P/2013P5, el asteroide que se partió en dos y se convirtieron en cometas.
Hubo un tiempo en que creíamos tener muy clara la diferencia entre ambos tipos de cuerpos. La distinción era muy clara, unos eran enormes rocas, sólidas y resecas, y los otros bolas "de nieve sucia", en una definición que aún podíamos encontrar en los libros de astronomía no hace tanto tiempo. No era más que una ilusión, una distinción demasiado clara que la exploración espacial poco a poco a ido borrando. Ni los unos son tan secos (bien al contrario, contienen grandes cantidades de substancias volátiles, agua incluida) ni los otros son depósitos de hielo flotante (vistos de cerca resultan tener un aspecto bastante cercano a los asteroides típicos). En realidad son habitantes de un mismo mundo.
¿Entonces porque unos generan esas espectaculares colas y los otros no? Uno de los principales motivos por la cual los asteroides no se comportan como cometas es el lugar donde se encuentran. Localizados predominantemente en el Cinturón Principal, tienen órbitas relativamente circulares alrededor del Sol y no experimentan, por tanto, las enormes variaciones de temperatura que rigen la actividad de los primeros. Todo lo que puedo sublimarse ya lo hizo, y lo que no nunca podrá recibir el calor necesario para poder hacerlo.
Sin embargo siempre hay excepciones, habitantes del Sistema Solar que desafían lo que creemos sabes. Este es el caso del asteroide P/2016 J1. O mejor dicho, de este "par de asteroides", apelativo que reciben aquellos que un día formaron uno solo, se fragmentaron por algún motivo y aunque no están ligados gravitatoriamente conservan aún una órbita similar.Y son un "par" reciente, como explica Fernando Moreno, investigador del
Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) "Los resultados derivados de la evolución orbital demuestran que el
asteroide se fragmentó hace aproximadamente seis años, por lo que el
sistema constituye el par de asteroides más joven del Sistema Solar
encontrado hasta la fecha".
Pero si algo hace inusual a P/2016 J1 es la actividad que presentaban cuando fueron descubiertos, en 2016. Nada de "rocas en el espacio" muertas y silenciosas, sino que "los dos fragmentos se
hallan activados, es decir, muestran estructuras de polvo similares a
las de los cometas. Es la primera vez que observamos un par de
asteroides con actividad simultánea", señala Fernando Moreno. El análisis ha permitido conocer que los asteroides "despertaron"
cerca del perihelio ,entre finales de 2015 y principios de 2016, y que permanecieron
activos por un periodo de entre seis y nueve meses."Con toda probabilidad la actividad de emisión de polvo se debe a la
sublimación de hielos que quedaron expuestos desde el momento de su
fragmentación".
No es el primer asteroide, o asteroides en este caso, que nos recuerda lo tenue de una diferencia que en buena parte solo existía en nuestras ideas preconcebidas. Y seguramente no será el último. El Sistema Solar es un lugar sorprendente.
Ambos cuerpos celeste, vistos el 15 de Mayo de 2016. Se aprecia a ambos asteroides, así como la cola de partículas.
P/2016 J1: el asteroide que se rompió y cuyos fragmentos, años después, desarrollaron colas
jueves, marzo 09, 2017
miércoles, marzo 08, 2017
Un salado monstruo llamado Cerealia
Nuevos estudios apoyan la idea de que estamos ante un criovolcán.
Cerealia Facula. Con este nombre se conoce la gran zona brillante que se eleva desde el centro del cráter Otaccor, y dicha expresión no es gratuita, ya que las imágenes muestran una espectacular cúpula de 3 kilómetros de diámetro y cuya cima se eleva nada menos de 400 metros por encima de la llanura circundante. Cruzada por innumerables fracturas, al observarla teníamos la impresión que estamos ante el resultado de fuerzas poderosas, de algo que tiempo atrás ejerció una presión extrema para salir al exterior. Ahora, el estudio de las imágenes y datos de Dawn parecen demostrar que dicha impresión no andaba desencaminada.
Así lo creen científicos del Max Planck Institute for Solar System Research, cuyas conclusiones después de examinar todo la información que se dispone de Occator es que Cerealia es lo que queda de un criovolcán que hasta tiempos recientes, quizás tanto como solo 4 millones de años, entró en erupción de forma repetida."La edad y la apariencia del material que rodea la brillante cúpula indican que se formó mediante un proceso recurrente, eruptivo, que también arrojó material hacia regiones más exteriores", explica Andreas Nathues, que participó en este estudio."Un solo evento eruptivo es bastante improbable". Aunque sería la última de ellas la que le dio su aspecto actual.
Varios son los aspectos que parecen señalar la naturaleza volcánica de Cerelia. Una de ellas es que impactos meteóricos dentro de Occator no han hecho emerger material parecido, lo que descarta que exista un depósito bajo la superficie que simplemente quedara al descubierto por la colisión que lo formó. Es decir, parece que procede del interior mismo de Ceres. Y también que es mucho más joven que el propio cráter, cuya edad estimada ronda los 35 millones de años. Y la otra es que Calixto y Ganímedes, las grandes lunas jovianas, también se observaron cúpulas parecidas, identificadas de forma bastante sólida como criovolcanes.
"El gran impacto que dio forma al gigantesco cráter Occator debió haberlo originado todo, desencadenado la actividad criovolcánica posterior", señala Nathues. ¿Queda algo de dicha actividad? No lo sabemos. Ciertamente existen señales de cierta actividad a bajo nivel, como la presencia de de vapor de agua sobre el, detectado por el telescopio espacial Herschel en 2014, o la presencia de neblinas, visibles para Dawn bajo cierto ángulos de observación, aunque en todo estos casos se cree que es resultado de la sublimación del agua presenta en la superficie. La respuesta a esta pregunta, de momento, permanece a la espera de ser encontrada.
La que si podemos dar por respondida, y de forma cada vez más estridente, es que Ceres es un pequeño mundo extraordinario. El esfuerzo que se hizo para poder alcanzarlo valió la pena. Y se quedará corto, ya que muchas cosas quedarán sin respuesta una vez la sonda Dawn llegue al final de su vida.
Cerealia Facula, la cúpula o domo que se eleva en el corazón de Otaccor, y que contiene el material más brillante de Ceres, una concentración de carbonato de sodio y cloruro de amonio, dejado atrás cuando el agua de las diferentes erupciones se sublimó.
Cryovolcanism on Dwarf Planet Ceres
Brightest ‘Spot’ on Ceres is Likely a Cryovolcano
Cerealia Facula. Con este nombre se conoce la gran zona brillante que se eleva desde el centro del cráter Otaccor, y dicha expresión no es gratuita, ya que las imágenes muestran una espectacular cúpula de 3 kilómetros de diámetro y cuya cima se eleva nada menos de 400 metros por encima de la llanura circundante. Cruzada por innumerables fracturas, al observarla teníamos la impresión que estamos ante el resultado de fuerzas poderosas, de algo que tiempo atrás ejerció una presión extrema para salir al exterior. Ahora, el estudio de las imágenes y datos de Dawn parecen demostrar que dicha impresión no andaba desencaminada.
Así lo creen científicos del Max Planck Institute for Solar System Research, cuyas conclusiones después de examinar todo la información que se dispone de Occator es que Cerealia es lo que queda de un criovolcán que hasta tiempos recientes, quizás tanto como solo 4 millones de años, entró en erupción de forma repetida."La edad y la apariencia del material que rodea la brillante cúpula indican que se formó mediante un proceso recurrente, eruptivo, que también arrojó material hacia regiones más exteriores", explica Andreas Nathues, que participó en este estudio."Un solo evento eruptivo es bastante improbable". Aunque sería la última de ellas la que le dio su aspecto actual.
Varios son los aspectos que parecen señalar la naturaleza volcánica de Cerelia. Una de ellas es que impactos meteóricos dentro de Occator no han hecho emerger material parecido, lo que descarta que exista un depósito bajo la superficie que simplemente quedara al descubierto por la colisión que lo formó. Es decir, parece que procede del interior mismo de Ceres. Y también que es mucho más joven que el propio cráter, cuya edad estimada ronda los 35 millones de años. Y la otra es que Calixto y Ganímedes, las grandes lunas jovianas, también se observaron cúpulas parecidas, identificadas de forma bastante sólida como criovolcanes.
"El gran impacto que dio forma al gigantesco cráter Occator debió haberlo originado todo, desencadenado la actividad criovolcánica posterior", señala Nathues. ¿Queda algo de dicha actividad? No lo sabemos. Ciertamente existen señales de cierta actividad a bajo nivel, como la presencia de de vapor de agua sobre el, detectado por el telescopio espacial Herschel en 2014, o la presencia de neblinas, visibles para Dawn bajo cierto ángulos de observación, aunque en todo estos casos se cree que es resultado de la sublimación del agua presenta en la superficie. La respuesta a esta pregunta, de momento, permanece a la espera de ser encontrada.
La que si podemos dar por respondida, y de forma cada vez más estridente, es que Ceres es un pequeño mundo extraordinario. El esfuerzo que se hizo para poder alcanzarlo valió la pena. Y se quedará corto, ya que muchas cosas quedarán sin respuesta una vez la sonda Dawn llegue al final de su vida.
Cerealia Facula, la cúpula o domo que se eleva en el corazón de Otaccor, y que contiene el material más brillante de Ceres, una concentración de carbonato de sodio y cloruro de amonio, dejado atrás cuando el agua de las diferentes erupciones se sublimó.
Cryovolcanism on Dwarf Planet Ceres
Brightest ‘Spot’ on Ceres is Likely a Cryovolcano
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Los viajeros Estelares
martes, marzo 07, 2017
Worcester el superviviente
Recorriendo Kasei Valles, los restos de una antigua megainundación marciana.
Marte está lleno de señales de que un día, en tiempos muy lejanos, su aspecto fue muy diferente al actual y que grandes cataclismos sacudían su superficie. Los enormes volcanes de Tharsis estaban activos, añadiendo más y más material magmático a la altiplanicie sobre la que se asientan, y sus efectos, en forma de actividad tectónica, terremotos, derrumbes y gigantescas avenidas de agua, fruto del deshielo súbito de grandes masas de hielo. Estar en la superficie del planeta rojo hace varios miles de millones de años, especialmente cerca de esta zona activa, era sin lugar a dudas arriesgado.
Kasei Valles representa un claro ejemplo de ello, y más concretamente de como el calor volcánico terminó dando lugar a una tormenta, no de fuego, sino de agua, inundaciones de proporciones colosales que cavaron su camino a través del agreste paisaje de Tharsis. En el caso de Kasei, en forma de una red de canales de 3000 Kilómetros de longitud, que nacen en Echus Chasma (al este de la elevada región volcánica y justo al norte del sistema de cañones de Valles Marineris) hasta desembocar en las enormes llanuras de Chryse Planitia.
Distintas secciones de Kasei Valles ya han sido fotografiadas por veterana Mars Express durante sus 14 años junto al Planeta Rojo, pero cada nueva visita a este región marcada por la fuerza más poderosas que podemos imaginar, la de grandes masas de agua en movimiento, merece detenerse para apreciar todos sus detalles. Y una de sus últimas ocurrió el 25 de mayo de 2016, capturando una sección situada justo en su desembocadura. Como no puede ser de otra forma, si entendemos lo que estamos viendo, el escenario que genera resulta sobrecogedor.
Toda nuestra atención se centra en el cráter Worcester, de 25 Kilómetros de diámetro, que sufrió el embate de las aguas, que a duras penas logró resistir. Aunque no sin pérdidas, ya que buena parte del material que lo rodeaba, y que había sido expulsado por el impacto que lo formó, desapareció en el proceso, arrastrado por la inundación. Solo el que se encontraba a cubierto, aguas abajo y protegido por las propias paredes del cráter, sobrevivió a la erosión, dándole el aspecto de isla alargada que tiene actualmente, con una topografía escalonada que podría sugerir variaciones en los niveles de agua debidos a distintos episodios de inundaciones.
Es solo un ejemplo más de lo que un día fue el ahora seco y gélido Marte. Podemos imaginarnos como habría sido estar en las partes altas de estas tierras hace tanto, tanto tiempo, y sobrecogernos por la fuerza de las aguas, del rugido de este inmenso río chocando contra las paredes de Worcester, antes de rodearlo y seguir camino hacia su destino final.
Cráter Worcester en contexto.
Una reconstrucción en perspectiva, a partir de las imágenes, de Worcester y el cráter adyacente. En el primero se pude percibir de donde lleno de envestida de las aguas, mientras que el segundo se formó en épocas posteriores. Su corona de material recuerda al de una “salpicadura”, lo que indican que eran ricos en agua, lo que les permitió fluir con cierta facilidad. Según iba reduciéndose su velocidad, estos restos iban quedando atrás, formando terraplenes a media que el material se apilaba.
Topografía de la desembocadura de Kasei Valle.
Restos de una enorme inundación en Marte
Marte está lleno de señales de que un día, en tiempos muy lejanos, su aspecto fue muy diferente al actual y que grandes cataclismos sacudían su superficie. Los enormes volcanes de Tharsis estaban activos, añadiendo más y más material magmático a la altiplanicie sobre la que se asientan, y sus efectos, en forma de actividad tectónica, terremotos, derrumbes y gigantescas avenidas de agua, fruto del deshielo súbito de grandes masas de hielo. Estar en la superficie del planeta rojo hace varios miles de millones de años, especialmente cerca de esta zona activa, era sin lugar a dudas arriesgado.
Kasei Valles representa un claro ejemplo de ello, y más concretamente de como el calor volcánico terminó dando lugar a una tormenta, no de fuego, sino de agua, inundaciones de proporciones colosales que cavaron su camino a través del agreste paisaje de Tharsis. En el caso de Kasei, en forma de una red de canales de 3000 Kilómetros de longitud, que nacen en Echus Chasma (al este de la elevada región volcánica y justo al norte del sistema de cañones de Valles Marineris) hasta desembocar en las enormes llanuras de Chryse Planitia.
Distintas secciones de Kasei Valles ya han sido fotografiadas por veterana Mars Express durante sus 14 años junto al Planeta Rojo, pero cada nueva visita a este región marcada por la fuerza más poderosas que podemos imaginar, la de grandes masas de agua en movimiento, merece detenerse para apreciar todos sus detalles. Y una de sus últimas ocurrió el 25 de mayo de 2016, capturando una sección situada justo en su desembocadura. Como no puede ser de otra forma, si entendemos lo que estamos viendo, el escenario que genera resulta sobrecogedor.
Toda nuestra atención se centra en el cráter Worcester, de 25 Kilómetros de diámetro, que sufrió el embate de las aguas, que a duras penas logró resistir. Aunque no sin pérdidas, ya que buena parte del material que lo rodeaba, y que había sido expulsado por el impacto que lo formó, desapareció en el proceso, arrastrado por la inundación. Solo el que se encontraba a cubierto, aguas abajo y protegido por las propias paredes del cráter, sobrevivió a la erosión, dándole el aspecto de isla alargada que tiene actualmente, con una topografía escalonada que podría sugerir variaciones en los niveles de agua debidos a distintos episodios de inundaciones.
Es solo un ejemplo más de lo que un día fue el ahora seco y gélido Marte. Podemos imaginarnos como habría sido estar en las partes altas de estas tierras hace tanto, tanto tiempo, y sobrecogernos por la fuerza de las aguas, del rugido de este inmenso río chocando contra las paredes de Worcester, antes de rodearlo y seguir camino hacia su destino final.
Cráter Worcester en contexto.
Una reconstrucción en perspectiva, a partir de las imágenes, de Worcester y el cráter adyacente. En el primero se pude percibir de donde lleno de envestida de las aguas, mientras que el segundo se formó en épocas posteriores. Su corona de material recuerda al de una “salpicadura”, lo que indican que eran ricos en agua, lo que les permitió fluir con cierta facilidad. Según iba reduciéndose su velocidad, estos restos iban quedando atrás, formando terraplenes a media que el material se apilaba.
Topografía de la desembocadura de Kasei Valle.
Restos de una enorme inundación en Marte
lunes, marzo 06, 2017
2020, el año de Marte
Space X retrasa dos años su misión al planeta rojo.
2020 será un año realmente intenso en lo referente a la exploración del planeta rojo, ya que coincidirán sobre el diversas misiones interplanetaria. La NASA y su nuevo gran rover por un lado, la Agencia Espacial Europea/Rusia con ExoMars por otro, y la recién llegada China al desafiante escenario de la carrera espacial, con una sonda orbital y su propio vehículo de superficie, elevando hasta tres los nuevos exploradores que, si todo funciona y no hay pérdidas, recorrerán su superficie, haciendo así compañía a Curiosity y, de seguir en activo, al más que veterano Opportunity. A lo que se sumará los Emiratos Árabes Unidos, con su propia sonda orbital, al igual que la India, que ya planea en envío de la Mangalyaan 2 para las mismas fechas.
Pero si a todo esta oleada de nuevas misiones marcianas convergiendo en el planeta rojo en 2020, esta concentración en un periodo de tiempo tan concreto ya resulta del todo extraordinaria, otra nueva se acaba de sumar a este evento sin parangón: La Red Dragon de Space X.
Inicialmente prevista para 2018, la enorme complejidad del proyecto, que tiene como objetivo el envío y aterrizaje suave en Marte de una Dragón, hacia previsible un aplazamiento de dos años, dado lo ajustado del calendario. Hay que recordar que actualmente solo es posible dar el salto de la Tierra a Marte cada dos años, cuando ambos mundos están situados de forma adecuada para realizar el viaje. Es lo que se llama "Ventana de Lanzamiento", y por tanto, una vez descartada la de 2018, la siguiente fecha disponible será 2020. De ahí que todo se concentre ahora en ese año, en lugar de hacerlo en 2019 o 2021. Así funciona este negocio.
La Red Dragon es un proyecto ambicioso en extremo, incluso con el apoyo técnico de la NASA, ya que representa lograr el aterrizaje del vehículo más masivo jamás enviado al planeta rojo, lo que implica una serie de tecnologías, como el escudo térmico que la proteja durante la entrada atmosférica y el sistema de retropropulsión que deberá frenarla y permitir posarse con suavidad. A todo ello se le suma el Falcon Heavy, que aún debe iniciar sus vuelos este año, y será el que la impulse hacia su largo viaje interplanetario. Además de transportar una carga de instrumentos científicos, que la NASA aportará a la misión y del que aún nos sabemos nada en cuanto a su composición.
Muchos elementos que deben encajar a la perfección y que no aconsejaba ir con prisas. No hay nada menos recomendable que eso cuando se trata de viajes espaciales, por lo que la decisión no deja de ser lógica, aunque sin dudas frustrante para todos los que esperábamos el año próximo con expectación. A cambio, en 2020, asistiremos a la fase de mayor actividad interplanetaria jamas vivida desde los inicios mismos de la carrera espacial, con nada menos que 7 exploradoras, orbitales y de superficie, llegando en rápida sucesión. Más que cualquier otro, ese será el año de Marte. Un año realmente intenso, y donde más que nunca tendremos la segura sensación de que el planeta rojo será el primero mundo, más allá de La Luna, donde la Humanidad pondrá sus pies.
China se estrenará en 2020 en la exploración de Marte, con una ambiciosa misión compuesta de una sonda orbital y un rover de superficie.
Después del exitoso viaje de la Mangalyaan, que no dejaba de ser una prueba tecnológica, en 2020 llegará su sucesora, en principio más compleja y centrada en la exploración científica del planeta.
Los Emiratos Árabes Unidos sorprendieron al mundo con su anuncio de su propia misión a Marte, que será lanzada por Japón gracias a un reciente acuerdo.
ExoMars debía haber llegado en 2018, pero el retraso en su construcción y problemas de financiación recomendaron aplazar el viaje hasta 2020. Buscará señales de vida presente.
El sucesor de Curiosity, del que tomarán muchos conceptos y tecnologías, aunque al mismo tiempo tendrá capacidades y objetivos muy diferentes, llegará en 2020 buscando señales químicas de antigua actividad biológica.
La Red Dragon representará la 1ª misión de una empresa privada en otro planeta, además de ser el mayor objeto humano que jamás haya aterrizado en Marte.
So it Begins, Red Dragon Delayed 2 Years to 2020
2020 será un año realmente intenso en lo referente a la exploración del planeta rojo, ya que coincidirán sobre el diversas misiones interplanetaria. La NASA y su nuevo gran rover por un lado, la Agencia Espacial Europea/Rusia con ExoMars por otro, y la recién llegada China al desafiante escenario de la carrera espacial, con una sonda orbital y su propio vehículo de superficie, elevando hasta tres los nuevos exploradores que, si todo funciona y no hay pérdidas, recorrerán su superficie, haciendo así compañía a Curiosity y, de seguir en activo, al más que veterano Opportunity. A lo que se sumará los Emiratos Árabes Unidos, con su propia sonda orbital, al igual que la India, que ya planea en envío de la Mangalyaan 2 para las mismas fechas.
Pero si a todo esta oleada de nuevas misiones marcianas convergiendo en el planeta rojo en 2020, esta concentración en un periodo de tiempo tan concreto ya resulta del todo extraordinaria, otra nueva se acaba de sumar a este evento sin parangón: La Red Dragon de Space X.
Inicialmente prevista para 2018, la enorme complejidad del proyecto, que tiene como objetivo el envío y aterrizaje suave en Marte de una Dragón, hacia previsible un aplazamiento de dos años, dado lo ajustado del calendario. Hay que recordar que actualmente solo es posible dar el salto de la Tierra a Marte cada dos años, cuando ambos mundos están situados de forma adecuada para realizar el viaje. Es lo que se llama "Ventana de Lanzamiento", y por tanto, una vez descartada la de 2018, la siguiente fecha disponible será 2020. De ahí que todo se concentre ahora en ese año, en lugar de hacerlo en 2019 o 2021. Así funciona este negocio.
La Red Dragon es un proyecto ambicioso en extremo, incluso con el apoyo técnico de la NASA, ya que representa lograr el aterrizaje del vehículo más masivo jamás enviado al planeta rojo, lo que implica una serie de tecnologías, como el escudo térmico que la proteja durante la entrada atmosférica y el sistema de retropropulsión que deberá frenarla y permitir posarse con suavidad. A todo ello se le suma el Falcon Heavy, que aún debe iniciar sus vuelos este año, y será el que la impulse hacia su largo viaje interplanetario. Además de transportar una carga de instrumentos científicos, que la NASA aportará a la misión y del que aún nos sabemos nada en cuanto a su composición.
Muchos elementos que deben encajar a la perfección y que no aconsejaba ir con prisas. No hay nada menos recomendable que eso cuando se trata de viajes espaciales, por lo que la decisión no deja de ser lógica, aunque sin dudas frustrante para todos los que esperábamos el año próximo con expectación. A cambio, en 2020, asistiremos a la fase de mayor actividad interplanetaria jamas vivida desde los inicios mismos de la carrera espacial, con nada menos que 7 exploradoras, orbitales y de superficie, llegando en rápida sucesión. Más que cualquier otro, ese será el año de Marte. Un año realmente intenso, y donde más que nunca tendremos la segura sensación de que el planeta rojo será el primero mundo, más allá de La Luna, donde la Humanidad pondrá sus pies.
China se estrenará en 2020 en la exploración de Marte, con una ambiciosa misión compuesta de una sonda orbital y un rover de superficie.
Después del exitoso viaje de la Mangalyaan, que no dejaba de ser una prueba tecnológica, en 2020 llegará su sucesora, en principio más compleja y centrada en la exploración científica del planeta.
Los Emiratos Árabes Unidos sorprendieron al mundo con su anuncio de su propia misión a Marte, que será lanzada por Japón gracias a un reciente acuerdo.
ExoMars debía haber llegado en 2018, pero el retraso en su construcción y problemas de financiación recomendaron aplazar el viaje hasta 2020. Buscará señales de vida presente.
El sucesor de Curiosity, del que tomarán muchos conceptos y tecnologías, aunque al mismo tiempo tendrá capacidades y objetivos muy diferentes, llegará en 2020 buscando señales químicas de antigua actividad biológica.
La Red Dragon representará la 1ª misión de una empresa privada en otro planeta, además de ser el mayor objeto humano que jamás haya aterrizado en Marte.
So it Begins, Red Dragon Delayed 2 Years to 2020
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domingo, marzo 05, 2017
Post Vintage (219): Una blanca Estrella de la Muerte
El telescopio espacial Kepler capta a una enana blanca destruyendo un pequeño planeta.
La "Estrella de la Muerte" de StarWars es uno de los mayores iconos de la ciencia ficción de las últimas décadas, y en su Universo de ficción, el arma más destructiva jamás creada, capaz de vaporizar mundos enteros en un instante. No resulta extraño que el Imperio, así de malos son, intentaran construir no una sino dos de ellas, aunque quizás, en un acto de consideración con sus pobres adversarios rebeldes, dotándolas con los suficientes, estúpidos y evidentes puntos débiles como para darles la oportunidad de acabar con ellas. En el fondo el Emperador era un trozo de pan.
En nuestro Universo no existen ingenios del tamaño de una gran luna, pero tampoco los necesita, ya que de por sí dispone de fuerzas que dejarían a un monstruo así como un simple juego de artificio. Quasars, supernovas o destellos de Rayos Gamma son solo algunos ejemplos, pero no es necesario ir a niveles tan elevados, ya que incluso una pequeña enana blanca, los restos del núcleo de lo que una vez fue una estrella de tipo solar, pueden sembrar de destrucción todo aquellos que la rodea, y enviar al olvido a cualquier cuerpo errante que cometiera el error de aproximarse demasiado.
WD 1145+017, en la constelación de Virgo, es una de estas pequeñas asesinas. Así lo descubrió recientemente el telescopio Kepler, cuando al detectar la presencia de un pequeño planeta alrededor de esta antigua estrella, encontró evidencias en su curva luminosa (es decir, la forma en que, al pasar por delante de ella vista desde la Tierra, eclipsa la luz estelar) de que se estaba, literalmente, haciendo pedazos, posiblemente por las tremendas fuerzas de marea gravitatorias generadas por la enana blanca que está sufriendo.
Este hallazgo puede responder definitivamente a uno de los enigmas que rodean a las enanas blancas. A causa de su intensa gravedad se suele esperar que sus superficies sean químicamente puros, cubiertas únicamente con elementos ligeros, Helio e Hidrógeno. Pero durante años, los investigadores han encontrado pruebas de que algunas están "contaminadas" con trazas de elementos más pesados, como Calcio, Silicio, Magnesio y Hierro. Los científicos han sospechado durante mucho tiempo que la fuente de esta contaminación eran asteroides o pequeños planetas destrozados por su campo gravitatorio. "Durante la última década hemos sospechado que las enanas blancas se alimentan de los restos de objetos rocosos, y este resultado puede ser el arma humeante que estamos buscando", explica Fergal Mullally,de la misión Kepler.
Un pequeño cuerpo celeste, resto de una antigua estrella, apenas con el tamaño de la Tierra y capaz de vaporizar mundos cercanos. Ciertamente el Imperio sabía lo que debía imitar y como hacerlo. Aunque, afortunadamente para los rebeldes, no lo suficiente.
La curva de luz generada por este pequeño planeta durante su tránsito delante de la enana blanca. En rojo es lo que debería ser en caso de ser un cuerpo sólido, pero la realidad, en azul, es bien diferente, dotándolo del aspecto de un cometa, posiblemente la cola de restos arrancados por las mareas gravitatorias, y posteriormente empujados lejos por la presión de la radiación estelar.
Las Enanas Blancas pueden tener la masa del Sol, pero concentrada en un cuerpo del tamaño de la Tierra, tan densa que una pequeña cucharada de su materia pesaría varias toneladas. Aunque no tiene ya reacciones de fusión, están tan calientes que pueden seguir brillando durante miles de millones de años. El estado final, la Enana Negra, tarda tanto tiempo en llegar que en teoría aún ninguna llegó hasta este punto desde el nacimiento de Universo.
La masa de una estrella marca su destino final, más energético y catastrófico cuanto mayor es. Para las de tipo solar este es algo menos traumático, aunque al final emergerá una Enana Blanca, un pequeño cuerpo no tan inofensivo como parece.
Estrellas de la muerte a mi....
NASA’s K2 Finds Dead Star Vaporizing a Mini “Planet”
La "Estrella de la Muerte" de StarWars es uno de los mayores iconos de la ciencia ficción de las últimas décadas, y en su Universo de ficción, el arma más destructiva jamás creada, capaz de vaporizar mundos enteros en un instante. No resulta extraño que el Imperio, así de malos son, intentaran construir no una sino dos de ellas, aunque quizás, en un acto de consideración con sus pobres adversarios rebeldes, dotándolas con los suficientes, estúpidos y evidentes puntos débiles como para darles la oportunidad de acabar con ellas. En el fondo el Emperador era un trozo de pan.
En nuestro Universo no existen ingenios del tamaño de una gran luna, pero tampoco los necesita, ya que de por sí dispone de fuerzas que dejarían a un monstruo así como un simple juego de artificio. Quasars, supernovas o destellos de Rayos Gamma son solo algunos ejemplos, pero no es necesario ir a niveles tan elevados, ya que incluso una pequeña enana blanca, los restos del núcleo de lo que una vez fue una estrella de tipo solar, pueden sembrar de destrucción todo aquellos que la rodea, y enviar al olvido a cualquier cuerpo errante que cometiera el error de aproximarse demasiado.
WD 1145+017, en la constelación de Virgo, es una de estas pequeñas asesinas. Así lo descubrió recientemente el telescopio Kepler, cuando al detectar la presencia de un pequeño planeta alrededor de esta antigua estrella, encontró evidencias en su curva luminosa (es decir, la forma en que, al pasar por delante de ella vista desde la Tierra, eclipsa la luz estelar) de que se estaba, literalmente, haciendo pedazos, posiblemente por las tremendas fuerzas de marea gravitatorias generadas por la enana blanca que está sufriendo.
Este hallazgo puede responder definitivamente a uno de los enigmas que rodean a las enanas blancas. A causa de su intensa gravedad se suele esperar que sus superficies sean químicamente puros, cubiertas únicamente con elementos ligeros, Helio e Hidrógeno. Pero durante años, los investigadores han encontrado pruebas de que algunas están "contaminadas" con trazas de elementos más pesados, como Calcio, Silicio, Magnesio y Hierro. Los científicos han sospechado durante mucho tiempo que la fuente de esta contaminación eran asteroides o pequeños planetas destrozados por su campo gravitatorio. "Durante la última década hemos sospechado que las enanas blancas se alimentan de los restos de objetos rocosos, y este resultado puede ser el arma humeante que estamos buscando", explica Fergal Mullally,de la misión Kepler.
Un pequeño cuerpo celeste, resto de una antigua estrella, apenas con el tamaño de la Tierra y capaz de vaporizar mundos cercanos. Ciertamente el Imperio sabía lo que debía imitar y como hacerlo. Aunque, afortunadamente para los rebeldes, no lo suficiente.
La curva de luz generada por este pequeño planeta durante su tránsito delante de la enana blanca. En rojo es lo que debería ser en caso de ser un cuerpo sólido, pero la realidad, en azul, es bien diferente, dotándolo del aspecto de un cometa, posiblemente la cola de restos arrancados por las mareas gravitatorias, y posteriormente empujados lejos por la presión de la radiación estelar.
Las Enanas Blancas pueden tener la masa del Sol, pero concentrada en un cuerpo del tamaño de la Tierra, tan densa que una pequeña cucharada de su materia pesaría varias toneladas. Aunque no tiene ya reacciones de fusión, están tan calientes que pueden seguir brillando durante miles de millones de años. El estado final, la Enana Negra, tarda tanto tiempo en llegar que en teoría aún ninguna llegó hasta este punto desde el nacimiento de Universo.
La masa de una estrella marca su destino final, más energético y catastrófico cuanto mayor es. Para las de tipo solar este es algo menos traumático, aunque al final emergerá una Enana Blanca, un pequeño cuerpo no tan inofensivo como parece.
Estrellas de la muerte a mi....
NASA’s K2 Finds Dead Star Vaporizing a Mini “Planet”
sábado, marzo 04, 2017
Al final del amanecer
La vida de la sonda japonesa, lanzada con el objetivo de explorar Venus, no fue nunca sencilla. Después de un fallo de su impulsor principal, que le impidió entrar en órbita del planeta en 2010, siguió un largo viaje de cinco años terrestres alrededor del Sol, algo que evidentemente no estaba previsto y para lo cual no estaba diseñada, entre otras cosas porque implicó situarse más cerca de nuestra estrella de lo que estaba previsto. Pese a todo, en 2015 logró finalmente regresar y esta vez si, utilizando los impulsores secundarios destinados a controlar su orientación para que actuaran como freno, atarse gravitatoriamente al planeta. No en su órbita ideal y prevista inicialmente, pero no se le podía pedir mucho más. Fue casi un milagro, posible por la tenacidad y esfuerzo de los técnicos japoneses.
Pero quizás las consecuencias de tal esfuerzo, de una sonda que ya está superó su esperanza de vida y que afrontó una dura travesía no prevista, se están ya manifestando. El pasado Diciembre, un dispositivo electrónico que controla dos de las cinco cámaras (IR1 y IR2) de Akatsuki empezó a consumir una cantidad excesiva de energía, lo que hizo imposible al equipo de misión el control de dichos instrumentos. Después de semanas de intentar solucionar el problema se decidió desconectarlas, aunque con intención de reiniciarlas cada cierto tiempo con la esperanza de que el problema desaparezca por si mismo. Es decir, no existen soluciones, y posiblemente la pérdida es definitiva.
El problema, según la JAXA, es el deterioro de partes de su electrónica, y la causa podría estar en el largo viaje de regreso a Venus, que expuso a Akatsuki a dosis de radiación mayores de lo que se había anticipado, causando estragos en su instrumental. Al menos en IR1 y IR2, que se utilizaban para levantar mapas de la radiación infrarroja emitida por la superficie y la parte baja de la atmósfera. Las otras tres todavía funcionan con aparente normalidad, permitiendo explorar el planeta en luz visible, ultravioleta, infrarroja y de onda larga, pero existe la preocupación de que puedan seguir el mismo camino tarde o temprano.
No deja de ser decepcionante, ya que desde su llegada a Venus, Akatsuki está realizando un trabajo excelente, realizando descubrimientos asombrosos, como un vórtice en su capa de nubes que no debería existir dada la alta velocidad a la que se mueve la atmósfera alrededor del planeta, o la presencia de una gigantesca onda gravitatoria estacionaria, que también representa un desafío para los científicos (y en ambos casos con una aportación vital IR2). Aunque también es cierto que todo logro de esta sonda es un regalo, dada las circunstancias.
Ahora solo queda esperar que estemos ante una circunstancia puntual, el obligado peaje cobrado por la odisea vivida por Akatuski, y que por delante le queden aún años de fructífera actividad. Pero incluso si no fuera el caso, sino el principio del fin, el ocaso del amanecer (que es el nombre de la sonda en japonés), no podremos sino reconocer lo conseguido, y apreciar en su justa media lo que fue una lucha titánica contra el destino.
Akatuski lleva asombrando desde su llegada. Por todo eso, sea cual sea su destino final, el esfuerzo en traerla de regreso valió la pena.
Japan Forced to Shut Down Two Cameras on Venus Probe
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viernes, marzo 03, 2017
MAVEN Vs Fobos
Maniobra no prevista para evitar su impacto contra la mayor de las lunas marcianas.
7 segundos. Esta era la diferencia de tiempo con que Fobos y MAVEN iban a cruzar por el mismo punto este próximo 6 de Marzo, tiempos tan ajustado que existían altas posibilidades de colisión, que no hubiera un después para esta sonda. No es que sea extraño encuentros cercanos, dado que su órbita elíptica la lleva a cruzar con la esta luna de forma habitual. Es algo circunstancial, fruto de que necesita una trayectoria de este tipo para poder alcanzar sus objetivos científicos, centrado en la exploración de la atmósfera del planeta, y en principio deberían ignorarse mutuamente. Pero no en esta ocasión.
Este pasado Martes MAVEN realizó un pequeño encendido de su impulsor, que solo implicó un cambio en su velocidad de 0.4 metros/segundo, pero suficiente para que, proyectado a una semana vista, evitar el peligro. Ahora la diferencia de tiempo entre una y otra es será de 150 segundos, 2.5 minutos, suficiente para evitar el peligro. Aún así ambos llegarán muy cerca uno de otro, pero sin ser mortal de necesidad. Todo un descanso.
MAVEN lleva dos años en órbita marciana y es la primera vez que debe afrontar un pequeño ajuste orbital no previsto para evitar peligro de colisión, resultado de la permanente motorización y cálculos de trayectoria que equipo de navegación y seguimiento del JPL, lo que permitió avisar al equipo con un margen de tiempo suficiente para planificar la maniobra. Mantener una sonda en órbita segura alrededor de otro planeta no es tarea sencilla, por mucho que en ocasiones tengamos la percepción opuesta, y aún menos en el caso de Marte, donde a una extensa flota en activo se le suman sus dos pequeñas y cercanas lunas.
Por ello, detrás del escenario, no pocos son los que constantemente vigilan sus movimientos y realizan proyecciones en el tiempo para ofrecerles así garantías de seguridad. Y en casos como este, literalmente salvarlas del desastre.
Un encuentro demasiado cercano se cernía en el horizonte de MAVEN.
Fobos visto por la visión ultravioleta de MAVEN en un encuentro (mucho más lejano) anterior.
"Mantén las distancias, Fobos!!!"
NASA Orbiter Steers Clear of Mars Moon Phobos
7 segundos. Esta era la diferencia de tiempo con que Fobos y MAVEN iban a cruzar por el mismo punto este próximo 6 de Marzo, tiempos tan ajustado que existían altas posibilidades de colisión, que no hubiera un después para esta sonda. No es que sea extraño encuentros cercanos, dado que su órbita elíptica la lleva a cruzar con la esta luna de forma habitual. Es algo circunstancial, fruto de que necesita una trayectoria de este tipo para poder alcanzar sus objetivos científicos, centrado en la exploración de la atmósfera del planeta, y en principio deberían ignorarse mutuamente. Pero no en esta ocasión.
Este pasado Martes MAVEN realizó un pequeño encendido de su impulsor, que solo implicó un cambio en su velocidad de 0.4 metros/segundo, pero suficiente para que, proyectado a una semana vista, evitar el peligro. Ahora la diferencia de tiempo entre una y otra es será de 150 segundos, 2.5 minutos, suficiente para evitar el peligro. Aún así ambos llegarán muy cerca uno de otro, pero sin ser mortal de necesidad. Todo un descanso.
MAVEN lleva dos años en órbita marciana y es la primera vez que debe afrontar un pequeño ajuste orbital no previsto para evitar peligro de colisión, resultado de la permanente motorización y cálculos de trayectoria que equipo de navegación y seguimiento del JPL, lo que permitió avisar al equipo con un margen de tiempo suficiente para planificar la maniobra. Mantener una sonda en órbita segura alrededor de otro planeta no es tarea sencilla, por mucho que en ocasiones tengamos la percepción opuesta, y aún menos en el caso de Marte, donde a una extensa flota en activo se le suman sus dos pequeñas y cercanas lunas.
Por ello, detrás del escenario, no pocos son los que constantemente vigilan sus movimientos y realizan proyecciones en el tiempo para ofrecerles así garantías de seguridad. Y en casos como este, literalmente salvarlas del desastre.
Un encuentro demasiado cercano se cernía en el horizonte de MAVEN.
Fobos visto por la visión ultravioleta de MAVEN en un encuentro (mucho más lejano) anterior.
"Mantén las distancias, Fobos!!!"
NASA Orbiter Steers Clear of Mars Moon Phobos
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Marte
jueves, marzo 02, 2017
La fuerza de Eolo
Observando como el viento erosiona el paisaje marciano.
La atmósfera de Marte es extremadamente tenue, apenas un 1% de la densidad de la terrestre. Eso puede hacernos pensar que su capacidad de afectar a la superficie y alterarla de forma significativa es casi nula, pero nada más lejos de la realidad. Justo al contrario, la señal de su paso es bastante más evidente que en nuestro planeta, donde otras fuerzas erosivas (el fluir del agua en todas sus formas, los terremotos, desplazamiento de las placas terrestres, el vulcanismo, la actividad biológica) de mayor poder terminan borrar sus huellas. En el planeta rojo nada de eso está presente, al menos de forma significativa. Por tanto el viento tienen el camino libre. Son las principales, por no decir casi las únicas, fuerzas a escala global que sigue esculpiendo su rostro.
Y posiblemente pocas lugares dejan en evidencia que, con el tiempo, nada se resiste a su lento, tenue pero constante paso, que el cráter Gale. En su centro de eleva Aeolis Mons, una gigantesca montaña de sedimentos, depositados en buena parte por el fluir del agua, que un día descendía por su laderas. En realidad sería más correcto señalar que es lo que queda de lo que un día fue un depósito que lo llenó por completo, y que con el tiempo, una vez el planeta se fue convirtiendo en el mundo seco y árido, el viento lo fue erosionando. Varios miles de millones de años de lento trabajo que removió 64.000 Kilómetros cúbicos de material, y que la fue esculpiendo hasta adquirir su forma actual.
Hoy día las tornas han cambiado: El viento le dio su forma a Aeolis Mons, y ahora es Aeolis Mons quien configura el patrón de los vientos dominantes. Pero su lento trabajo sigue, como atestiguan los grandes bancos de dunas que la rodean, mares de arena impulsados por ellos, así como los Dust Devil, los "diablos de polvo" que recorren sus laderas, dejando su inequívoco rastro. Todo esta actividad, multiplicada por miles de millones de años, nos explica, con claridad meridiana, de como Gale se convirtió en el que conocemos. Su elección como lugar de descenso de Curiosity no pudo ser más acertada.
Curiosity hizo campaña de observación para captar el efecto del vierto sobre los dos campos de dunas. El área rectangular delineada en negro fue visualizada en forma de imágenes dobles tomadas en separaciones de 12 segundos, con un intervalo de aproximadamente 90 segundos entre cada par. Se observan el paso de diversos Dust Devil, así como su efecto en la superficie.
Los dos lugares de observación, zonas con oscuras dunas movidas por el viento marciano, y donde el paso de los "diablos de polvo" son más evidentes.
Gale, en un tiempo lleno de sedimentos que el viento fue esculpiendo a lo largo de las eras, hasta darle la forma que conocemos, como una montaña llamada Aeolis Mons.
Dust Devil Passes Near Martian Sand Dune
La atmósfera de Marte es extremadamente tenue, apenas un 1% de la densidad de la terrestre. Eso puede hacernos pensar que su capacidad de afectar a la superficie y alterarla de forma significativa es casi nula, pero nada más lejos de la realidad. Justo al contrario, la señal de su paso es bastante más evidente que en nuestro planeta, donde otras fuerzas erosivas (el fluir del agua en todas sus formas, los terremotos, desplazamiento de las placas terrestres, el vulcanismo, la actividad biológica) de mayor poder terminan borrar sus huellas. En el planeta rojo nada de eso está presente, al menos de forma significativa. Por tanto el viento tienen el camino libre. Son las principales, por no decir casi las únicas, fuerzas a escala global que sigue esculpiendo su rostro.
Y posiblemente pocas lugares dejan en evidencia que, con el tiempo, nada se resiste a su lento, tenue pero constante paso, que el cráter Gale. En su centro de eleva Aeolis Mons, una gigantesca montaña de sedimentos, depositados en buena parte por el fluir del agua, que un día descendía por su laderas. En realidad sería más correcto señalar que es lo que queda de lo que un día fue un depósito que lo llenó por completo, y que con el tiempo, una vez el planeta se fue convirtiendo en el mundo seco y árido, el viento lo fue erosionando. Varios miles de millones de años de lento trabajo que removió 64.000 Kilómetros cúbicos de material, y que la fue esculpiendo hasta adquirir su forma actual.
Hoy día las tornas han cambiado: El viento le dio su forma a Aeolis Mons, y ahora es Aeolis Mons quien configura el patrón de los vientos dominantes. Pero su lento trabajo sigue, como atestiguan los grandes bancos de dunas que la rodean, mares de arena impulsados por ellos, así como los Dust Devil, los "diablos de polvo" que recorren sus laderas, dejando su inequívoco rastro. Todo esta actividad, multiplicada por miles de millones de años, nos explica, con claridad meridiana, de como Gale se convirtió en el que conocemos. Su elección como lugar de descenso de Curiosity no pudo ser más acertada.
Los dos lugares de observación, zonas con oscuras dunas movidas por el viento marciano, y donde el paso de los "diablos de polvo" son más evidentes.
Gale, en un tiempo lleno de sedimentos que el viento fue esculpiendo a lo largo de las eras, hasta darle la forma que conocemos, como una montaña llamada Aeolis Mons.
Dust Devil Passes Near Martian Sand Dune
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Marte
miércoles, marzo 01, 2017
Cuando llega la oscuridad
Retratando a lo largo de 30 años el lento desvanecimiento de la supernova 1987A.
El 23 de febrero de 1987 fue una fecha para recordar, especialmente para los habitantes del hemisferio sur de la Tierra. Ese día una nueva estrella aparecía en el firmamento, aunque en realidad era la luz final en la cataclísmica muerte de una de ellas. Una muerte en diferido, ya que la causante estaba muy lejos de nosotros, a 163.000 años-luz, y ese es el tiempo que tardó en alcanzarnos la onda expansiva de semejante evento. Y pese a ello fue visible a simple vista, mientras que un tsumani de Neutrinos atravesaba nuestro planeta, tal como registraron dos grandes detectores subterráneos situados en Japón y EEUU, horas antes de que SN 1987A, como se la conocería oficialmente, fuera detectada de forma directa.
Era la primera supernova visible a simple vista desde hacia 383 años, y como no podía ser de otra forma, se convirtió en el centro absoluto de atención de todos los observatorios terrestres y orbitales disponibles. Este pico de interés duró cierto tiempo, antes de dirigirse hacia otros objetivos, pero nunca desaparición del todo. Bien al contrario, desde entonces y hasta la actualidad, la observación de los restos de SN 1987A nunca de detuvo, especialmente por parte del Hubble. Y gracias a ello ahora tenemos una imagen de su evolución a lo largo del tiempo, así como de fenómenos que ocurrieron no solo durante la explosión, sino mucho antes, durante los espasmos finales de la estrella.
A lo largo del estas 3 décadas hemos podido seguir los cambios que fueron ocurriendo desde entonces, especialmente destacando el anillo principal que brilla alrededor del remanente, del que el Hubble ha contribuido a mostrar que el material que lo forma, y más concretamente la parte interior, se expulsó de la estrella 20.000 años antes de que se produjera la detonación final.
Podemos reconstruir así que la emisión inicial de luz de la supernova iluminó estos anillos de materia, atenuándose a lo largo de la primera década. Pero entonces llegó la segunda ola, una veloz nube de gas proyectada por la detonación, cuyo impacto generó una potente onda a través del gas que lo calentó a altísimas temperaturas y generó una fuerte emisión de rayos X .Como resultado los cúmulos de gas más densos se fueran iluminando como una cadena de perlas, cada vez más numerosas, hasta que llegó a un punto máximo.Pero ahora se están apagando. Asistimos al final de un largo camino, el desenlace de una historia que empezó un 23 de febrero de 1987, cuando una estrella murió envuelta en un mar de luz más brillante que toda una galaxia, uno que ahora, lentamente,se está desvaneciendo en la oscuridad.
La segunda era de luz de SN 1987A. En 1994, 7 años después de la explosión, las primeras señales de la colisión entre el anillo de material externo, expulsado por la estrella 20.000 años antes de la detonación, con la ola de gas proyectado por la muerte misma de la estrella, se hicieron visibles, causando una onda de choque que calentó este primero, haciéndolo brillar en rayos x como un espectacular collar de perlas cada vez más intenso. Ahora está declinando lentamente.
SN 1987A en su máximo esplendor. Aunque parezca una estrella más de nuestra galaxia, en realidad ocurrió en la Gran Nube de Magallanes, una de las galaxias más cercanas, y aún así a 163.000 años-luz de distancia.
En el final de una supernova
El 23 de febrero de 1987 fue una fecha para recordar, especialmente para los habitantes del hemisferio sur de la Tierra. Ese día una nueva estrella aparecía en el firmamento, aunque en realidad era la luz final en la cataclísmica muerte de una de ellas. Una muerte en diferido, ya que la causante estaba muy lejos de nosotros, a 163.000 años-luz, y ese es el tiempo que tardó en alcanzarnos la onda expansiva de semejante evento. Y pese a ello fue visible a simple vista, mientras que un tsumani de Neutrinos atravesaba nuestro planeta, tal como registraron dos grandes detectores subterráneos situados en Japón y EEUU, horas antes de que SN 1987A, como se la conocería oficialmente, fuera detectada de forma directa.
Era la primera supernova visible a simple vista desde hacia 383 años, y como no podía ser de otra forma, se convirtió en el centro absoluto de atención de todos los observatorios terrestres y orbitales disponibles. Este pico de interés duró cierto tiempo, antes de dirigirse hacia otros objetivos, pero nunca desaparición del todo. Bien al contrario, desde entonces y hasta la actualidad, la observación de los restos de SN 1987A nunca de detuvo, especialmente por parte del Hubble. Y gracias a ello ahora tenemos una imagen de su evolución a lo largo del tiempo, así como de fenómenos que ocurrieron no solo durante la explosión, sino mucho antes, durante los espasmos finales de la estrella.
A lo largo del estas 3 décadas hemos podido seguir los cambios que fueron ocurriendo desde entonces, especialmente destacando el anillo principal que brilla alrededor del remanente, del que el Hubble ha contribuido a mostrar que el material que lo forma, y más concretamente la parte interior, se expulsó de la estrella 20.000 años antes de que se produjera la detonación final.
Podemos reconstruir así que la emisión inicial de luz de la supernova iluminó estos anillos de materia, atenuándose a lo largo de la primera década. Pero entonces llegó la segunda ola, una veloz nube de gas proyectada por la detonación, cuyo impacto generó una potente onda a través del gas que lo calentó a altísimas temperaturas y generó una fuerte emisión de rayos X .Como resultado los cúmulos de gas más densos se fueran iluminando como una cadena de perlas, cada vez más numerosas, hasta que llegó a un punto máximo.Pero ahora se están apagando. Asistimos al final de un largo camino, el desenlace de una historia que empezó un 23 de febrero de 1987, cuando una estrella murió envuelta en un mar de luz más brillante que toda una galaxia, uno que ahora, lentamente,se está desvaneciendo en la oscuridad.
La segunda era de luz de SN 1987A. En 1994, 7 años después de la explosión, las primeras señales de la colisión entre el anillo de material externo, expulsado por la estrella 20.000 años antes de la detonación, con la ola de gas proyectado por la muerte misma de la estrella, se hicieron visibles, causando una onda de choque que calentó este primero, haciéndolo brillar en rayos x como un espectacular collar de perlas cada vez más intenso. Ahora está declinando lentamente.
SN 1987A en su máximo esplendor. Aunque parezca una estrella más de nuestra galaxia, en realidad ocurrió en la Gran Nube de Magallanes, una de las galaxias más cercanas, y aún así a 163.000 años-luz de distancia.
En el final de una supernova
martes, febrero 28, 2017
Luna sin límites
Estamos ya acostumbrados a los grandes promesas de esta compañía, y también a que todos ellas, a pesar del escepticismo inicial, acaben por cumplirse. Cuando anuncia su intención de presentar algo nuevo, es ya inevitable que se genere un gran interés y altas expectativas, anulado casi por completo esa otra parte de nosotros, más racional, que nos pide prudencia. Por todo ello esta nueva y repentina convocatoria a los medios representó una nueva inyección de interés ¿Que presentaría ahora? No fueron pocas las especulaciones realizadas, incluida alguna que apuntaba tan alto como señalar a la Luna como objetivo.
Y la lección que debemos extraer es que, con Space X, apuntar alto siempre aumenta las opciones de acertar. Porque es precisamente eso lo que anunció hace unas horas la compañía de Elon Musk: Su intención de enviar un vehículo tripulado a nuestra compañera celeste. No para alunizar en ella, sino "solo" realizar un viaje a su alrededor para posteriormente regresar a La Tierra. Una trayectoria de retorno libre, impulsada por un cohete Falcon Heavy desde la plataforma 39A del Centro Espacial Kennedy serán los protagonistas de esta aventura, de la que aún no se conocen las identidades de sus dos tripulantes.
Como es habitual es Space X, no le tiembla el pulso en anunciar sus objetivos, pese a que en este sentido todo está aún por construirse, por elegir una palabra que defina la situación. Será precisamente en este 2017 cuando veremos lanzarse el primer Falcon Heavy, y lo mismo vale para la Dragon 2, que realizará el primer vuelo de prueba, aún sin tripulación y con destino a la ISS, a finales de año. Si se cumplen los plazos marcados por la propia compañía, el vuelo lunar se realizará apenas unos meses después del primer vuelo tripulado de la nave y con un cohete pesado que apenas habrá realizado unos pocos vuelos. Sin olvidar que será necesario desarrollar las tecnologías necesarias, como un escudo término muy superior al utilizado actualmente. Realmente todo parece seguir un calendario muy apretado y exigente.
Pero si en algo se caracteriza la gente de Elon Musk es no ir con medias tintas ni tomarse las cosas con calma. Si algo se puede hacer antes, siempre dentro de los parámetros de seguridad necesarias, se hace. Es así, con este espíritu, como han avanzado tan rápido.
El anuncio, por otro lado, representa un problema notable para la NASA y su cohete pesado SLS, con el que se está planeando ahora lanzar, en 2019, una nave Orion tripulada hacia la Luna, en una trayectoria de retorno libre alrededor de nuestro satélite. Es decir, exactamente lo que quiere hacer Space X en 2018.¿Casualidad o el primer ejemplo de una creciente competencia entre ambas, que tiene en esta carrera lunar un primer ejemplo? Intentará la NASA, bajo la administración Trump, adelantarse de alguna manera? Al fin y al cabo, si realmente el viaje de la Dragon 2 ocurre antes que el de la Orión, pondría en una mala situación a la agencia estadounidense a la hora de justificar la gigantesca inversión en este proyecto faraónico.
Por otro lado, dado lo ajustado del programa y lo ambicioso que resulta, tampoco se puede descartar (como señalan algunas fuentes) que los planes de Space X se retrasen a 2019 o más tarde, lo que permitiría salvar el "honor" de la NASA y ser los primeros en regresar a la Luna. No lo sabemos. Ahora solo podemos esperar acontecimientos. Todos listos y atentos, porque estos próximos meses se prometen ser realmente intensos.
La Dragon 2, versión tripulada de la Dragon, y que deberá llevar nuevas tripulaciones a la ISS. Y ahora, en principio, también vuelos lunares.
El Falcon Heavy, la siguiente evolución de los lanzadores de Space X una vez el Falcon 9 ya demostró plenamente su capacidad. En 2017 deberíamos verlo volar por primera vez.
Una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna. Esto implica no entrar en órbita lunar, pero es mucho segura, ya que incluso aunque algo fallara en la nave, su misma ruta la llevaría de nuevo de regreso a La Tierra.
La "competencia" de Space X, el proyecto SLS/Orión de la NASA, que planea un viaje idéntico a la Luna para 2019. Está por ver cual de los dos ocurrirá primero.
SpaceX quiere mandar dos turistas a la Luna en 2018
SpaceX to Fly Passengers On Private Trip Around the Moon in 2018
Elon Musk Announces Daring SpaceX Dragon Flight Beyond Moon with 2 Private Astronauts in 2018
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