esa fase, también sabríamos las posibilidades que podría haber tenido de desarrollar algún tipo de vida simple. Y ahora, gracias a MAVEN, tenemos los datos necesario para ello.
Estos indican que en la actualidad el viento solar arranca unos 100 gramos de atmósfera marciana cada segundo. Puede parecer algo insignificante, y en realidad lo es, pero su efecto acumulativo a lo largo de miles de millones de años es devastador, como ir sacando unas pocas monedas de una caja fuerte llena de miles de millones de ellas. Al principio ni se nota, pero a lo largo del tiempo, de periodos de tiempo astronómicos, terminarías por vaciarla casi por completo. Algo que en el caso de Marte, de seguir a este ritmo podría ocurrir en 2.000 millones de años.
Evidentemente siguen habiendo factores extra que hacen que este calculo tenga un considerable margen de error: El Sol en su juventud era mucho más activo y violento, sacudiendo el Sistema Solar con grandes tormentas, capaces de acelerar el ritmo de pérdida, hasta por 10 si tomamos como referencia el efecto de las actuales cuando golpean al planeta rojo, y que MAVEN pudo presenciar. Por otro lado suponemos que existió un campo magnético global por los campos magnéticos locales que aún se detectan, y que se consideran restos de lo que una vez fue, pero de ser así cuando se vino abajo? En que momento la atmósfera marciana perdió este escudo protector y quedó sola y expuesta? Las actuales estimaciones indican que esto ocurrió hace 4.200 millones de años, pero eso es algo que aún estamos lejos de poder fechar con previsión. También podría haber ocurrido un gran impacto que la arrancara de forma traumática, o una fase de vulcanismo extremo que inyectara más gases y compensara las pérdidas. En esto último InSight, que llegará en 2016 para medir el calor interno existente actualmente, podría darnos un poco de luz.
Es sin dudas el mecanismo principal, aunque no único."La erosión solar es importante para la pérdida de la atmósfera, y era lo suficientemente importante como para dar cuenta de un cambio significativo en el clima de Marte", explica Joe Grebowsky, científico del proyecto MAVEN."La sonda también está estudiando otros procesos de pérdida - como el debido a impacto de iones o el escape de átomos de hidrógeno - y ésto sólo aumentará la importancia de fuga atmosférica".
Aunque este es su objetivo principal, también se han publicando otros resultados de MAVEN, como la detección de auroras por el espectrógrafo de imágenes ultravioletas durante una tormenta solar, fruto de la interacción del viento solar con los remanentes magnético que aún existen, polvo a altitudes de entre 150 a 1.000 kilómetros, sin que existen por ahora mecanismos conocidos que puedan explicarlo, un importante gradiente de temperatura vertical, entre los 140 y 170 km, así como una mezcla estable de dióxido de carbono, argón y dióxido de nitrógeno, así como cantidades más altas de oxígeno de las estimadas hasta ahora.
A punto de cumplir un año en órbita, completada ya su misión primaria y afrontando su primera extensión en el tiempo, MAVEN se encuentra en buena forma y está cumpliendo con todos sus objetivos, el principal de los cuales será seguir profundizando en lo que ya descubierto, extendiendo la observación a lo largo del tiempo, algo que otras sondas han mostrado lo tremendamente revelador que puede ser, así como intentar responder a los nuevos enigmas que se plantean. Su vida activa, que esperamos sea larga y provechosa, apenas acaba de comenzar.
Mientras tanto nosotros, afortunados terrestres, podemos coger una brújula y mirarla con atención: La fuerza que la mueve, deberíamos ser conscientes, es la misma que nos permite existir. Un pequeño mundo rojizo nos recuerda el profundo significado de estas palabras.
La diferencia clave entre Marte y la Tierra. Esta última tiene una magnetosfera global amplia y potente, con sus altibajos pero que lleva ahí desde hace varios miles de millones de años evitando lo peor del Viento Solar. Marte perdió la suya hace tiempo y su atmósfera sufre directamente el impacto de esta.
Una visión de como pudo ser Marte en tiempos pasados, aunque sea quizás exageradamente cercana a la Tierra según algunos científicos, antes de que la lenta pérdida de la atmósfera lo convirtiera en el desierto que es hoy día.
MAVEN, la sonda actualmente en órbita marciana para estudiar la atmósfera del planeta.
NASA Mission Reveals Speed of Solar Wind Stripping Martian Atmosphere
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Marte
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